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Septiembre se me antoja un mes ideal para empezar a hacer pronósticos en esta categoría. Hay otros apartados como la película o las interpretaciones que quedan sujetos al veredicto de los inminentes festivales y su reacción crítica. Otras como la película de animación parecen estar casi selladas. En la categoría de mejor partitura empezamos a ver la luz sobre qué composiciones pueden acabar entre las seleccionadas por la Academia.

Una primera aproximación a la definición de lo que musicalmente ha significado 2009 es que la realidad siempre supera a la ficción. Porque en 2008 nos echábamos las manos a la cabeza pensando en lo flojo que fue, en cómo se había roto una racha realmente buena de varios años consecutivos de partituras magníficas, y en este 2009, la cosecha ha sido realmente catastrófica. En estos ocho meses prácticamente me cuesta escoger cinco títulos cuyas partituras crea que merezcan ser nominadas. Lo peor de todo es que la previsión de partituras que quedan por publicarse hasta final de año no es menos esperanzadora.

Empecemos con una aseveración. Se echa de menos a John Williams. Su sequía de títulos desde Memorias de una geisha en 2005, sólo interrumpida por una conservadora partitura en la franquicia Indiana Jones el año pasado, está siendo agónica. Personalmente pienso que a muchos nos cuesta tragar con la idea de que el maestro no va darnos más que unos cinco títulos más y estos años de vacío duelen en el oído del aficionado.

abrazos_rotosLos nuevos talentos de la música de cine han sido los protagonistas de este año. Compositores como Bryan Tyler o los pipiolos de Remote Control han copado las carteleras con sus fanfarronas y metálicas composiciones. Es decir, nada que merezca la pena escuchar más allá de una sala de cine. Nada reseñable de los grandes tampoco. James Newton Howard se lo pasaba pipa en Duplicity, pero siendo francos, no es un trabajo que deba acercarse a premio alguno. Nuestro estandarte español, Alberto Iglesias, ha estado demasiado encogido en Los abrazos rotos, una partitura sin chicha ni limoná que está sinceramente a la altura de la insípida película de Almodóvar. Elliot Goldenthal se deja escuchar en Enemigos públicos, una partitura demasiado descuartizada por canciones ajenas y sin ningún rumbo importante. Una verdadera lástima porque su regreso era muy esperado. Su intervención para The tempest además se ha visto afectada por el retraso de la cinta a 2010 así que olvidémonos del músico de Frida. También haremos bien en quitarnos de la cabeza a Danny Elfman cuya inscripción en productos comerciales de acción no le ha rentado. Terminator: Salvation es una partitura más en su currículum y The Wolfman se estrenará en 2010. Tampoco nos vamos siquiera a entretener con las coloridas partituras de John Powell. Su apuesta para este año, Ice Age 3: El origen de los dinosaurios, no aporta mucho más de lo escuchado en las anteriores entregas.

2009-05-21-cheriSólo tres compositores han cumplido más o menos con sus prolíficos historiales este año. Hablemos primero del que seguro estará nominado al Oscar: Michael Giacchino (que sólo tiene una nominación por Ratatouille). Su difícil y valiente continuación del legado musical de Star Trek es un esfuerzo que no me importaría que recibiera un reconocimiento. Sin embargo, quedará empañada por el exitazo de Up, una partitura que como la película, me ha sabido a poco. Tiene temas maravillosos, pero no es una composición nada redonda. Por tanto, aquí tenemos una candidata fuerte y hasta ahora bastante favorita. Otro que ha cumplido ha sido Alexandre Desplat que esta edición va a competir con ocho partituras y no es nada descabellado pensar que una o dos puedan colarse entre las finalistas. Méritos no le faltan pero todavía no ha desenterrado ningún Benjamin Button. Le hemos escuchado este año en Coco. De la rebeldía a la leyenda de chanel. Una bonita partitura absolutamente equivocada en su concepto. Pues no destapa ninguna evolución musical paralela a la evolución del personaje, simplemente acompaña (aunque muy bien). Por tanto, suspenso para Desplat. También da ritmo a Julie & Julia, que se deja escuchar con gracia bastante bien. Pero honestamente esto no llega a los Oscars ni saltando vallas. Por último, su composición más discutida, Chéri. He de reconocer que es la escritura más difícil a la que me he prestado este año. Decir que es complicada es poco. Tienes una dimensión de sutileza hilvanada al milímetro con un languidísimo tempo que manifiesta en multitud de variantes de vals y demás barroquismos musicales. Su primera escucha me desagradó pero con el tiempo y gracias a su conjunción con las imágenes reconozco en ella una gran dosis de talento. Aunque hay una cosa que es un absoluto, no es una partitura para todos los paladares, ni mucho menos. Además a Desplat le queda todavía camino este 2009, le escucharemos también en Fantastic Mr. Fox y en Luna nueva, títulos nada nominables por cierto. Por tanto, y visto que los académicos ya le acogen en su seno,  Chéri debería ser su nominación más justa y probable. Por último, el que ha cumplido con creces es Christopher Young, el infravalorado músico del terror, que en 2009 ha firmado uno de sus mejores años. Presencias extrañas nos abría boca con una composición dignísima para una película a la que yo ahogaría de razzies. Arrástrame al infierno le ha consagrado como el rey del horror musical, una escritura que sinceramente yo apuntaría en mi papeleta si fuera académico. Y no pararemos de contar noticias sobre Chris porque estamos a días de que se estrene Creation, el biopic de Charles Darwin protagonizado por Jennifer Connelly y su marido, Paul Bettanny. Me cuesta creer que Chris Young vaya a defraudar en la que puede ser su nueva incursión en el género dramático. Si la película tiene una recepción crítica aceptable puede haber hecho bingo.

ponyoCon todo, unas escasísimas partituras son dignas, en mi opinión, de batirse en duelo a fecha de hoy en los Oscar. Empiezo con la mejor: Ponyo en el acantilado (Nota: 9/10) del japonés Joe Hisaishi. Quien no tenga esta banda sonora en su casa por favor que vaya a comprársela inmediatamente por el buen equilibrio del bien y del mal en nuestro planeta. Aunque la cinta se estrenó en Japón en 2008, compite por el Oscar en 2009. Hisaishi está al borde de lo sublime con esta preciosista fábula musical, inflada de vibrantes, suaves y estimulantes melodías cantadas e instrumentales. Muy mal le tiene que ir para que no acabe como la mejor partitura para Intermezzo. Sus partituras de El viaje de Chihiro (2002) y El castillo ambulante (2005) ya en su día me parecieron las mejores de sus ediciones. Y por mucho que no me guste repetirme, Hisaishi está a un nivel tan superior. La música de Ponyo en el acantilado es todo lo que un clásico puede soñar con ser: original, mimética, dinámica, variada, entretenida, conmovedora y sobre todo, inmortal. Sin embargo, el gremio de académicos no es que sea muy estudioso y la geografía no es su fuerte. Eso de nominar a un japonés por una peli de animación del Asia Oriental pues suena extraño. Pero ya va siendo hora porque Hisaishi le da mil patadas ahora mismo a todo lo que se escucha de EEUU. Así de claro.

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‘Mother of the Sea’ de Ponyo en el acantilado

Y siguiendo con la animación, el score de Bruno Coulais en Los mundos de Coraline es igualmente meritorio de una candidatura al Oscar. Una experimental, efectiva y caleidoscópica partitura que merece todos los honores. Es casi perfecta, le da ese toque misterioso, onírico y extraño que tiene la película y se adapta como un guante a cada escena. También pienso que el gremio de músicos, eso de nominar a un francés por una pequeña película de muñecos de plastilina como que no. ¿Y qué más? Pues nada más. Porque no hay más títulos que parezca que merezcan o puedan ser destacados hasta septiembre.

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‘Dreaming’ de Los mundos de Coraline

princessDe las novedades que escucharemos en los próximos cuatro meses hasta finales de año, no os penséis que vamos a tener una avalancha de bandas sonoras. Más bien al contrario, la Academia va a tener que tirar de títulos anteriores a septiembre. Con todo, hay algunas novedades jugosas. Randy Newman va a dar el pelotazo en los Oscar y si no lo creéis esperad un poco. Sus canciones para Tiana y el sapo van a dejar alucinado a más de uno con su abanico de melodías sureñas. Sus 17 nominaciones al Oscar le avalan como un músico imprescindible en las papeletas del gremio. Lo único que le puede tirar para atrás es el hecho de que ésta sea considerada una partitura de canciones, hecho que por otro lado pasaron por alto con Slumdog Millionaire. Tampoco hay que perder de vista a James Horner que puede estar estudiando la opisición para sacársela este diciembre con Avatar y abandonar por fin la cantidad de suspensos que tiene por copiar en los exámenes. Marvin Hamlisch (ganador de tres Oscar por Tal como éramos y El golpe) también podría tener un regreso triunfal en los Oscar pues este año compite por El soplón. Éste año además no faltará intrusismo y del que os gusta. Nick Cave (El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford) pone música a The Road, Brian Eno lo hace en The lovely bones y (presumámoslo) Clint Eastwood en Invictus. Por si fuera poco, volverá el coco, Santaolalla, que no ha encontrado un director que le contrate después de dos Oscars (el tiempo da la razón a quien espera) vuelve con González-Iñárritu en Biutiful. A ver si esta vez no me quedo dormido en el sofá.

agora_ver2Y para el final dejo las esperanzas. Una confianza ciega en uno de mis músicos preferidos, Thomas Newman, que tras la ligera decepción con Wall-E, espero que resucite como bien sabe hacer en Brothers. Y estoy seguro de que Gabriel Yared optará al Oscar por su música de Amelia. Me ha defraudado muy pocas veces este compositor que va por ahí diciendo que su Cold Mountain es horrible, cuando a mí me parece fantástica. Lo mismo digo de Alan Silvestri, en su Cuento de Navidad, seguro que es una maldita maravilla. Y al final de la lista, la perla de la que ya hemos podido saborear algunas piezas, Ágora, de Dario Marianelli. Los malos comentarios sobre la cinta probablemente la tumben en la carrera pero esperemos que ésto no perjudique las posibilidades de este score que por lo escuchado en su página oficial es maravilloso. Una partitura menos sesuda que Expiación, más en la línea de V de Vendetta, con una temática muy sólida y un folclore instrumental hermosísimo.

Con todo, esperemos que no llegue ningún Rahman, Herbie Hancock, Santaolalla, Beyonce, Zack Efron o Paris Hilton y nos chafe la fiesta de la música cinematográfica. Cruzo los dedos para que en 2009 nos libren de malos espíritus que intoxican la música de cine y nos dejen un respiro tipo Expiación. Un regalo, ahí van mis predicciones a fecha de hoy:

Ágora, de Dario Marianelli
Amelia, de Gabriel Yared
Chéri, de Alexandre Desplat
Tiana y el sapo, de Randy Newman
Up, de Michael Giacchino