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Por Clapton Davis

La categoría a mejor guión original de este año es un fiel reflejo extrapolable a la producción completa de nuestra industria: tres thrillers de protagonistas marcadamente masculinos frente a una propuesta menor en ambición, aunque rebosante de encanto y emoción. En un año en el que las grandes contendientes están en la categoría de textos adaptados (que suele ser un páramo), la categoría al mejor libreto original presenta una pugna menos vistosa entre lo viejo y lo nuevo, pero igual de reñida.

Jorge Guerricaechevarría por Cien años de perdón

Jorge Guerricaechevarría es el primero de los exponentes de la prolífica cosecha de este año en el thriller patrio: Cien años de perdón es una cinta que tiene su mayor exponente en el estupendo elenco que puebla sus imágenes y en este texto del guionista vasco que, aunque algo formulaico, presenta una historia perfectamente engarzada, con varias capas de profundidad y un ritmo trepidante que quizá no despunte especialmente en ningún aspecto concreto, pero funciona a la perfección como un todo más que correcto. Algo de lo que no pueden presumir todas de las nominadas en esta categoría.

Paul Laverty por El olivo

Paul Laverty, que firma también este año el guión de la nominada a Mejor película europea y ganadora de la Palma de Oro Yo, Daniel Blake, de Ken Loach, se hace hueco como contendiente al Goya con El Olivo, una emocionante historia repleta de encanto, ternura y pasión protagonizada por un personaje femenino del que todos tenemos mucho que aprender, una rara avis entre tanto machirulo con ínfulas que puede conectar con gran parte del electorado, como ya ocurrió en taquilla con el público, y alzar a la película de Icíar Bollaín por encima de tanto suspense de manual. La historia construye un ecosistema de personajes al servicio de la heroína de la historia en una atmósfera a caballo entre el realismo mágico y el neorrealismo en los campos de olivos de Andalucía. Una propuesta a priori menor, pero que tiene mucho que decir.

Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña por Que Dios nos perdone

Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña son el primer exponente de los nuevos nombres en esta categoría. Tras ganar (inexplicablemente) el premio al mejor guión en la pasada edición del Festival de San Sebastián, y su nominación al Feroz, llega el turno de batirse el cobre en los Goya con Que Dios nos perdone, una ambiciosa historia en clave de thriller policiaco que, precisamente, tiene en el guión su punto más débil. Un punto de partida más que atractivo con unos personajes fascinantes que acaba haciendo aguas por algunos flancos a causa de algunas decisiones fallidas de guión. Pero lo cortés no quita lo valiente, y a Que Dios nos perdone no le faltan momentos de singular incomodidad, giros brillantes de guión y una historia que arrastra al espectador a los más bajos fondos de un Madrid más que reconocible. Un mérito a reconocer por sí mismo.

Raúl Arévalo y David Pulido por Tarde para la ira

Por último, el debut de Raúl Arévalo tras la cámara otorga la nominación para el actor convertido en realizador y su compañero David Pulido por el texto de Tarde para la ira, un thriller sucio de venganza en el que descansan algunos de los momentos más tensos, incómodos y mejor construidos del año. Todo eso, sumado a una historia con ecos reconocibles pero bien armada y unos personajes bien construidos conforman un debut más que estimable en el ámbito del guión (también en el de la dirección… pero eso es harina de otro costal). Todo esto, sumado al buzz que coloca a la peli como ganadora tras el Forqué, y el manifiesto cariño que la Academia tiene por Arévalo, la hacen una más que probable ganadora.

 

Ganará: Raúl Arévalo y David Pulido por Tarde para la ira
Debería ganar: Raúl Arévalo y David Pulido por Tarde para la ira
Molaría que ganara: Jorge Guerricaechevarría por Cien años de perdón