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Dos compositores con Goya y dos sin él compiten este año por el premio a la mejor música original del año

Dos compositores con Goya y dos sin él compiten este año por el premio a la mejor música original del año. Fuera se han quedado las partituras de dos de los mejores thrillers del año, la de Lucio Godoy por Tarde para la ira y la de Olivier Arson por Que Dios nos perdone, dejando el camino libre para dos dramas familiares: Julieta, una inspiradísima cinta de cine negro; y Un monstruo viene a verme, el viaje fantástico de un niño que ha hecho llorar a cientos de espectadores este año.

Julio de la Rosa por El hombre de las mil caras

Si hay una partitura sorprendente este año es seguramente la del ganador del Goya hace dos años por La isla mínima. Esta es su tercera nominación, siempre por una cinta dirigida por Alberto Rodríguez, y sorprende el uso de instrumentos tan poco típicos en una banda sonora de cine negro como la guitarra eléctrica y una batería potente, así como elementos de música electrónica. Quizá De la Rosa ha querido homenajear al estilo rockero que se estilaba a mediados de los noventa, época en que transcurre la película y, aunque la partitura transmite en muchas ocasiones la tensión que la historia necesita, uno no puede evitar tener cierto sentimiento de anacronismo entre lo que se ve y lo que se oye, como si el film se hubiera podido beneficiar mejor de una partitura más clásica. Eso sí, la escucha de la música fuera de la película es vibrante, pero no parece que vaya a ser suficiente para hacerle ganar al compositor dos Goyas en tres años.

Pascal Gaigne por El olivo

Tercera nominación para el compositor francés afincado en el País Vasco desde hace más de tres décadas. Hace dos ediciones estuvo a punto de alzarse con el Goya por su excelente partitura para Loreak, pero se quedó a las puertas de la victoria ante el arrase de La isla mínima. Este año nos tememos que le vaya a pasar lo mismo frente al huracán Bayona, a pesar de que la música de El olivo es de una gran belleza, pero no denota ni riesgo ni originalidad. El empleo de los instrumentos de cuerda subrayados por, en ocasiones un piano, en otras guitarra española y armónica, transmiten dulzura y melancolía, encajan muy bien con el tono de la película, pero en ocasiones evocan al estilo de Alberto iglesias, lo que puede jugar en su contra.

Alberto Iglesias por Julieta

Con tres nominaciones al Oscar en su haber, Iglesias es sin duda el compositor español más reconocido fuera de nuestras fronteras. Pero con 10 Goyas ya en su casa de 13 nominaciones, principalmente por sus colaboraciones con los directores Julio Medem y Pedro Almodóvar, parece que para ser premiado de nuevo debería u ofrecer una música nueva o sorprendente, o beneficiarse del hecho de que no haya partituras sobresalientes nominadas ese año, como le pasó cuando ganó su último Goya por La piel que habito hace cinco ediciones. Pero ninguna de estas dos condiciones se dan este año, en el que la competición tiene un nivel muy alto, y su partitura para Julieta, aunque notable, suena a ya conocida, especialmente a la de Todo sobre mi madre, con ese tempo tan lento y ese uso del saxo.

Fernando Velázquez por Un monstruo viene a verme

Esta es la cuarta nominación para Velázquez, al que aún se le resiste el Goya, igual que a las películas de Bayona se les resiste el premio mayor, quedándose siempre a las puertas como ya le pasó con El orfanato y Lo imposible. Es sabido que la Academia parece tener alergia a la comercialidad del cine de Bayona, que siempre ha preferido premiar títulos más modestos como La soledad o Blancanieves y, por extensión las partituras de Velázquez, hollywoodienses a más no poder, han corrido siempre una suerte similar. Pero en este caso, director y compositor echan toda la carne en el asador y, aunque no ocultan su conexión con el tándem Spielberg-Williams, la potencia del leitmotiv, el uso de coros, la habilidad de moverse entre el intimismo, lo siniestro y lo épico, hacen de la música de Un monstruo viene a verme no sólo la mejor herramienta para acompañar y subrayar la película, sino un hito para las bandas sonoras en nuestro país, demostrando que se puede competir al mismo nivel de calidad y espectacularidad que los norteamericanos.

Ganará: Fernando Velázquez por Un monstruo viene a verme
Debería ganar: Fernando Velázquez por Un monstruo viene a verme
Molaría que ganara: Pascal Gaigne por El olivo