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Una cinta sueca y dos superproducciones estadounidenses compiten por llevarse la estatuilla en una categoría donde se echa de menos una nominación a trabajos más sutiles y menos recargados

Eva Von Barhr y Love Larson por Un hombre llamado Ove

Una de las mayores sorpresas del anuncio de nominaciones fue la inclusión de la película sueca Un hombre llamado Ove entre las cintas finalistas. Pero quizá no debiera extrañarnos tanto teniendo en cuenta que tanto Eva Von Bahr (2 nominaciones) y Love Larson (2 nominaciones) consiguieron que su trabajo ya fuera reconocido en la edición de 2016 con una nominación por El abuelo que saltó por la ventana y se largó. Ambas candidaturas cuentan con un reconocimiento muy similar: la principal razón de su presencia en la categoría es un trabajo de envejecimiento del protagonista en ambas películas. En la que en este caso nos ocupa, la cinta que retrata a un señor gruñón que debe adaptarse a la presencia de nuevos vecinos, los dos artistas de maquillaje tuvieron que envejecer notablemente a Rolf Lassgård que, curiosamente, tiene la misma edad del personaje en la realidad. Piezas prostéticas, lentillas y maquillaje que acentúa la edad del protagonista son los elementos básicos para la transformación del personaje. Sin olvidar que también hay un trabajo importante de maquillaje en los flashback donde podemos ver a Ove, el personaje principal, de joven y donde el trabajo del matrimonio compuesto por Eva y Love se vuelve más fino intentando aportar una cierta elegancia y glamour a los años de juventud. Una nominación para una película pequeña que compite contra dos monstruos de la industria estadounidense, más meritoria aún si tenemos en cuenta que el trabajo en cintas de este tamaño es completamente artesanal, no hay tiempo ni presupuesto para hacer retoques digitales posteriores como si pudieron hacer los equipos de las otras cintas a competición. No parece probable que se hagan con la estatuilla, y no es un trabajo especialmente fascinante ni novedoso, pero sí sería un bonito reconocimiento para una cinta de pequeñas proporciones.

Joel Harlow y Richard Alonzo por Star Trek: Más allá

Una de los trabajos favoritos para estar nominado este año, como así ha sido, era el de Joel Harlow (3 nominaciones, 1 oscar precisamente por la Star Trek de 2009) y Richard Alonzo (primera nominación) por Star Trek: Más allá. Como en toda película de ciencia ficción el reto para el equipo de maquilladores era obvio, al tener que crear más de 56 especies de aliens diferentes y dentro de cada una ellas crear subdivisiones que ayudaran a diferenciar a cada individuo dentro de ella. Un trabajo que suele pasar desapercibido, muchas veces por otorgarle el mérito al uso de CGI, pero que normalmente cuenta, como en este caso, con un trabajo fundamental por parte del departamento de maquillaje y peluquería. Un departamento cuyo trabajo más lucido se encuentra en dos de los personajes principales, Jaylah (Sofía Boutella) y Krall (Idris Elba). La primera es el personaje que roba la película y que tiene una fisionomía y unas características muy definidas para su caracterización. Aunque a simple vista parezca una combinación básica de blancos y negros, nada más lejos de la realidad combinando hasta 5 colores diferentes para darle profundidad y trabajando el pelo acorde para acentuar el trabajo de maquillaje. En el caso de Krall es más un trabajo evolutivo que acompaña al personaje en su evolución narrativa, desde una forma alienígena a una casi humana. Un equipo compuesto por decenas de maquilladores para una nominación más que merecida.

Alessandro Bertolazzi, Giorgio Gregorini y Christopher Nelson por Escuadrón suicida

La sorpresa saltaba cuando en esta categoría donde se esperaba la presencia de una película de superhéroes resultó nominada la que nadie esperaba. Deadpool, cuyo trabajo de maquillaje en Ryan Reynolds era más que evidente, se caía en beneficio de la cinta de Warner Escuadrón Suicida. De esta forma Alessandro Bertolazzi, Giorgio Gregorini y Christopher Nelson (primera  nominación para todos ellos) conseguían colarse en la categoría por primera vez con un trabajo mucho más meritorio de lo que podría pensarse. Su reto principal fue conseguir dejar su propia impronta en unos personajes de los cuales hay miles de referencias visuales en los cómics. Estos maquilladores tuvieron la responsabilidad de que cada integrante de la película mantuviera la esencia de sus personajes pero con un diseño nuevo que aportara nuevas capas a los personajes. Referenciar sin copiar los diseños de los cómics es una tarea harto complicada pero que consiguieron notablemente. A pesar del resultado final de la película su trabajo con personajes como el propio Joker (Jared Leto) o Harley Quinn (Margot Robbie) es impecable. El Joker estéticamente cuenta con personalidad propia que lo diferencia de todos sus referentes anteriores, sobre todo de la alargada sombra del interpretado por Heath Ledger; un trabajo que conllevaba màs de tres horas de maquillaje, no debemos olvidar que el cuerpo cubierto de tatuajes era producto de estos artistas, al igual que en el de Harley Quinn. Una nominación que se justifica en el hecho de que un personaje como Killer Croc (Adewale Akinnuoye-Agbaje) que pensaríamos que estaría completamente diseñado por CGI, lleva un trabajo encima de piezas prostéticas tanto para la cabeza como para los hombros y una capa completa para conseguir que la piel pareciera la de un reptil. Más allá de que se retocara digitalmente, el trabajo previo es fundamental. Una nominación sorpresa la de este equipo que, sin embargo, no desmerece en nada la categoría.

Ganará: Star Trek: Más allá
Debería ganar: Star Trek: Más allá
Molaría que ganara: Un hombre llamado Ove