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Este año los finalistas al Oscar al mejor montaje coinciden casi en su totalidad con los candidatos a mejor película y cada uno de ellos muestra un estilo de edición diferente: el drama épico (El curioso caso de Benjamin Button), la acción espectáculo (El caballero oscuro), el thriller político (El desafío), el biopic semidocumental (Mi nombre es Harvey Milk) y la modernez mal entendida (Slumdog Millionaire).

{youtube}vvrzATr4gaQ{/youtube}Kirk Baxter y Angus Wall por El curioso caso de Benjamin Button
David Fincher es un tipo muy listo y tiende a rodearse de un equipo de prestigio. Desde el 2002, con La habitación del pánico inició su colaboración con el montador Angus Wall, cuyo currículo incluye trabajos tan dispares como Hostage o Thumbsucker. Wall también es el artesano responsable de títulos de crédito de series de la HBO como Big Love, Rome o esa auténtica joya que es Carnivàle. Con Benjamin Button consigue su primera nominación al Oscar. Merece la pena destacar la maravillosa secuencia previa al accidente de Daisy en París. Una filigrana por la que ya merecería llevarse el premio a casa. Pero en Tio Oscar algo nos dice que no será esta su noche. Da igual, aún le queda mucho camino por delante.

{youtube}pZnfRR_oF9Q{/youtube}Lee Smith por El caballero oscuro
Chris Notan repite para su segunda visión de las andanzas del hombre murciélago con prácticamente el mismo equipo que tan bien le funcionó en Batman Begins, incluyendo al montador Lee Smith. Esta es su segunda nominación tras Master & Commander y en su haber este australiano tiene títulos tan relevantes como El show de Truman o labores de sonido en clásicos de su tierra como son El piano o Calma total. Tras el merecidísimo Oscar el año pasado a El ultimátum de Bourne, comprobamos que la Academia dejó de ser reacia a premiar en este apartado a títulos plenamente comerciales. Por lo tanto El caballero oscuro parte con muchas posibilidades que solo se verán frenadas si, como se prevee, esa tontería de híbrido bollywoodiense barre con todo para casa.

{youtube}ixyrcP32lXA{/youtube}Mike Hill y Dan Hanley por El desafío (Frost contra Nixon)
Daniel P. Hanley y Mike Hill forman el tándem de montadores a cuatro manos en los que Ron Howard ha confiado siempre desde hace 25 años en prácticamente todos sus trabajos (de 1, 2, 3… Splash a Ángeles y demonios, pasando por el Oscar que ya consiguieron en 1995 por Apolo 13). Es este un trabajo prácticamente perfecto dentro de su sutileza, reflejando la tensión de ese enfrentamiento en la cumbre de los dos pesos pesados protagonistas. Reformulando el estilo televisivo al que este título pretende homenajear, su montaje realza las inmensas interpretaciones de Langella y Sheen y consigue los mejores primerísimos primeros planos que un servidor ha visto en años. Si existiese justicia en los Oscars, estos señores se llevarían a casa su segundo premio.

{youtube}rllUSTzTKBg{/youtube}Elliot Graham por Mi nombre es Harvey Milk
Para narrar la vida del concejal Harvey Milk, Gus Van Sant contó con la ayuda del joven montador Elliot Graham, colaborador habitual de Bryan Singer (Superman Returns, X-Men 2 o la serie House) y artífice de títulos como 21 Black Jack. El trabajo de Graham, profundamente influido por el gran documental de los ochenta The times of Harvey Milk, abusa un poco de las imágenes de archivo, proporcionando en ocasiones un ritmo en exceso pausado. La película que puede reportarle a Sean Penn su segundo Oscar tiene muchos aciertos, pero el montaje, algo plano, no es uno de ellos.

{youtube}QII_TAJ2BBY{/youtube}Chris Dickens por Slumdog Millionaire
Para el bluff de la temporada, ese creador de vacíos fuegos artificiales (aunque más listo que el hambre) que es Danny Boyle, contó con su compatriota Chris Dickens como montador de este título tan pretendidamente dickensiano. Colaborador habitual del gran duo Edgar Wright-Simon Pegg (Hot Fuzz, Shaun of the dead), es ésta su primera nominación al Oscar. Alternando con destreza los tiempos de la cinta (el concurso, el pasado del protagonista y el interrogatorio policial) la labor de Dickens es bastante solvente, aunque peque en ocasiones de efectista (y apuesto que eso es más culpa de Boyle que de él). Es muy probable que gane este año, pero creo que podemos afirmar que, de todos los premios que se llevará la película el día 22, éste será de los menos inmerecidos (que no de los más merecidos).

Quién ganará: Slumdog Millionaire

Quién debería ganar: El desafío (Frost contra Nixon)

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