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HeroesSitges ya se ha acabado y hoy domingo sólo quedan varios maratones para que los más rezagados se puedan poner al día con los títulos más destacados del certamen. Pero ayer sábado se proyectó en pase especial a las 12 la maravillosa Héroes, de Pau Freixas que, tras su paso por el Festival de Málaga, volvió a encandilar al público provocando una ovación como hacía mucho tiempo que no se veía en el Auditori de Sitges.

Héroes, que se estrena este viernes 22 de octubre, nos sumerge en un viaje a la nostalgia para todos aquellos que crecimos en la década de los 80 a través de cinco amigos que compartieron el último verano de su infancia, antes de comenzar la transición a la madurez. El guión de Albert Espinosa juega en una cuerda floja por la que habría sido muy fácil caer en una sensiblería ñoña, pero, afortunadamente, la puesta en escena de Freixas y, sobre todo, la enorme labor de los niños protagonistas, permite que la balanza caiga finalmente del lado de la emoción y los sentimientos, dejando al público una sensación de satisfacción, como demostró el público asistente en Sitges, que continuaba aplaudiendo a pesar de que ya se habían acabado incluso los créditos finales. La banda sonora de Arnau Bataller, por cierto, es espectacular. Héroes se merece toda la suerte del mundo en su carrera comercial porque es capaz de conectar con algunas de las emociones y recuerdos más básicos del ser humano. Desde aquí le deseamos toda la suerte del mundo.

La jornada de clausura se completó con la proyección de I spit on your grave, remake del título homónimo ya premiado en Sitges en el 1978. Esta nueva versión es aún más dura que la original y eleva al cine de venganzas a un nivel incluso más animal, más descarnado y más sangriento. Lo más bruto que hemos podido ver en Sitges, aunque, esta vez sí, al servicio de una historia. No apta para todos los públicos, pero de las que más sensación de satisfacción me han dejado este año.

La temática de las venganzas  ha estado muy presente este año en Sitges, como se demuestra con el pase de lo último de Kim Jee-woon (Dos hermanas): I saw the devil, que ya se pudo ver en San Sebastián y narra el enfrentamiento entre un asesino en serie y el novio de una de sus víctimas. Rodada con una planificación excelente, quizá le sobre algo de metraje, pero es una magnífica cinta sobre la pérdida y las consecuencias de nuestros actos. Muy recomendable.

También tiene su componente de venganza Red hill, producción de Greg McLean (Wolf Creek), Se trata de un notable western australiano, algo oscuro pero enérgico. Lástima que el protagonismo recaiga en Ryan Kwanten (True blood), que no se quita la cara de bobo de Jason Stackhouse. Aun así, es buen cine disfrutable.

Y la película de clausura fue Mother’s day, remake de un título de la Troma de 1980, que realiza en esta ocasión Darren Bousman (saga Saw). Argumentalmente poco tiene que ver con el original y, sorprendentemente, tiene más similitudes con uno de los títulos mejor recibidos de este certamen: la española Secuestrados. En el fondo es un survival tenso, con algunas buenas escenas y un variado y solvente reparto en el que destaca la excelente labor de la recuperada Rebecca de Mornay.

Rodada con una planificación excelente, quizá le sobre algo de metraje, pero es una magnífica cinta sobre la pérdida y las consecuencias de nuestros actos. Muy recomendable.