Hemos enviado la contraseña a su correo electrónico.

Aunque parece que este premio es de los que están realmente cantados para la noche del 4 de febrero, los otros tres nominados han presentado este año trabajos nada desdeñables. Tanto Nely Reguera, con una película más personal, como Salvador Calvo, firman con pulso firme dos grandes películas que están dentro de lo mejor de esta hornada de cine español.

Salvador Calvo por 1898: Los últimos de Filipinas

Primera película para Salvador Calvo (1 nominación, 0 premios), un director curtido en el ruedo televisivo, cuya experiencia, sin duda, ha ayudado a que un proyecto que comenzó como una pequeña cinta histórica acabara disparando su presupuesto hasta los 6 millones de euros, muy por encima del presupuesto medio de las cintas españolas y, más aún, si eres primerizo. Salvador Calvo demuestra un buen hacer detrás de la cámara filmando con pulso firme y decisión las escenas de acción; resolviendo de forma eficiente una cinta imperfecta que cuenta con un guión interesante pero con lagunas; y guiando a un reparto, repleto de caras conocidas, que cumple con solidez aunque no la película no respire lo suficiente para dejarlos brillar. En definitiva, estamos ante una nominación plenamente entendible, con uno de los debuts más vistosos de los últimos años, que en cualquier otro año, donde no hubiera un claro favorito, contaría con claras opciones de llevarse la estatuilla. De momento, la nominación y el inicio de una más que prometedora carrera serán su premio de consolación. Por Luis Fernández Ferreira

Marc Crehuet por El rey tuerto

La única nominación este año en los Goya para El rey tuerto, que cuenta con dos candidaturas en los Feroz (mejor película de comedia y actor protagonista) es para su director, el catalán Marc Crehuet, que ha adaptado su obra de teatro homónima contando con los mismos actores en los cuatro roles principales. La herencia teatral en la puesta en escena de la película es evidente: una localización, cuatro personajes hablando en una estructura plano/contraplano… y poco más. Los actores están muy bien dirigidos, cosa que no debería sorprender ya que todos ellos deben sentirse más que cómodos después de llevar más de 3 años trabajando con el texto y el uso de la fotografía en formato panorámico es interesante. Habrá que esperar para averiguar si Crehuet es capaz de sorprendernos en el futuro con un texto diferente, mientras tanto puede seguir esperando que llegue su momento para hacerse con un Goya. Por Samuel Pérez

Nely Reguera por María (y los demás)

Más allá de todas las buenas noticias que genera la nominación de Nely Reguera en esta categoría por ser mujer, su propuesta, el divertido y emocionante relato de la juventud desnortada que se erige como pilar fundamental de una familia en la que no se ve suficientemente representada, es una gran soplo de aire fresco con un marcado sello autoral, una naturalidad envidiable y un reparto en estado de gracia. Un retrato sociológico generacional que cumple con creces con todos y cada uno de los aspectos que se espera para alcanzar esta nominación y que, de paso, nos descubre una nueva autora con mucho que decir en nuestra cinematografía. Por Clapton Davis

Raúl Arévalo por Tarde para la ira

La de director novel es nada menos que la séptima nominación al Goya para Raúl Arévalo, que ya cuenta con uno en su estantería gracias al que ganó como mejor actor secundario por su papel en Gordos, de Daniel Sánchez Arévalo. Este año tiene dos opciones de cabezón: además de por la dirección de Tarde para la ira, también está nominado por su guión, junto a David Pulido. Tarde para la ira cuenta con un total de 11 nominaciones y se sitúa como una de las grandes favoritas de la noche, muy por encima de las posibilidades de los largometrajes dirigidos por sus compañeros de categoría, aunque cerca en número de nominaciones de la película de Salvador Calvo. Arévalo ha dado el salto a la dirección de la mano de un thriller áspero y despiadado, dirigido con una maestría rara vez conseguida por un director novel, dejando claro que Raúl Arévalo no ha decidido dirigir cine por capricho, sino que es un cineasta con mano, que tenía algo que contar y que ha firmado una de las mejores óperas primas que ha dado el cine español en los últimos años. Mucho se le tiene que torcer la noche al equipo de Tarde para la ira para no irse a casa con varios premios, y este, el que reconoce el trabajo del mejor director novel del año, lleva el nombre de Raúl Arévalo grabado a fuego. Por Alan Dameron

Ganará: Raúl Arévalo por Tarde para la ira
Debería ganar: Raúl Arévalo por Tarde para la ira
Molaría que ganara: Nely Reguera por María (y los demás)