Más terapia para España en la secuela de ‘Ocho apellidos vascos’

«Hemos producido más de 70 películas y las queremos a todas con locura, pero a las que además hemos generado nosotros les tenemos un cariño especial. Estamos seguros de que volveremos a triunfar». Con estas palabras de Ghislain Barrois, consejero delegado de Telecinco Cinema, daba comienzo la rueda de prensa en la que se presentaba el rodaje de la esperada secuela de Ocho apellidos vascos.

El lugar escogido para el encuentro con los medios ha sido la masía de Can Llambí, en Llagostera, un pueblo situado al sur de la provincia de Girona. En una carpa montada para la ocasión en el exterior de la casa-plató, Telecinco Cinema y LaZona han presentado los puntos fuertes de una producción que aspira a volver a llevar al cine a aquellos que en 2014 hicieron de Ocho apellidos vascos la película española más taquillera de la historia.Ocho apellidos vascos 2 se rueda en Girona

¿Cómo se confecciona un éxito? «Yo he intentado por todos los medios que no se hiciera», bromea Paolo Vasile, consejero delegado de Mediaset España. «La mejor película es la que nunca se ha hecho, sobre todo cuando se ha generado el éxito, casi de histeria colectiva, de la anterior». Con el factor «profesional, empresarial y económico» empleado al máximo, el italiano ha querido también hacer hincapié en el profundo trabajo de guión de Borja Cobeaga y Diego San José, «superior al de la primera parte».

Pese a que estos, ya finalizada su aportación al filme, no estaban presentes en la rueda de prensa, ha sido Emilio Martínez-Lázaro, que repite en la dirección, quien ha querido asegurar que «no hay ningún problema, ni con Borja ni con Diego». Se referería, claro, a las voces que pedían una mención para ellos en los discursos de agradecimiento de la pasada edición de los Goya. «Nunca se ha nombrado a los guionistas en los premios», continúa. «Ha habido una corriente en Twitter, creada por unos guionistas que no eran ni de los más elevados ni de los más famosos en España. Borja y Diego, con los que me llevo estupendamente, no participan de este fantasma. Ellos son los guionistas y yo, como director, hago los cambios que sean necesarios».

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La rapidez mental de Dani Rovira aplaca a tiempo al periodista de un medio local que descubre el nombre en la ficción de la plaza mayor de Monells (Plaza Pep Guardiola) y se hace eco de las voces que sitúan a su personaje como ‘casteller’ de un pueblo cercano, desvelando quizás más de lo que al equipo le gustaría sobre la trama: «Yo he sido la ‘enchineta’, me han puesto un casco y por efectos digitales han hecho que parezca que tengo 7 años. Es una parte conceptual, muy Matrix. ¡Y llevo las zapatillas de Guardiola!».

Sin cámaras y con los teléfonos móviles apagados, asistimos también al rodaje de una secuencia en el interior de una masía construida en el siglo XII cuyas estancias contienen piezas de museo. No así los cuadros que, como comprobamos, son de un estilo de lo más variopinto. La señora de una casa tan profundamente catalana es Rosa María Sardá (Roser), que junto a un Berto Romero caracterizado de ‘hipster’ catalán -él interpreta a Pau, su hijo e interés amoroso del personaje de Clara Lago-, son las principales incorporaciones del filme. Ante nuestros ojos entran en la masía Clara Lago y Dani Rovira (Amaia y Rafa), pero también lo hace Belén Cuesta. ¿Quién es ella y cómo encaja en estas «aventuras catalanas de los 8 apellidos vascos», como se refiere a la película Martínez-Lázaro?

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Preguntada por su personaje, Belén Cuesta -vista en la serie Vis a Vis y, espléndida, en el musical La Llamada– mira a su alrededor como pidiendo permiso y no suelta prenda. “Yo soy Judit, no puedo decir ni mi profesión. Eso sí, la Roser me quiere mucho, me adora». Ríen cómplices Cuesta y Sardà. ¿Significa esto que Judit es la exnovia de Pau? En todo caso, la veterana actriz se ha mostrado ilusionada de reunirse con Clara Lago, a la que se refiere como «mi pequeña Carol». «Era una chiquitina en El viaje de Carol y la he encontrado hecha una mujerona que va enamorando por doquier».

Si bien el título continúa por decidir -en la claqueta se lee Nueve apellidos vascos, pero los presentes ni confirman ni desmienten- la reflexión de Sardà alude a los más de 9 millones de espectadores que, gracias al boca-oreja, mantuvieron a la primera parte durante dos meses a la cabeza de la taquilla: «Una de las bazas de esta segunda película será volver a encontrarse con esos personajes a los que la gente tiene tanto cariño. Nuestra misión es que a los nuevos nos quieran también un poco al terminar».

Habrá que esperar para verlo. La fecha de estreno suena, por el momento, lejana. “Esta es una rueda de prensa como las de los políticos, en la que no decimos nada. No tenemos ninguna prisa», cuenta divertido Vasile. Quieren hacer las cosas bien y, como apunta Karra Elejalde, volver a «reírnos de nosotros mismos y del contrario». «Ocho apellidos vascos fue terapéutica, cicatrizante y cauterizante», ha afirmado el actor, al que le gustaría que la secuela sea tan bien recibida en Cataluña como lo fue su predecesora en Euskal Herria y Sevilla. «Aquí nadie se burla de nadie».

El rodaje de la película, cuyo reparto completan Alberto López y Alfonso Sánchez, se prolongará hasta el 5 de julio en varias localizaciones del Baix Empordà, Girona, Madrid y Sevilla. La película será distribuida por Universal.