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Independientemente de su eficacia narrativa, rítmica o histórica, Ángeles y demonios es una película cuyo aspecto visual refleja muchas de las percepciones que en Estados Unidos se tienen acerca de Europa y, concretamente, de la Roma contemporánea. Su mayor acierto probablemente sea el transmitir la fascinación por la cultura barroca de una ciudad y una organización -El Vaticano- que presentan igualmente numerosas aristas, zonas de oscuridad y destellos de esplendor. Estas cuatro imágenes procedentes del filme sirven como ilustración de esta preocupación fundamentalmente estética.

Poder y suntuosidad en el Vaticano

La película fantasea con el retorno de un movimiento eclesiástico barroco (los Illuminati) que hace aflorar también los aspectos más barrocos y extravagantes de la Iglesia: riqueza, misterio, innegable aprecio por la belleza y exhuberancia estética. Las imágenes de los cardenales reunidos en el Cónclave caminando por las impresionantes perspectivas de las estancias vaticanas ofrecen un carácter casi pictórico: el mármol, los tejidos, la luz entrando perpendicularmente recrean una estética de extrema belleza y carácter ritual.

Bernini

En una de las pinceladas eruditas (sería más adecuado decir de guía de viajes) en que abundan tanto la novela como la película, se menciona a Bernini como una de las claves del misterio. La estética barroca del genial escultor impregna los encuadres: Ángeles y demonios está construida a base de planos forzados, escorzos, picados y contrapicados que dotan de profundidad a la imagen y que establecen la influencia barroca también en el plano puramente formal de la película. Baste ver el magnífico trabajo de iluminación en la imagen que mostramos más arriba, frente a la archiconocida escultura de Bernini.

Ángeles y demonios

Ruinas y tecnología

En una conjunción muy habitual en la narrativa de enigmas actual, los misterios se remontan a siglos atrás -en este caso, un intrincado juego criptográfico- pero las ultimísimas tecnologías tienen un papel importante. El cuartel general de la Guardia Suiza, con sus ordenadores de última generación conviviendo con restos de frescos renacentistas, es un buen ejemplo de esta arqueología hi tech que tan buen resultado da.

Ángeles y demoniosUna última curiosidad: una película como Ángeles y demonios no podía obviar una de las señas de identidad básicas de los italianos: la indumentaria. Hace unos días, la tienda Brioni de Madrid mostraba en sus escaparates una serie de carteles promocionales haciendo alusión a que esta casa italiana ha sido encargada de la elaboración de parte de los trajes de sastrería que aparecen en la película. La sobriedad de Brioni se une a los elementos que ya hemos citado para conformar, en Ángeles y demonios, una interesante recreación de la Italia barroca y contemporánea vista por los ojos de Estados Unidos.