Balada triste de trompeta
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Ficha
1937; los monos de un circo aúllan salvajes dentro de su jaula mientras, en el exterior, los hombres se matan en otro circo: la guerra civil española, que sigue su curso. El payaso tonto del circo, reclutado a la fuerza por los milicianos, termina perpetrando, sin abandonar su disfraz, una carnicería a machetazos entre las filas del bando Nacional. Así da comienzo esta peripecia en que Javier y Sergio, dos terroríficos y desfigurados payasos, se enfrentan a muerte por el ambiguo amor de una bailarina… Javier, hijo del Payaso miliciano. Su padre, desde la cárcel, le advierte: "nunca serás gracioso. Serás el payaso triste, el que recibe las bofetadas. La felicidad la encontrarás únicamente en la venganza." Javier intenta rescatar a su padre condenado a trabajos forzados en las obras del Valle de los Caídos, sólo para verlo morir en sus brazos, asesinado por el despiadado Coronel Salcedo. En 1973, Javier, ya adulto, busca trabajo como payaso triste en un circo, donde coincide con un estrambótico elenco de personajes marginales, como un hombre bala, un domador de elefantes o una mal avenida pareja de amaestradores de perros. Su camino, además, se cruza allí con Sergio…
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Opiniones editoriales
Puntaje promedio de editores: 3 opinione(s)
Ultima actualización: 23 Diciembre , 2010
Melodías de seducción
El film me ha resultado muy atractivo visualmente. Reune las mejores características del cine de De la Iglesia, refinadas, mejoradas. Pero también sus tics y sus debilidades narrativas.
Balada Triste cumple por su espectacularidad ascendente, por su delirio estético y el complejo 'más difícil todavía', una pauta que el realizador aplica a toda su filmografía, y que busca sorprender al espectador 'autóctono' con planificaciones arriesgadas que aprovechan al máximo las posibilidades dramáticas de espacios singulares. Y hay más; por su primera media hora, sencillamente brillante. La presentación de los personajes del circo es de lejos, su mejor secuencia, curiosamente, también la más calmada y menos aparatosa.
Pero de la misma manera que se repite su sentido del espectáculo, De la Iglesia tropieza con la misma piedra narrativa, y su guión se tuerce sin remedio, hilando atropelladamente secuencias una tras otra, algunas como homenajes emborronados ('Los Santos Inocentes', ecos de 'Muertos de Risa') y otras sin trabazón aparente con la trama, y que aportan más como floritura independiente que como elemento de carga de este castillo de fuegos artificiales.
De la Iglesia parece tener muy claro el camino dramático que ha escogido, entre la pesadilla, el pasado más oscuro y el disparate cómico. Pero su éxito pende de un hilo realmente fino, y a pesar de que se va puliendo cada vez más, es inevitable pensar que su escritura de brocha gorda no es la más adecuada para redondear un producto, que no obstante, entretiene sin tener que renunciar por ello a un acento personal.
Pros y contras
Retrato de las dos Españas, made in De la Iglesia
Pros y contras
Areces, todo un descubrimiento.
Visualmente es espectacular, como cabría esperar.
Carolina Bang no está a la altura dramáticamente.
Se le va mucho la olla en la recta final y, sobre todo, en el pasaje de Franco.
El guión peca de simplista en algunos pasajes.
Ultima actualización: 11 Diciembre , 2010
Personal radiografía de un país en conflicto
Tras una breve visita por la idiosincrasia sajona más purista con Los crímenes de Oxford, Álex de la Iglesia regresa al tipo de cine que le vio alzarse como uno de los directores más auténticos y personales (si no el que más) de todo el panorama español con la personalísima Balada triste de trompeta, una suerte de metáfora salvaje sobre la España habitada por los hijos de la Guerra Civil. Sin duda un terreno pantanoso del que el director bilbaíno sale triunfante, firmando, quizá, la que sea su opus magnum, con permiso de La Comunidad.
Javier siempre ha querido ser payaso, no sabe muy bien por qué. Cuando entra a trabajar en el circo coincide con un estrambótico elenco de personajes marginales, como un hombre bala, un domador de elefantes o una pareja mal avenida de amaestradores de perros. Su camino, además, se cruza allí con Sergio, el payaso tonto. Es en ese momento donde comienza la historia de Javier y Sergio, dos payasos terroríficos y desfigurados corroídos por la ira y la desesperación, que se enfrentan a muerte por el amor de Natalia, una bailarina y trapecista, la mujer más bella y cruel del circo.
Abordada desde el ingenuo punto de vista de un tímido personaje que lucha por comprender el grotesco mundo que le rodea y que acaba cayendo a los infiernos de la locura y el absurdo imperante en la España de los setenta, esta Balada triste de trompeta nos devuelve al Álex de la Iglesia más enloquecido y salvaje, como si hubiera estado contenido durante todo este tiempo y de repente se hubiera desatado, y lo que es mejor, con una acertada y profunda historia detrás que fundamenta y sostiene todo lo que se ve en pantalla. Un retrato de nuestro país que se refleja en la relación de los tres personajes principales.
Porque la turbulenta relación entre el trío protagonista es una montaña rusa de sentimientos encontrados entre sí y con el entorno, un ascenso al amor inocente y la felicidad tranquila, y una bajada a los infiernos de nuestros más bajos instintos violentos, sexuales y vengativos; y además, de soslayo, construye una precisa y osada metáfora sobre la historia de nuestro país en tiempos de la dictadura y la Guerra Civil, y lo que estos tiempos dejaron en herencia a sus habitantes, unos españoles que se movían entre el patetismo y la autoparodia, como si de un circo ambulante perpetuamente afincado en España se tratara.
Los encargados de dar vida a estos pobres diablos son, sobre todo, los geniales Antonio de la Torre y Carlos Areces, grandes pilares interpretativos de la película que, junto a Carolina Bang, la bella trapecista que completa el tortuoso trío protagonista, forman un elenco secundado por actores clásicos de las películas del director bilbaíno, como Manuel Tallafé, Enrique Villén, Sancho Gracia, Terele Pávez, Gracia Olayo o Santiago Segura; que dan vida a los grandes y reconocibles arquetipos de la España de la Guerra Civil y del tardofranquismo.
El trabajo de De la Iglesia es, como no podía esperarse de otro modo, de un nivel distinto al que estamos acostumbrados en nuestra cinematografía. Planos de composición imposible que sacan lo mejor de una escenografía y un vestuario que no necesitan de la opulencia para alcanzar la perfección, efectos visuales con acabados imperfectos, pero con un potencial dramático apabullante, que son exactamente lo que esta película necesita para poder abordar los hechos que narra, episodios dolorosos de la historia más reciente de nuestro país que el director vasco no sólo se atreve a hacer explícitos en pantalla, sino a juguetear con ellos como un niño con una metralleta.
Balada triste de trompeta es un filme político, polémico, y puede llegar a tocar fibras sensibles que no gusten demasiado. Como ya hiciera Quentin Tarantino con sus Malditos Bastardos, aunque en menor medida; la película es una delirante y divertida, a la par que terrorífica, falta de respeto a la historia de nuestro país, y ese es, precisamente, uno de sus mayores atractivos, poseer la capacidad de verse como historia de amor deforme, o bien ahondar en la rebotica ideológica y metafórica del guión para encontrar un texto escondido mucho más rico y con muchos más matices, tanto en la vertiente ideológica, como en la del amor.
Porque Balada triste de trompeta es una historia de amor. Una historia de amor por una trapecista inalcanzable, por una meta inalcanzable, una historia de amor por un país en continua disputa, una disputa que se arrastra desde hace más de cincuenta años y que, en el fondo, es el motor de nuestra vida, es lo que nos hace sentir vivos, aunque sea, inevitablemente, lo que nos conduzca a la muerte.
Pros y contras
Comentarios de los usuarios
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Pros y contras
Pros y contras
Pros y contras
El prólogo en los años de la guerra e inmediata posguerra.
La factura técnica, el acabado visual, impecable, imponente.
Las interpretaciones.
La deriva del argumento.
El final (otra vez) en lo alto de un edificio clave (de las Torres Kio al Circulo de Bellas Artes, pasando por el cartel de Schweppes, lo que le gusta a este hombre subir a sus personajes a las alturas... aunque no tenga sentido ninguno, como en Balada).
La unión entre la trama de los 70 y la de los 30-40.
Y unas cuantas cosas más...
Pros y contras
Pros y contras
Mencion especial por supuesto a esos titulos de credito tan comentados que ya me dejaron sin poder despegar los ojos
Pros y contras








