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Después de varios años de polémicas exclusiones y olvidos, la categoría de mejor película extranjera está por fin copada por los grandes títulos internacionales del año. Así, tenemos a triunfdora del festival de Cannes (La cinta blanca) y a su gran rival (Un profeta), a la ganadora de la Berlinale (La teta asustada) y a la vencedora moral de San Sebastián (El secreto de sus ojos). Completa el quinteto la israelí Ajami.

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Ajami
(Israel)

Fernando de Luis-Orueta
La gran sorpresa del quinteto de película extranjeras es la israelí Ajami, una cinta que pese a haberse mostrado en algún festival europeo (tuvo una mención especial en Cannes y el premio a la mejor dirección en la Mostra de Valencia) había llamado relativamente poco la atención hasta ahora. Su principal acierto es echar una mirada casi de documental a la convivencia entre israelíes y palestinos, con el único fin de retratarla en su forma más áspera pero sin buscar en ningún momento a los culpables. Para ello se centra en lo que ocurre en el barrio de Ajami, en la ciudad de Jaffa, donde conviven personas de ambas religiones en un equilibrio demostradamente inestable. La narración es otra vuelta de tuerca a la cine hecho de varias historias, expuestas sin orden cronológico y con una vinculación muy escasa entre ellas. Su estilo y sus intenciones, muy próximos a la Ciudad de Dios de Fernando Meirelles, resultan muy efectivas y logran agitar las conciencias de los espectadores con más atino que otras propuestas similares como Laila’s Birthday (a concurso hace un par de años en San Sebastián). Para una cinta como Ajami, la sola nominación al Oscar es un gran premio.

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La cinta blanca
(Alemania)

David Vega de Navacerrada
Una serie de inquietantes accidentes despierta la curiosidad de un humilde maestro de escuela en un pueblo del norte de Alemania en 1913. Su perspicaz investigación particular le llevará a descubrir los límites de la enajenación social que atormenta a unos niños que en dos décadas serán los protagonistas de una de las masacres más atroces de nuestra historia, el Holocausto. Michael Haneke, cirujano preciso del miedo humano, describe en La cinta blanca un abanico de personajes completísimo con un ritmo envidiable ayudado por un equipo técnico y artístico entregado. La recreación de la vida a principios de siglo es un dulce para el historiador, el guión, un retrato de la corrupción, y la fotografía, nominada también al Oscar, huele a cine del clásico. De momento, Haneke ya tiene el Globo de Oro y parte como favorito para el que sería la cuarta estatuilla para Alemania, aunque bien podía haber representado también a Austria.

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Un profeta
(Francia)

Samuel Pérez
Desde su estreno en Cannes el año pasado, Un profeta, la película del director francés Jacques Audiard, se ha medido con La cinta blanca de Haneke en casi todos los galardones. La película alemana ganó en Cannes y los Globos de oro, pero la francesa se llevó el premio de la NBR y el BAFTA. Desde que su primera obra, Mira a los hombres caer, ganó el César a la mejor ópera prima en 1995, la carrera de Audiard ha sido de lo más variada, brindándonos obras tan estimables como Un héroe muy discreto o De latir mi corazón se ha parado. El cine de Audiard es en ocasiones denso, de una belleza turbadora conjugada con pespuntes de violencia, pero con una base que no riñe con lo comercial. Definitivamente, es uno de los autores galos más a tener en cuenta. Un prophète no iba a ser menos. La historia de Malik, el joven árabe que tiene que buscarse la vida entre (y fuera de) las paredes de una sucia prisión, es un seco pero apasionante viaje por los instintos de supervivencia y culpa del ser humano, sin juicios ni valores morales. Sin duda, uno de los títulos imprescindibles de 2009 que, a todas luces, merecería ganar, aunque su crudeza puede jugar en su contra.

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El secreto de sus ojos
(Argentina)

Pablo López
Poco más que lo que se ha dicho ya puede decirse de una película como El secreto de sus ojos, que ha sido, sin duda alguna, una de las mejores de este pasado año. La maestría con la que el realizador argentino Juan José Campanella arma, formal y narrativamente, esta historia de amor aderezada con toques policíacos es deudora de todos los premios que se pueden dar a una película y no lo es menos hablando del Oscar. También ayudan a formar el conglomerado, y de qué forma, una suerte de reparto en estado de gracia en el que cabe destacar a todos y cada uno de sus integrantes, desde el soberbio Ricardo Darín hasta el sorprendente Guillermo Francella. Aunque la gran favorita sea La cinta blanca, no hay que olvidar que Campanella no es, en absoluto, un desconocido en Hollywood ya que, gracias a la televisión, ha dirigido a muchas de sus estrellas. ¿Podría dar la sorpresa?

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La teta asustada
(Perú)

María Pérez
La historia de una chica nacida de una violación perpetrada a su madre por los guerrilleros de Sendero Luminoso se convierte en La teta asustada, de Claudia Llosa, en un cuento de superación y reconciliación con toques de realismo mágico, con imágenes muy hermosas y llenas de color y una preciosa música de guitarra intercalada con las canciones en quechua que improvisa la protagonista Fausta según aprendió de su madre recién muerta. Una familia multitudinaria que se dedica a la organización de fastuosas bodas de cartón piedra en los suburbios más arrastrados de Lima, donde los niños se bañan en agujeros excavados en la tierra, una concertista de piano que roba las canciones de Fausta cuando ésta entra a su servicio, un jardinero que trabaja en esa misma casa y que le enseña el valor del cariño y a perder el miedo al contacto humano, escenas de mercado y de consultorio médico y paisajes semidesérticos componen una película sencilla, dominada por la mirada triste de su bella actriz Magaly Solier y plagada de planos preciosos que se quedan adheridos a la retina durante mucho rato.
Ganará: La cinta blancaDebería ganar: El secreto de sus ojos

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