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'No sé decir adiós' es una fuerte contendiente en la Sección Oficial de este Festival de Málaga, en una jornada en la que Latinoamérica ha estado representada por dos comedias románticas.

El debut de Lino Escalera en el largometraje supone una grata sorpresa en la Sección Oficial de este Festival de Málaga en una jornada en la que la participación latinoamericana ha estado representada por dos comedias románticas.

No se decir adiós, la puesta de largo del cortometrajista Lino Escalera ha sorprendido a propios y extraños: la cinta cuenta la historia de Carla una mujer que recibe la llamada de su hermana Blanca: su padre, del que se alejó física y espiritualmente hace años, ha sido diagnosticado con una enfermedad para la que le dan pocos meses de vida. Es entonces cuando Carla, que regresa a su casa de la infancia, intenta, en una huida hacia adelante, intentar recuperar el tiempo perdido.

Además de unas interpretaciones brillantes, sobre las que destaca la de Nathalie Poza, primera contendiente clara a una Biznaga de este año, No sé decir adiós tiene la virtud de la contención, la delicadeza, la sugestión y el minimalismo frente a lo que cabría imaginar de un debut con este punto de partida.

Con tres personajes bien dibujados y ubicados en el universo del filme, la historia, un duro drama sobre la pérdida, la cobardía, las segundas oportunidades y el tiempo perdido, logra estimular el interés del espectador y conmover el corazón sin recurrir en un solo momento a lo obvio, lo fácil, bordeando lo evidente con sabiduría y buen hacer. La primera gran contendiente al palmarés de este año, sin duda alguna.

El resto de la jornada ha estado marcada por el género romántico con Me casé con un boludo (fuera de concurso) y Me estás matando, Susana, dos grandes éxitos en sus respectivos países de origen que, como tales, y a pesar de estar correctamente construidos, interpretados y realizados, suponen poco incentivo para el espectador de un festival. De la primera, Argentina de origen, destaca una Valeria Bertucelli que despliega todos sus encantos para la comedia en una historia de equívocos y enredo entre dos actores que se enamoran en el set.

De la segunda, una comedia de amor en fuga, destaca un Gael García Bernal sobre cuyos hombros recae todo el peso de esta cinta, con golpes de humor constantes y diferentes maneras de provocar la carcajada mientras recorre cientos de kilómetros a la búsqueda de su novia fugada, interpretada por Veronica Echegui.