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El director estadounidense Tim Burton recibirá en septiembre el León de oro por su carrera, galardón que cada año otorga la Mostra de Venecia a un destacado cineasta en reconocimiento a sus logros profesionales. "Una vez más el premio rinde homenaje a uno de los cineastas estadounidenses más valientes, visionarios e innovadores, capaz de emocionar y fascinar a los más diferentes y amplios grupos de espectadores", señala la dirección del Festival.

Burton logra esa visión, valentía e innovación "manteniendo el equilibrio entre arte e industria", según los especialistas. El premio a Burton, creador entre otros filmes de Eduardo Manostijeras (1990), Ed Wood (1994) o Big fish (2003), fue propuesto por el director de la Mostra, Marco Müller, y aceptado por el consejo de administración de la Bienal de Venecia, que preside Davide Croff.

El León de oro será entregado al cineasta el cinco de septiembre, día que estará dedicado Tim Burton con una programación "sorpresa", anuncian los organizadores. Burton tendrá así la oportunidad de regresar a Venecia, donde ha presentado en el pasado dos de sus obras maestras, las películas de animación Pesadilla antes de Navidad (1993), que aunque no dirigió fue uno de sus principales inspiradores además de productor, y La novia cadáver (2005).

En sus 23 años de carrera como director, Tim Burton ha dirigido 12 largometrajes, el primero de ellos Bitelchús (1988). Durante ese tiempo "ha demostrado una sorprendente versatilidad sin jamás sacrificar la unidad temática y de estilo de su trabajo", aseguran los responsables de la Mostra. "Las películas de Burton cambian del encanto a la melancolía, a menudo en una misma imagen, y sus paisajes fantásticos saben poner juntos el horror gótico y la comedia excéntrica", agregan los expertos. También resaltan que aunque trabaja dentro del entorno de Hollywood, sus películas "están fuera del paradigma contemporáneo del cine estadounidense".

En estos momentos, el director norteamericano trabaja en la filmación de una adaptación cinematográfica del musical Sweeney Todd, de Stephen Sondheim, que tiene entre sus protagonistas a uno de los actores favoritos de Burton: Johnny Deep.

Para Marco Müller, Burton "es un genio del cine y el hijo más fantasioso de la nueva era de ese arte". Además, considera que "posee un talento único para impregnar de profundidad emotiva las historias que cuenta" y es "el más insolente director pop de la mayor parte de los directores actuales a la vez que menos deseoso de aprobación de la mayor parte de los viejos maestros". "No hay un director estadounidense de éxito que posea un sentido del cine tan despiadado y extremo como el suyo".