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Isabelle Huppert por Elle

Parece mentira que una actriz de la trayectoria de Isabelle Huppert (primera nominación) no tenga un Oscar a estas alturas, pero es más: nunca había sido nominada. Es curioso que para ponerla en el objetivo haya tenido que llegar Paul Verhoeven con un guión, el de Elle, que ninguna actriz madura de Hollywood se atrevió a aceptar. Ni siquiera Julianne Moore, que tiene antecedentes de personajes controvertidos, sin ir más lejos, en Maps to the Stars. Esta Huppert redescubierta para el gran público ha sabido ponerse por encima del revuelo moral que despertó la película en su estreno. Su Michèle es férrea, segura de sí misma, provocadora y carente de empatía por completo. ¿La convierte esto en un monstruo? Lo que está claro es que si no tuviese la cara, el cuerpo y la voz de Isabelle Huppert, Verhoeven habría corrido el riesgo -serio riesgo- de caerse con todo el equipo desde la mismísima escena de la violación con el gato como testigo. Globo de Oro en mano, si hay una mujer que puede quitarle el Oscar a Emma Stone a estas alturas de la carrera, esa mujer viene de Francia y viene dispuesta a todo. Ya lo ha demostrado de sobra. Bernardo Pajares

Ruth Negga por Loving

Hace unos meses cuando se hablaba de posibles candidatas a luchas por el Oscar, Loving tenía una fuerza importante que se ha ido perdiendo a medida que avanzaba la temporada. Las previsiones no se cumplieron y la película fue cayendo progresivamente en el olvido y el único testimonio de sus opciones es su actriz principal, Ruth Negga. Una actriz que ha conseguido mantenerse a lo largo de toda la temporada luchando en una categoría especialmente dura este año. Nombres como el de Amy Adams, Taraji P. Henson o Annette Bening se han quedado fuera y Negga ha aprovechado para adelantarles por la derecha. Esta actriz consigue su primera nominación al Oscar a los 35 años y en el que supone también su primer papel principal en una película de prestigio. Últimamente la hemos visto en la pequeña pantalla con Agentes de SHIELD o Preacher. En la cinta que le ha otorgado la nominación interpreta a Mildred Loving, cuyo matrimonio interracial la llevará a ser arrestada y desterrada del estado de Virginia. Una interpretación que cobra fuerza especialmente en sus miradas, una mirada firme y combativa dirigida a un mundo que necesita cambiar. No es una interpretación de grandes monólogos ni escenas virtuosas, sino que descansa en una arrebatadora sencillez. Ruth Negga sabe que acude a la gala del domingo agradecida por participar, y esperamos que esta nominación le abra las puertas a papeles de mayor peso y que le permita ampliar su filmografía. Una nominación merecida pero muy lejos de poder luchar por la estatuilla dorada. Luis Fernández

Natalie Portman por Jackie

Natalie Portman (3 nominaciones, 1 oscar) se puso a la cabeza de muchas quinielas cuando se supo que iba a dar vida a uno de los iconos femeninos del siglo XX: Jackie Kennedy. Pero la cinta, dirigida por el chileno Pablo Larraín, lejos de resultar un biopic convencional ha resultado un acercamiento singular y muy específico sobre un pasaje de la vida del personaje, las horas siguientes al atentado que acabó con la vida de su primer marido, el presidente de los EEUU, John Fitzgerald Kennedy. La narración oscila entre tres tiempos distintos: la imagen moderna pero modosa que tenía como Primera Dama nada más llegar a la casa Blanca; los devastadores momentos tras el atentado y su interacción con las personas más cercanas: su cuñado y sus hijos; y la desidia e impotencia que desprende durante la primera entrevista a los medios que concedió tras la muerte de su marido. Al igual que ya pasó con la cinta que le brindó su primer Oscar, Cisne negro, Portman está presente en la mayoría de los planos de la cinta. La cámara sigue cada uno de sus movimientos y refleja cada uno de sus estados: incomprensión, miedo, desolación, fortaleza, ingenuidad… Y si hay una actriz que podía salir airosa de este reto era ella, aunque en alguna secuencia, sobre todo en el último tercio, cuando tiene que mostrar entereza y sobreponerse ante la adversidad, roza la sobreactuación y el engolamiento. El no tratarse de una película convencional ni técnica ni narrativamente puede que haya desconcertado a los académicos, lo cual justificaría su escasa presencia en el resto de categorías. Y ese limitado alcance, esa falta de repercusión, también juegan en contra de la, a pesar de todo, sobresaliente interpretación de la actriz. Samuel Pérez

Emma Stone por La ciudad de las estrellas (La La Land)

Lleva diez años haciendo cine (su primer papel fue en Supersalidos, de 2007) y su popularidad, y lo que es más importante, su prestigio han ido en aumento, sobre todo desde que su memorable interpretación en Birdman le acarrease su primera candidatura al Oscar (como secundaria). Además tiene uno de esos rostros raros pero fascinantes que impiden que apartes de vista de la pantalla cuando la cámara se detiene en él. Y para colmo, Emma Stone (2 nominaciones) es el alma de La La Land, la que es, gane o no el domingo, la película de la temporada. El espectador se entrega a ella, a su mirada y a sus gestos, a sus locas audiciones y a sus interminables paseos por ese Los Ángeles decadente, colorido y lleno de glamour. La de ella es una interpretación luminosa, a ratos valiente, llena de furia, esperanza o desesperación, y encarna la ambición, el magnetismo y el encanto de Mia. No nos importa que no cante como Adele o Lady Gaga o que sus movimientos no sean tan gráciles como los de Ginger Rogers o Cyd Charisse. Cuando pasa el momento de la audición definitiva, en la que canta ‘The Fools who Dream’, ya nos hemos entregado a ella con devoción, la misma con la que ella se ha entregado a Mia, y le hemos declarado nuestro amor incondicional. No solo es buena actriz, como ya ha demostrado sobradamente, sino que además ofrece generosamente eso que está al alcance de muy pocos: la magia. Pocos dudan que el domingo se llevará su primera estatuilla, y si lo hace, será con toda justicia. María Pérez

Meryl Streep por Florence Foster Jenkins

Después de 20 nominaciones y tres oscar, Meryl Streep parece que tiene un puesto reservado año tras año en esta categoría. En esta ocasión opta a la estatuilla con un curioso biopic, Florence Foster Jenkins, sobre uno de los personajes más extravagantes -y por ello también paradigmáticos- del Nueva York de principios del siglo XX. En el mundo de la música eran incontables las historias sobre “la peor cantante de la Historia” y ahora salta a la gran pantalla con la cara y ojos de la mejor actriz. Streep, que es capaz de hurgar hasta lo más profundo del alma del personaje más complejo, lejos de abordar este papel como un trabajo menor, se lanza a encarnar a la protagonista con un espíritu jovial y entregado admirable. Ya hizo algo similar con la Julia Child de Julie & Julia y con la Margaret Thatcher de La dama de hierro. Y, al igual que en estas ocasiones, el trabajo es soberbio pero también por momentos excesivo. Streep lleva de la mano al espectador por la tortuosa historia de esta singular dama, hace reír cuando toca y emociona cuando menos te lo esperas. Pero aún así, es inevitable tener la sensación de que es un divertimento que no va a ningún lado. Tampoco al escenario para recoger el Oscar.

Ganará: Emma Stone por La ciudad de las estrellas (La La Land)
Debería ganar: Isabelle Huppert por Elle
Molaría que ganase: Natalie Portman por Jackie