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Las cinco nominadas de este año se mueven entre la reinterpretación del cine de ciencia ficción que proponen La llegada y Passengers a la recuperación del gusto y las formas del cine clásico que cimentan La La Land y ¡Ave, César! pasando por una nueva entrega del universo de Harry Potter en el Nueva York de principio de los años 20.

La llegada

Diseño de producción: Patrice Vermette; decorados: Paul Hotte

Pocas dudas hay de que el trabajo de Patrice Vermette (2 nominaciones) y Paul Hotte (primera nominación) en La llegada es uno de los más interesantes del año porque, al igual que la propia película, ha reformulado muchos elementos del cine de cienca ficción. Lo más obvio: las 18 naves espaciales que descienden sobre la tierra, que Vermette y el director, Denis Villeneuve, decidieron hacer ovaladas y verticales, imaginando un cambio radical en la fuerza de la gravedad una vez que entramos en su interior, y de textura rocosa a la vez que pulida. Pero quizá el gran reto de Vermette fue la plasmación gráfica del lenguaje circular del que se habla en el relato original. Tras descartar las primeras versiones que partiían de diferentes lenguas muertes, escrituras jeroglíficas y otras fuentes de inspiración trascendentes, fue la propia mujer de Vermette, la pintora Martine Bertrand, quien supo plasmar la grafía circular que exige la narración. Pero que nadie piense que son círculos dibujados con formas aleatorias: llegaron a crear todo un diccionario que sirvió de guía para que todos los mensajes alienígenas que aparecen en la película respondan al patrón creado por ellos y pudieran en verdad leerse y entenderse.

Animales fantásticos (y dónde encontrarlos)

Diseño de producción: Stuart Craig; decorados: Anna Pinnock

El británico Stuart Craig (11 nominaciones, 3 oscar por Gandhi, Las amistades peligrosas y El paciente inglés) es el creador de toda la imaginería cinematográfica del universo de Harry Potter pues ha trabado como diseñador de producción en todas las películas de la saga. En este spin off ha contado por primera vez con Anna Pincok (6 nominaciones, 1 oscar por El gran hotel Budapest) para la creación de los decorados. Para el rodaje reconstruyeron en los estudios británicos Leavesden la Nueva York de los años veinte, con una calle de 250 metros de largo, un cruce de un tamaño similar y otra calle de edificios de piedra rojiza, el material más frecuente en la época. A todo ello hay que añadir uno de los emplazamientos clave en la cinta: el Congreso Mágico de EEUU, para cuya fachada la autora se había inspirado en el edificio Woolworth pero cuyo interior fue una creación libre del equipo. Eso sí, para muchos otros espacios de la película contaron con una ayuda extra: J.K. Rowling, que por primera vez firma un guión basado en sus libros, añadió descripciones muy detalladas de algunos de los espacios de la película que sirvieron de guía Craig y su equipo.

¡Ave, César!

Diseño de producción: Jess Gonchor; decorados: Nancy Haigh

“Si vamos a hacer una película sobre el Hollywood clásico, hagámosla como en el Hollywood clásico”. Algo así debió de pensar Jess Gonchor (2 nominaciones) y Nancy Haigh (7 nominaciones, 1 oscar por Bugsy). Y así construyeron la casa donde los secuestradores retienen a George Clooney con paneles de yeso esculpido y pintado, tal y como se hacía en los cincuenta. El número musical de Scarlett Johansson surgiendo de las aguas se rodó en la piscina que la Metro construyó para las película de Esther Williams y que llevaba 50 años cerrada. El salón de baile donde Alden Ehrenreich exaspera a Ralph Fiennes se construyó con paredes de poliestireno en las que se esculpieron las molduras, las filigranas y hasta la chimenea. Y así un largo etcétera de ejemplos de cómo se construían decorados antes de la existencia de ningún tipo de proceso digital, que Gonchor y Haigh resucitaron para la película.

La ciudad de las estrellas (La La Land)

Diseño de producción: David Wasco; decorados: Sandy Reynolds-Wasco

La pareja David Wasco y Sandy Reynolds-Wasco (primera nominación para ambos) son quizá los jefes de equipo más veteranos de La ciudad de las estrellas (La La Land): ellos son los responsables de este apartado en todas las películas de Quentin Tarantino desde Reservoir Dogs, por lo que resulta casi inconcebible cómo es esta su primera candidatura al Oscar. En esta película las localizaciones de Los Ángeles son una pieza clave, desde lugares más o menos obvios como el observatorio Griffith -cuyo interior recrearon en un plató-, pero también el local de samba y tapas que Sebastian quiere recuperar para el jazz que es en realidad el antiguo estudio de grabación de Barbra Streisand, el cine Rialto, el Lighthouse Café o el nudo de las carreteras 105 y 110 donde ocurre el número inicial de la cinta. De las distintas influencias de Damien Chazelle en esta cinta, los Wasco se fijaron especialmente en las películas de Jacques Demy, donde dominan los colores primarios, la igual que en los musicales de la Metro. Mención aparte merece el epílogo que se desarrolla en decorados pintados a mano, tal y como se hacía en el Hollywood clásico. Una perfecta sintonía entre localizaciones, decorados y guiños a otros cines y otras épocas que resulta tan evocadora como poética. El Oscar es suyo.

Passengers

Diseño de producción: Guy Hendrix Dyas; decorados: Gene Serdena

El de Passengers quizá sea la nominada menos potente de las cinco, pero aún así merece la pena prestar atención al minucioso trabajo de Guy Hendrix Dyas y Gene Serdena (2 nominaciones ambos) para crear la nave y, con ello, el universo donde se desarrolla la película. Con la vocación de no repetir las propuestas de la pléyade de películas galácticas, se inspiraron en los cuadros de Edward Hopper, en diseños de arquitectos como Richard Rogers, Norman Foster o Santiago Calatrava y en estilos artísticos tan a priori alejados de la estética espacial como el art déco. Para el observatorio se inspiraron en las formas clásicas de los anfiteatros colocando en el centro un jardín zen; o la piscina olímpica, que incapaces de encontrar una adecuada, se excavó en el aparcamiento del estudio en menos de seis semanas. El principal reto de su trabajo fue la realización de la suite Viena, un espacio de casi 200 metros cuadrados donde debían entrar en relación muchos departamentos de la película, especialmente el de efectos visuales. Esta gran sala incluye una escalinata de formas sinuosas, un ventanal con vistas al espacio y mobiliario de Marc Newson y Warren Platner, además de una cama flotante con auténticas pantallas de proyección.

Ganará: La ciudad de las estrellas (La La Land)
Debería ganar: La llegada
Molaría que ganara: ¡Ave, César!