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Cinco grandes películas seleccionadas en un año particularmente bueno para el cine español

La buenísima cosecha del 2016 ha permitido que ninguna de las cinco películas nominadas en la categoría más importante esté de relleno, y que incluso se eche en falta que no haya más casillas para que entrasen otras como La próxima piel o María (y los demás). Aunque parece que Tarde para la ira tiene muchas papeletas a su favor, tanto Un monstruo viene a verme como El hombre de las mil caras podrían arrebatarle el honor.


El hombre de las mil caras

La historia reciente de España está llena de sucedidos sociales y políticos tan interesantes como poco frecuentados en la cinematografía nacional. Salvo alguna que otra película sobre terrorismo, más o menos acertada, poco se han tratado asuntos como la corruptela política, el estallido del 92,  el boom inmobiliario, los vericuetos del poder, así que un caso como el de Paesa, ese espía reconvertido en estafador y chantajista que utilizó a todo un sistema por mera ambición económica, resulta cuando menos interesante, intrigante y curioso. SI además le añadimos un ritmo trepidante que no entorpece el relato, buenas interpretaciones que rodean dos magistrales,unas cuidadadas ambientación, fotografía y música, osadía en el relato, ironía y cierto carácter lúdico, como sucede en El hombre de las mil caras, lo que resulta de manos de Alberto Rodríguez es una de las mejores películas de lo que va de siglo. Aunque este año tengamos cinco grandes películas en competición, sin duda la de Alberto Rodríguez es, junto a Un monstruo viene a verme, la más redonda y contundente del grupo. Por María Pérez


Julieta

Pedro Almodóvar es uno de los tres directores (junto a Alejandro Amenábar y  Fernando Trueba), que puede presumir de haberse llevado ya tres veces el cabezón más codiciado de la noche de los Goya: el de mejor película. Lo ganó en los 80 con Mujeres al borde de un ataque de nervios -película que se llevó un total de 5 Goyas-, en los 90 gracias a Todo sobre mi madre -que se llevó 7 Goyas- y en los 2000 gracias a Volver -que acumuló un total de 5 Goyas-. Uno por década en los últimos 30 años, por lo que la victoria de Julieta podría no ser más que una inevitable constante en la carrera del director español más reconocido de todos los tiempos. Uno podría afirmar sin miedo a equivocarse demasiado que este melodrama, esta carta de admiración del director manchego hacia los relatos de Alice Munro, es su película más celebrada por la crítica desde Volver -con permiso de La piel que habito-. Siete nominaciones acumula en total Julieta, y sus opciones más probables de cabezón son una Emma Suárez en estado de gracia o el siempre solvente Alberto Iglesias. A pesar de que estamos ante una película de construcción brillante, en la que se respira el pulso y el talento del mejor Almodóvar que conocemos, es más que probable que esta no sea la cuarta vez que Pedro Almodóvar se vaya a casa con el Goya a la mejor película. Esta vez, tendrá que ceder el testigo. Por Alan Dameron


Que Dios nos perdone

La segunda película en solitario de Rodrigo Sorogoyen -antes dirigió otra en pareja, 8 citas– ha venido a confirmar lo que apuntó con Stockholm: que estamos ante un realizador que ha llegado para quedarse en la primera línea del cine español. Si la anterior era un drama con toques de thriller inquietante y formalmente arriesgado, ahora se ha entregado totalmente al cine de género, respetando todas sus reglas pero también tratando de ensancharlas y juguetear con ellas. Su arrojo le valió nada menos que presentar la película en la sección oficial a concurso del Festival de San Sebastián, del que salió con el premio al mejor guión. En cambio, la escasa suerte en taquilla de la película abortó lo que se prometía un éxito. Tampoco le han apoyado otros premios de la temporada más allá de los galardones a Roberto Álamo. La razón es clara: aunque Sorogoyen demuestra en esta película su talento, todavía no es un director maduro. Pronto llegará su turno, por el momento el gran Goya se hará de rogar. Por Fernando de Luis-Orueta


Tarde para la ira

Impecable ha sido la carrera del debut de Raúl Arévalo hasta llegar hasta aquí: Forqué, Feroz, Premio Días de Cine, Medalla del Círculo de Escritores Cinematográficos… no hay premio que se le haya resistido a Tarde para la ira, algo insólito para una ópera prima de tan modesto origen. Pero el insospechado talento de Arévalo tras la cámara, sumado al inestimable y manifiesto cariño de la industria al recién acuñado realizador han obrado la magia. En perspectiva, y desde un plano objetivo, quizá Tarde para la ira no sea una película perfecta, pero desde luego tiene un buen puñado de buenas razones para alzarse con este premio (y con muchos otros en esta edición), y quizá el más importante sea el de permitir que el actor Raúl Arévalo pueda continuar dirigiendo para seguir desarrollando un talento detrás de la cámara que, con creces, ha demostrado tener. Como siempre, nada podemos asegurar hasta que se abra el último sobre de la noche, pero sin duda sería el culmen de una carrera, como ya hemos apuntado, realmente impecable. Por Clapton Davis


Un monstruo viene a verme

Hace unos meses parecía que este sería el año de consagración de Juan Antonio Bayona (3 nominaciones, 2 premios), que con Un monstruo viene a verme consiguió enamorar hasta a sus principales detractores. Y aunque sus películas siempre se encuentran entre las más nominadas de cada año y, también siempre, entre las más premiadas; ni con El orfanato ni con Lo imposible consiguió lograr el mayor reconocimiento de la cinematografía española. Parece que este año su mágico cuento sobre la pérdida y el duelo; pero sobre todo, sobre la aceptación del dolor y de la miseria, tampoco lo conseguirá. Una adaptación impecable de la obra de Patrick Ness, donde Lewis MacDougall nos sumerge en un viaje íntimo y a través de los laberintos del amor y de la inocencia; acercándonos de manera dolorosamente veraz al egoísmo de quien sufre por un ser amado, al cansancio de aguantar por quién sufre más que nosotros y al deseo de poner fin a sentimientos no deseados y que se sienten impropios. Una fábula redonda que nos vuelve a demostrar que J. A. Bayona es capaz de traducir el lenguaje cinematográfico más hollywoodiense a una industria como la española y salir victorioso. Y siempre con el favor del público. Bayona sigue brindando a la industria española blockbusters con alma y corazón, demostrando, cómo él mismo declaró que sigue haciendo películas grandes y que está bien hacer películas grandes, así como está bien que se hagan películas pequeñas. Bayona ha creado su propia marca dentro de la industria española, y ya es hora de que esa industria misma le reconozca. Un monstruo viene a verme probablemente peca del mismo “fallo” en el que cayó Lo imposible: carece de un reparto nacional que le permita que el producto se sienta enteramente propio y que le otorgue esos votos extras que necesitaría para hacerse con el galardón a la Mejor película.  En definitiva, parte como la cinta más nominada de la noche, y se llevará un buen puñado de galardones, como viene siendo habitual, pero es más que probable que no se la recuerde como la gran vencedora de los Goya 2017. Por Luis Fernández Ferreira

Ganará: Tarde para la ira
Debería ganar: Un monstruo viene a verme
Molaría que ganara: El hombre de las mil caras