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Con un Casey Affleck que ha ganado casi todos los premios previos a los Oscar por este papel, un Denzel Washington ganador del SAG y un Ryan Gosling que representa en la categoría la que sin duda es la película del año, parece que los otros dos contrincantes, fabulosos en sus respectivas películas, no tienen nada que hacer.

Casey Affleck por Manchester frente al mar

Si miramos a la categoría de mejor actor, sin duda, Casey es el hombre a vencer. Un actor ya consolidado pero siempre infravalorado, ya tenía una nominación a los Oscar por El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, pero bien hubiera merecido un par más por I’m still here o, sobre todo, por el monumento de Adiós, pequeña, adiós. La industria tiene esa sensación de que se le debía una pequeña recompensa y este año lo está consiguiendo con una de las grandes favoritas de la temporada, Manchester frente al mar. Y si esta cinta no hubiera decaído un poco en el último tramo de la carrera, que parece un cabeza con cabeza entre La la land y Moonlight, probablemente ya estaríamos hablando de que Casey tiene la estatuilla asegurada. Pero nada más lejos de la realidad. Su trabajo es impecable gracias a un guión majestuoso que baila entre el más profundo de los dramas y el humor menos sutil. El actor recoge el buen material, lo acuna, lo hace crecer y se lo entrega al espectador de una forma encomiable. Un papel que le ha valido para llevar a cabo una carrera de premios casi perfecta. Lo ha ganado casi todo, incluidos 39 premios de la crítica, el Globo de oro y el Bafta; pero el SAG, el mejor indicador para los Oscar, se lo llevó Denzel Washington por Fences. Tal es así que, ahora mismo, algunos gurús de los premios dan por vencedor a Washington por un ajustado margen. Sin duda, la de Affleck pasará como una de las mejores interpretaciones del año y, posiblemente, de esta década se lleve el premio o no. Luis Fernández Ferreira

Andrew Garfield por Hasta el último hombre

Primera nominación al Oscar para el joven actor británico, al que se le escapó hace seis años cuando todos dábamos por sentado que sería candidato a actor de reparto por La red social. Después de que la cinta de David Fincher le pusiera en el mapa, retomó el testigo de Tobey Maguire en la saga Spiderman en dos películas bastante desafortunadas pero que le granjearon el estatus de estrella de Hollywood. Garfield, que en los últimos cinco años sólo ha actuado en seis largometrajes, lo que deja claro lo selectivo que es a la hora de trabajar, solo ha presentado este año dos cintas dirigidas por ganadores del Oscar. En Silencio, de Martin Scorsese, encarna a un sufrido monje jesuíta en el Japón del siglo XVII, y en la que nos ocupa, Hasta el último hombre, dirigida por Mel Gibson, da vida a una persona real, Desmond Doss, soldado norteamericano que, durante la Segunda Guerra Mundial, se reveló como objetor de conciencia y participó en la batalla contra los japoneses sin llevar un fusil encima. La cinta de Scorsese finalmente se cayó de entre las favoritas del año al resultar plato difícil de digerir; su ritmo lento y su tesis sobre la fe se les debió atragantar a muchos académicos, a pesar de que Garfield lo da todo, pasando de la contención al desgarre emocional más profundo en un papel muy físico. En cambio, Hasta el último hombre, aparte de ser una excelente película fantásticamente dirigida, es mucho más tolerable para el gran público. De ahí que Garfield, aunque bien podría haber sido nominado por cualquiera de ellas, haya conseguido la mención por este soldado idealista e imparable. Al estar la película bien diferenciada en dos partes, el registro de Garfield pasa de la sonrisa ingenua y cautivadora de su juventud al rictus de horror y sufrimiento y el semblante incansable durante sus hazañas en el frente. A pesar de su notable labor no lidera las quinielas, pero sería todo un puntazo que ganara y posara con la más que probable ganadora a la mejor actriz este año: su exnovia y excompañera en Spiderman, Emma Stone. Samuel Pérez

Ryan Gosling por La ciudad de las estrellas (La La Land)

Con una La La Land imparable, poca sombra puede encontrar Ryan Gosling por el camino al Oscar. A ello se suma la idea generalizada de que después de Drive, Blue Valentine y otros títulos, a Gosling ya le toca subir al escenario del Kodak Theatre. Una mezcla de ingredientes que parece apuntar a una victoria segura. Seb, su personaje, es un enamorado del clasicismo del jazz más áspero y salvaje, un reticente al cambio mal entendido, un romántico empedernido y una mente millenial de una madurez y seguridad aplastantes. Sea por lo que sea, igual que el personaje de Emma Stone, ha entrado directo a esa elite de personajes que a buen seguro permanezca en el imaginario colectivo durante un larguísimo periodo de tiempo. Ese ya podría ser el premio… pero es que esa noche parece que por fin veremos a Ryan Gosling recoger su estatuilla. Crucemos los dedos. Pablo López

Viggo Mortensen por Captain Fantastic

A pesar de la dilatada carrera en el cine de Viggo Mortensen, que arrancó con un personaje secundario en Único testigo, película estrenada en 1985 con Harrison Ford a la cabeza y que terminó ganando dos estatuillas -mejor guión y mejor montaje-, esta es solamente la segunda vez que consigue estar presente como nominado en la ceremonia de los Oscar. Su primera nominación llegó gracias a Promesas del Este, de David Cronenberg, y la suya fue la única nominación que consiguió la película, aunque finalmente la estatuilla fue a parar a manos de Daniel Day-Lewis, que se llevaba su segundo Oscar gracias a Pozos de ambición. Casi diez años ha tenido que esperar Mortensen para que su carismático personaje en Captain Fantastic le otorgue una nueva candidatura. Mortensen interpreta a Ben, un padre de familia que ha vivido durante diez años en los remotos bosques del noroeste de los Estados Unidos criando y educando a sus seis hijos. Todo cambia cuando esta familia debe abandonar los bosques y volver a la civilización, con todo lo que supondrá adaptarse a su nueva situación. Mortensen lidera esta fábula con moraleja naturalista construyendo un personaje verosímil, magnético y más profundo de lo que a priori pueda parecer. Esta es la única nominación para Captain Fantastic, por lo que todo parece indicar que es el rival más débil y tendrá que conformarse con haber cosechado una merecida nominación. Alan Dameron

Denzel Washington por Fences

No es exagerado decir que este Troy Maxson es el personaje más importante de la carrera de Denzel Washington (8 nominaciones, dos oscar -por Tiempos de gloria y Training Day-). Aunque no fue cosa suya sino del productor Scott Rudin que en 2009 ya le ofreció dirigir la película. Washington dijo que sí pero a condición de hacerla primero en Broadway, cosa que efectivamente ocurrió y ganó el Tony al mejor actor -al igual que James Earl Jones en su estreno en los años ochenta-. Ahora es su oportunidad de repetir su hazaña y entrar en el selecto club de los actores con tres estatuillas (Ingrid Bergman, Walter Brennan,  Jack Nicholson, Meryl Streep y Daniel Day-Lewis). Su trabajo, desde luego, está a la altura de las circunstancias pues Washington deja que nos asomemos más allá de las vallas tras las que se esconde su personaje, ese hombre que en el pasado vivió el ascenso y la caída y que ahora vive encerrado en sí mismo. Que gane o no el Oscar posiblemente sea una cuestión de un puñado de votos. Desde que hace unas semanas se hiciera con el premio del Sindicato de Actores, Washington ha dado la vuelta a las quinielas y ya es el favorito para muchos de los analistas. En nuestro caso le mantenemos como segunda opción, pero enormes dudas. Hasta nos alegrará equivocarnos. Fernando de Luis-Orueta

Ganará: Casey Affleck por Manchester frente al mar
Debería ganar: Denzel Washington por Fences
Molaría que ganara: Ryan Gosling por La la Land