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Dos películas de época compiten contra un thriller ambientado en la España de los años noventa y el drama fantástico de J.A. Bayona en la categoría de mejor dirección de arte. La reina de España parte como la más débil en número de nominaciones, seguida de 1898: Los últimos de Filipinas, un gran trabajo de Carlos Bodelón. ¿La favorita? Sin un Raúl Arévalo que pueda dar el susto aquí, todo apunta a que este premio lleva escrito el nombre de Eugenio Caballero por Un monstruo viene a verme… Pero cuidado, no descartemos que sea Pepe Domínguez del Olmo quien se lleve el cabezón por El hombre de las mil caras. Todo puede pasar.

Carlos Bodelón por 1898: Los últimos de Filipinas

En el currículum de Carlos Bodelón (primera nominación) figuran, además de trabajos para Almodóvar (La piel que habito y la reciente Julieta) superproducciones de Ridley Scott como Gladiator o El reino de los cielos. Con esos antecedentes, no sorprende el despliegue que creó en el municipio canario de Santa Lucía de Tirajana, donde se reconstruyó la iglesia de Baler sin siquiera haber visitado la original en Filipinas: un edificio de dos plantas más una torre muy alta desde la que se ve todo el campamento. Pero la cosa no se quedó ahí: para igualar los verdes de la ubicación original, se plantaron en el entorno especies de plantas tropicales como esterlizias, plataneras y se añadieron más palmeras. El equipo de 1898. Los últimos de Filipinas rodó también en Santa Cruz de Tenerife, donde se puso en marcha un vapor de principios del siglo XX que llevaba décadas sin funcionar y también se trasladó a Guinea Ecuatorial. No se sabe lo que pasará el sábado, pero aún en el caso probable de que este no sea el año de Carlos Bodelón, si continúa escogiendo proyectos de este nivel, se convertirá en un habitual como lo son ya sus compañeros de nominación.

Pepe Domínguez del Olmo por El hombre de las mil caras

Dice Pepe Domínguez del Olmo (3 nominaciones, 1 goya) que la base de la dirección artística es conseguir que los espacios donde se desarrollan las historias sean algo más que un escenario en el que los actores sueltan su texto: tienen que contar algo, remar a favor de la historia. El hombre de las mil caras es su cuarta colaboración con Alberto Rodríguez. Antes fueron After, Grupo 7 y La isla mínima, el título que le valió el Goya en 2015. Aquí, uno de los mayores retos estaba en los cerca de 350 decorados que se ven en la película, espacios amplios de mucho postín en los que se mueven Paesa y Roldán, repartidos en cuatro países diferentes que en la ficción representan 13. Casi nada. Visto el resultado, no sería descabellado que Pepe Domínguez repitiese victoria en estos Goya.

Juan Pedro de Gaspar por La reina de España

El candidato que más nominaciones acumula este año en la categoría de mejor dirección artística es Juan Pedro de Gaspar (4 nominaciones, 1 goya), que tiene en su haber películas tan diversas como El lápiz del carpintero, Fuga de cerebros o Blackthorn de Mateo Gil, por la que ganó el Goya en 2011. Su carta este año es La reina de España, que a pesar de la aparente expectación inicial no interesó a un público quizá contaminado por la inflada polémica de Trueba. Sería injusto, sin embargo, obviar la calidad del trabajo de arte durante las diez semanas que duró el rodaje, repartido entre Madrid y Budapest. Y dentro del rodaje, una superproducción con Macarena Granada como Isabel la Católica rodada en la España de los años cincuenta.

Eugenio Caballero por Un monstruo viene a verme

Las ilustraciones de Jim Kay en el cuento de Patrick Ness fueron el punto de partida que le sirvió al mexicano Eugenio Caballero (3 nominaciones) para transportar la atmósfera de Un monstruo viene a verme al filme de Bayona. Un punto de partida que durante el año que duró la preproducción de la película dio lugar a algo distinto: se hicieron 200 diseños para el monstruo, una criatura que debía impresionar y, al mismo tiempo, despertar emociones en el espectador. El pueblo de Inglaterra en el que transcurre la historia fue a efectos prácticos Manchester durante varias jornadas -las menos-, y para el resto hubo que crear decorados y miniaturas en Barcelona. También, además del CGI con la técnica de captura de movimiento de Liam Neeson, el departamento de arte construyó físicamente partes del monstruo, como la cabeza, los hombros o uno de los pies. Las elecciones estéticas para las casas de Connor, primero, y de su abuela, después, obedecieron a la necesidad de expresar la soledad del niño durante el duro trance que pasa Felicity Jones, su madre en la ficción. Caballero había probado ya su sintonía laboral con Bayona en Lo imposible y, a pesar de no tener todavía el Goya, sí es poseedor de un Oscar por El laberinto del fauno. Si no hay sorpresas, este será el momento de marcar también esa casilla pendiente.

Ganará: Eugenio Caballero por Un monstruo viene a verme
Debería ganar: Pepe Domínguez del Olmo por El hombre de las mil caras
Molaría que ganara: Carlos Bodelón por 1898: Los últimos de Filipinas