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Una de las ventajas que tiene la estatuilla que se inauguró en 2001 con la victoria de Shrek, es que es probablemente la más fácil de predecir de todas las que se oficializan cada edición. La previsión con la que trabajan los estudios de animación y sus estilos definidos permiten programar con incluso muchos meses de antelación la carrera por el Oscar.

El año pasado en mayo no sólo teníamos ya a la ganadora de dicho Oscar sino que desde entonces se mantuvo una apuesta muy firme por su banda sonora, que también se acabó materializando en oro. El excelente año para la animación de 2009 ha sido tan importante que incluso a pocos meses aún podemos apreciar su significativo legado. La excelente cosecha ataviada por títulos vestidos de ideas originales, estilo, guiones sofisticados y músicas inolvidables ha marcado un antes y un después. Autores tan reputados como Henry Selick o el escarizado Pete Docter se atrevieron a denominarlo el mejor año en la historia de la industria. Up, Los mundos de Coraline, El secreto de Kells, Ponyo en el acantilado, Fantastic Mr. Fox, Mary & Max y en menor medida, otros como Tiana y el sapo, Lluvia de albóndigas, Monstruos contra alienígenas, etc Todas contribuyeron no sólo a demostrar que la animación está escribiendo un destino creativo comparable al de la ficción real sino que además han reiterado que pueden convivir en armonía pese a venir de diferentes técnicas. El stop motion, el dibujo a mano, la animación digital, el 2009 fue un año lleno de productos de calidad en todas las plásticas.

Con todo, dos aspectos fueron los verdaderamente revolucionarios. En primer lugar, una película de animación, en este caso, Up, conseguía por segunda vez, después de La bella y la bestia en 1991, la nominación a película del año. Por otro lado, el número y la calidad de las propuestas fue tan brutal que la Academia con gusto expandió la categoría a cinco nominadas, tal y como marca la normativa cuando se superan los 16 títulos a concurso. En cualquier caso, si se consiguió esta cifra, que no fue tan fácil como en un primer momento pareció, fue gracias al cariño por la profesión. Y digo esto porque todos a una movieron Roma con Santiago para que se llegaran a 16. Hubo un espíritu de todos a una, de tenemos que lograr este hito para todos, en el que Disney tuvo mucho que ver. A la animación española también se le debe un agradecimiento. Sin Planet 51 y El lince perdido no se hubiera logrado tal hazaña y eso es algo que vamos a ver como se lo reconoce la industria internacional.

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Ahora que estamos en junio y ya conocemos más o menos todos los títulos que veremos este año, la primera pregunta que nos hacemos es ¿habrá este año 16 o más títulos de forma que por tercera vez haya cinco nominadas? Recordemos que esta norma llegará un momento que se verá superada por las circunstancias porque tal restricción era casi inalcanzable en 2001 pero hoy en dia se antoja factible vista la creciente producción. Con todo, todavía no hemos llegado a ese punto aunque falta poco. Y en este 2010 estamos en las mismas que con 2009. Si echamos cuentas no salen unos 10 títulos seguros. Pero no sabemos si algún estudio estrenará algun lanzamiento para DVD en los cines y concurrir a la preselección (como hizo Disney con su Campanilla) o si algún estudio internacional decide presentar su propuesta (como Perú, España o Bélgica el año pasado). Supongo que la respuesta está en el ánimo de los animadores porque pueden ocurrir dos cosas. Una que después del glorioso 2009, decidan darse un respiro y descansar visto que el número de peliculones no va a llegar a ser tan numeroso. O por otro lado, puedan tomar la decisión de incitar a sus compañeros a presentar trabajos alentando al espíritu logrado en la anterior edición como si de un nuevo comienzo se tratara. La cifra rondará los 16 pero no sabemos si se quedarán a unas pocas o lograrán rebasarla.

Si son tres las nominadas, dos están ya ocupadas. El exitazo rotundo de crítica y público de Cómo entrenar a tu dragón hace impensable su ausencia en la gala de los Oscar. ¿tenemos un nuevo Shrek? Probablemente. Vamos a ver como funciona la otra favorita, Toy Story 3, pero cuidado porque no me sorprendería lo más mínimo que este Oscar se lo llevara Dreamworks. Cómo entregar a tu dragón ha sido poco menos que un fenómeno, es una historia trepidante, muy bien contada y con una carga de emoción poco vista en el estudio. Toy Story 3 cuenta con el aval de venir de la franquicia más reputada de Pixar y además puede ser el reconocimiento definitivo a una saga que todavía espera una estatuilla. En su contra juega ser una tercera parte, con personajes ya muy trillados, y con una apuesta muy difícil de superar: mantener el soberbio nivel de las anteriores, cosa que los primeros screenings parecen no evidenciar. Se cuenta que tiene una escena muy fuerte al estilo del principio de Up, de llorar a moco tendido, que puede darle ese impulso emotivo que necesita. Si buscamos una tercera en discordia probablemente sea Tangled, anteriormente Rapunzel, la puesta de largo de Walt Disney Animation que literalmente se la juega a una sola carta tras el inesperado tropiezo con Tiana y el sapo. Los quebraderos de cabeza de este proyecto, que lleva casi una década reconstruyéndose, parecen tomar forma definitiva este año. Finalmente será una comedia, y no un drama, de princesa pero sin marketing para niñas. Los primeros pases privados hablan de una muy buena película pero no de ese clásico que todos estábamos esperando. No sabemos tampoco si esta técnica de CGI que imita la animación tradicional se ha llevado a cabo o no. Por tanto, el único aliciente verdadero que nos queda de ella es la música de Alan Menken, recordemos ganador de 8 Oscars, quien sale absolutamente vitoreado en estas críticas preliminares ya que incluso le nombran como un claro favorito para el Oscar de canción original.  Si Tangled decepciona al personal, la Academia no será tan benevolente como lo fue con Tiana y el sapo, a la que concedió una plaza que era por derecho propio para Ponyo en el acantilado. Esta tercera posición se la puede quitar El ilusionista, una maravilla, según cuentan quienes la han visto, dirigida por Sylvian Chomet, que ya optó al Oscar en 2003 por Bienvenidos a Belleville.

El resto de películas animadas parece que sólo tienen posibilidades si se abre la categoría a cinco.  Yo destacaría una película que los gurús se están olvidando y que tengo muy claro que puede entrar fácilmente: La leyenda de los guardianes. Creada por el estudio ganador de Happy feet y dirigida por Zack Snyder, esta historia de búhos puede ser un bombazo. Para empezar es de aventuras, y de animales, una fórmula que prácticamente siempre ha dado resultado. Y la animación, en concreto, el plumaje de los animales es alucinante. El equipo de George Miller seguro que le ha dado ese toque de importancia narrativa que hizo que Happy Feet le diera en las narices a John Lasseter hace cuatro años. También va a ser muy interesante el duelo de villanos de Dreamworks y Sony Pictures. Como viene siendo habitual en la animación, a dos estudios se les ha ocurrido la misma idea. Ya les pasó con los pinguinos, los peces, las hormigas y ahora los malos malísimos, es decir, contar una historia de un héroe que es un villano. Gru, mi villano favorito es quizás la más accesible de las dos y puede reservarnos una sorpresa. Los bichillos que le acompañan y ese trío de niñas pijas pueden darle cierta gracia. Interés que por otro lado, carece Megamind, que pese a contar con las voces de Will Ferrel y Tina Fey, no sale del bochorno en su primer trailer y promete darnos lo peor que hayamos visto nunca de Dreamworks.

De Dreamworks es también Shrek, felices para siempre que veremos en nuestras pantallas en julio y que no ha conseguido cerrar la saga con buen sabor de boca. Pese a remontar el ridículo de la tercera parte, las críticas siguen siendo flojitas.  Sólo si la Academia se atreve a despedir la franquicia podría estar nominada. Los Weinstein también presentarán a competición la secuela de la intrascendente La increíble pero cierto historia de Caperucita Roja titulada Hoowinked Vs. Evil, que pasará sin pena ni gloria por las salas.

Si nos movemos por aguas internacionales, Ghibli estrenará en julio en Japón Los borrowers y tienen en mente hacer lo propio a finales de año en EEUU con la inestimable ayuda de la distribución de Disney. Veremos si finalmente es así, yo tengo mis dudas. La que sí se estrenará es Cuentos de Terramar, de Miyazaki Goro, el cuento adulto sobre la vida y la muerte, basada en los relatos de Ursula Le Guin, que ha tardado años en llegar a las salas estadounidenses por problemas de derechos. Si la Academia es flexible y hace una excepción, debería estar en competición. La Academia no permite hoy en día que una cinta estrenada en 2006 en su país de origen opte al Oscar en 2010. Pero claro, Ghibli no tiene la culpa de que en EEUU tengan lugar restricciones de mercado tan injustas como la que ha ocurrido. Si la dejan competir yo tengo una favorita personal porque, pese a que a los japoneses no les haya gustado, a mi este cuento bucólico me parece la primera incursión verdadera del estudio en el género adulto, además de una belleza y una sensibilidad narrativa muy singulares. También fuera de las Américas, se estrenará Sir Billi, una comedia protagonizada por Sean Connery, que es la primera película de animación de Escocia.

Por último, sólo cabe nombrar algunas conjeturas. ¿Se estrenará el oso Yogi? ¿Qué títulos menores, como el año pasado Lluvia de albóndigas, saldrán de la nada para dar guerra? Y lo más importante, ¿qué títulos extranjeros pueden engrosar la lista de candidatas o incluso estar nominadas, como pasó con El secreto de Kells o Persépolis? Se admiten apuestas.