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La selección de las cinco finalistas no ha estado exenta de sorpresa al dejarse fuera películas que en principio podrían partir como favoritas a la hora de meterse en la última ronda, léase La llegada o Animales fantásticos y dónde encontrarlos. Así, la categoría de efectos visuales donde los mundos mágicos, seres extraños, el espacio y los superhéroes tienen casi su único hueco en la carrera de premios ha decidido apostar por eso mismo, sí, pero sin mostrar favoritismo por ninguna de las variantes mencionadas. La sorpresa la dio la inclusión de Kubo y las dos cuerdas mágicas, película de animación que se convierte en la segunda en su género en estar nominada en esta categoría.

Craig Hammack, Jason Snell, Jason Billington y Burt Dalton por Marea negra

La gran baza de Marea negra, además de un reparto plagado de caras conocidas con Mark Wahlberg a la cabeza, fue apostar por los efectos especiales para recrear el mayor vertido de petróleo de la historia en Estados Unidos. Podrían haberlo hecho de muchas formas, pero el equipo de la película decidió jugársela dejándose llevar por la espectacularidad de las explosiones, del fuego descontrolado en la plataforma petrolífera, el agua y el fuel entrando y derribando todo a su paso… Espectacularidad que le ha servido a tres cuartas parte de los responsables de los efectos visuales de esta película para conseguir su primera nominación. Y eso que en su currículum figuran títulos muy nominables que no lo fueron en ediciones pasadas. Craig Hammack (primera nominación), Jason Snell (primera nominación) y Jason Billington (primera nominación) son noveles en esto de ser candidatos. No así Burt Dalton (4 nominaciones, 1 oscar), que ya sabe lo que es llevarse la estatuilla a casa gracias a El curioso caso de Benjamin Button. No parece que este vaya a ser el año del segundo Oscar para Dalton. Marea negra es, podría decirse, el rival más débil.

Stephane Ceretti, Richard Bluff, Vincent Cirelli y Paul Corbould por Doctor Strange (Doctor Extraño)

La cuota superheroica la cumple holgadamente la más que merecida nominación conseguida por un equipo, el de Doctor Strange, curtido y especializado en esto de hacer creíbles y espectaculares a gente disfrazada con superpoderes (o no). A Stephane Ceretti (2 nominaciones), Richard Bluff (primera nominación), Vincent Cirelli (1 nominación) y Paul Corbould (2 nominaciones) les debemos el maravilloso mundo creado para la película protagonizada por Benedict Cumberbatch. La más arriesgada de Marvel en años precisamente por eso, por adentrarse en mundos mágicos y apostar por los efectos más allá de lo habitual en el género. Doctor Strange no habría sido lo mismo sin los efectos visuales. De hecho, habría sido un auténtico caos y una maraña de conceptos inabarcables.

Robert Legato, Adam Valdez, Andrew R. Jones y Dan Lemmon por El libro de la selva (The Jungle Book)

Era de esperar la nominación de este remake en acción real del clásico de Disney conducido por Jon Favreau. Las criaturas de la selva cobran auténtica vida en una película en la que los efectos visuales lo son todo. Baloo, Bagheera y King Louie se convierten en personajes totalmente reales. No era fácil. Como tampoco lo era que Shere Khan diese el miedo que da. Mucho más con la voz de Idris Elba y la animación que el de dibujos. La escena en la que el pequeño Mowgli huye de su archienemigo provocando una estampida, desprendimientos y un sinfín de avatares más es realmente impactante y convincente. De infarto. Todo mérito del equipo formado por Robert Legato (4 nominaciones, 2 oscars), Adam Valdez (primera nominación), Andrew R. Jones (3 nominaciones, 1 oscar) y Dan Lemmon (3 nominaciones) tienen buenas papeletas para subir al escenario el próximo 24 de febrero.

Steve Emerson, Oliver Jones, Brian McLean y Brad Schiff por Kubo y las dos cuerdas mágicas

La gran sorpresa entre las nominaciones de este año. No porque no se lo merezca, que se lo merece, sino porque es la segunda vez en la historia que una película de animación es finalista en esta categoría. Solo hay un precedente, el marcado por Pesadilla antes de Navidad en 1994. En aquella ocasión la película dirigida por Henry Selick no se alzó con la estatuilla, pero ¿podría Kubo y las dos cuerdas mágicas hacer historia? Podría, pero quizá no sea la mejor colocada en la línea de salida. Steve Emerson (primera nominación), Oliver Jones (primera nominación), Brian McLean (primera nominación) y Brad Schiff (primera nominación) aportan con su trabajo grandes dosis de magia a una historia en la que está es intrínseca.

John Knoll, Mohen Leo, Hal Hickel y Neil Corbould por Rogue One

Si vas a rodar una película de Star Wars tienes que contar con los mejores para los efectos especiales y, si es alguien que conoce la saga como si fuese suya –como es el caso de John Knoll (6 nominaciones, 1 oscar)– mejor que mejor. Aunque Mohen Leo (primera nominación) es debutante en esto de los nervios de la noche de la gala, lo cierto es que el equipo de Rogue One es el más veterano de la categoría. Además de la experiencia de Knol hay que sumar la de Hal Hickel (4 nominaciones, 1 oscar) y Neil Corbould (5 nominaciones, 2 oscars). Juntos han conseguido dotar a esta nueva historia de Star Wars del sello característico de la saga, pero con personalidad propia. Algo que no era fácil para una franquicia con un universo tan reconocible, pero tan extenso como la imaginación de sus creadores. Pero si hay un efecto visual que se ha comentado este año es la increíble recreación digital del fallecido Peter Cushing. Es lo que marca la diferencia con sus rivales y puede valer un Oscar. Lo único que se le puede poner en contra es que el voto de los actores -mayoritario en la Academia- se ponga de perfil ante la posibilidad cierta de un cine de imagen real sin intérpretes de carne y hueso.

Ganará: Rogue One
Debería ganar: El libro de la selva
Molaría que ganara: Doctor Strange