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Desde su publicación en 1865, la novela de Lewis Carroll se ha convertido en una referencia constante en el cine y el arte. Poco antes del estreno de la versión de Tim Burton, quizás estemos en un buen momento para recordar el modo en que artistas,...

Desde su publicación en 1865, la novela de Lewis Carroll se ha convertido en una referencia constante en el cine y el arte. Poco antes del estreno de la versión de Tim Burton, quizás estemos en un buen momento para recordar el modo en que artistas, fotógrafos y, por supuesto, cineastas, han encarado la tarea de dar rostro a esta niña inocente perdida en un mundo sorprendente, incomprensible y terrorífico. Vamos a ver algunos de estos casos.

1. Julia Margaret Cameron

¿Qué mejor que empezar con la propia Alice? Hace poco, en el catálogo de una exposición, me topé con esta imagen: Alice Liddell retratada como Pomona por Julia Margaret Cameron en 1872. La niña que inspiró el relato de Lewis Carroll aparece aquí mirando a la cámara en una pose propia de una pintura prerrafaelita. Cameron era conocida por emplear un tipo de técnica que despreciaba la precisión en busca de una mayor expresividad: en esta imagen, los contornos resultan borrosos, dando como resultado una imagen metafísica, casi sobrenatural, subrayada por la mirada directa de Alice, que se impone con rotundidad al desenfoque circundante.

2. Cecil M. Hepworth

Ya desde los inicios del cine la novela de Carroll fue una fuente de inspiración indiscutible. La primera Alicia filmada data de 1903 (se puede ver de manera gratuita y legal en Internet Archive), fue dirigida por Cecil M. Hepworth y de ella conservamos apenas 8 minutos de metraje cuidadosamente restaurado. A pesar de lo rudimentaria que pueda parecer hoy, en su momento fue famosa por sus logrados efectos especiales, todo un hito para la época. Y no podemos negar que tiene mucho encanto. Esta imagen muestra la detallista recreación de la fiesta del té con el Sombrerero Loco y la Liebre de Marzo. El paisaje y la naturaleza tienen una presencia constante en estas imágenes, y aparecen como origen de fascinación y de terror: no hay nada tan vulnerable como una niña perdida en el bosque.

3. Walt Disney

En 1951 la factoría Disney estrenó la que hasta ahora es la versión más famosa de esta historia. Alicia en el País de las Maravillas es una de las películas más célebres de todos los tiempos y, quizás, una de las más complejas del productor norteamericano. El color llega al País de las Maravillas y queda establecido para la posteridad el vestido azul y el cabello rubio de Alicia, que la acompañarán hasta nuestros días.  Por otro lado, siguiendo el estilo de Disney, la estética del cuento se simplifica: dominan los colores planos, las formas sencillas y se pierde parte del encanto decadente de las visiones anteriores. También el mundo en el que se mueve la protagonista está repleto de personajes incomprensibles a los que Disney da quizás por primera vez una forma definida. Es inevitable que esta película permanezca hoy asociada inevitablemente a la novela de Carroll en el imaginario colectivo.

4. Annie Leibovitz

En diciembre de 2003 la fotógrafa Annie Leibovitz creó para la edición norteamericana de Vogue un editorial de moda en el que Natalia Vodianova y distintos diseñadores de prestigio reproducen escenas de la historia de Alicia. El estilo pictorialista y rococó de Leibovitz conforma imágenes complicadas pero de innegable belleza, y recupera parte de la naturaleza amenazante y misteriosa presente en la historia original. En todas las imágenes, Vodianova lleva vestidos azules, homenajeando a la tradición que ya hemos comentado. Incluso Leibovitz se atreve a hacer una imagen que recrea la pose y el espíritu de las imágenes que el propio Lewis Carroll hizo a la niña Alice. A continuación mostramos la imagen original de Carroll y la recreación de Leibovitz.

En estas imágenes vemos a Vodianova con modelos como Karl Lagerfeld, Marc Jacobs o Viktor + Rolf.

El pasado mes de diciembre, Leibovitz retomó el mismo estilo onírico para realizar una serie dedicada a otro perverso cuento infantil sobre niños perdidos en el bosque: Hansel y Gretel.

5. Xurxo Gómez-Chao

Xurxo Gómez-Chao, Té Time (2009).

No sólo en el mundo anglosajón Alicia ha fascinado a los creadores. El gallego Xurxo Gómez-Chao ha presentado recientemente una serie de fotografías que aportan una mirada propia sobre este personaje. En estas magníficas instantáneas contemplamos a una niña sola, perdida en la inmensidad de una naturaleza estilizada, poderosa y fuertemente romántica. En esos espacios interminables, el desamparo de la niña se ve fuertemente subrayado por la conciencia de un entorno extraño e incomprensible. Algunas de estas imágenes pueden verse ahora en la exposición colectiva Polimorfos Perversos, en la madrileña Galería Fernando Pradilla.

6. Miguel Piñeiro

Miguel Piñeiro, El Gato de Cheshire (2009)

Que el mundo de Alicia funciona perfectamente como símbolo es algo que sabe muy bien el artista Miguel Piñeiro, que ha decidido tomar como pretexto este tema para una reciente serie que reinterpreta objetos procedentes de la vida cotidiana. Estas imágenes tienen una particularidad: Alicia es el nombre de una niña autista, y su País de las Maravillas está compuesto por los objetos de su vida diaria, por su entorno, por el mundo que se esconde tras la barrera de su incomunicación. Próximamente estas obras serán expuestas en la galería MoretArt, en A Coruña.

7. Tim Burton

Y llegamos por fin a Tim Burton, un cineasta que, desde los inicios de su carrera, se ha caracterizado por la cuidadosa puesta en escena y la creación de mundos con una presencia estética extraordinaria. Las imágenes que hemos visto hasta ahora nos muestran a un director que parece haber tomado elementos de los dos mundos: una imagen icónica de Alicia, en esta ocasión una adolescente que mantiene el característico vestido azul, sumergida en una naturaleza imponente, romántica y colorista.

Lo más espectacular de la película, sin embargo, no es perceptible a través de una simple imagen fotográfica: la tecnología en tres dimensiones empleada por Burton proporcionará, seguro, un nuevo aspecto y una mayor espectacularidad a la historia. Así que esperaremos a verla. Sin embargo, no puedo evitar pensar que es significativo que, en los inicios de la fotografía, del cine y ahora del cine en tres dimensiones se encuentre Alicia como vehículo de estos avances. Quizás, en el fondo, sea algo más que un cuento para niños. Y quizás todos necesitemos, de vez en cuando, caernos por la madriguera.