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Lucía Caraballo es la protagonista de El amor me queda grande, uno de los cortometrajes más comentados del año, que compite estos días en la sección oficial del Festival de Málaga. A sus 13 años, Lucía interpreta, como ella misma dice, a “una mini mujer fatal” que manipula a un niño de su misma edad para que le ayude a “cepillarse” a su madre.

En su corto, el director Javier Giner, ha querido rendir un homenaje al cine de su infancia, las películas que le enseñaron a amar este arte, y a las mujeres inolvidables que prendían la gran pantalla. Giner necesitaba una actriz infantil capaz de decir frases como “A mí el amor me queda grande, Samuel. Ni siquiera he aprendido a fumar” con el aplomo y la capacidad de seducción de Barbara Stanwyck y lo encontró en Lucía Carballo.

Interrumpimos su clase particular de Física para hablar con ella.

Pregunta: ¿En qué curso estás?
Respuesta:
En 3º de la ESO. Estudiar no me gusta, peor como sé que lo tengo que hacer, pues lo hago. Saco muy buenas notas. La Física es lo que peor se me da. Me han puesto un profe porque es lo que más me cuesta, no lo entiendo.

P: ¿Tienes claro que te gustaría ser actriz de mayor o todavía no lo has pensado?
R:
Sí, sí, lo tengo clarísimo. Quiero serlo y, además, muchísimo, desde que era pequeña. Me costó mucho convencer a mis padres, pero una vez que les tengo convencidos quiero seguir siéndolo siempre.

P: ¿Y tus padres qué dicen?
R:
Me apoyan porque soy su hija y saben que lo disfruto un montón y que me encanta. Pero como si me da por patinar… me apoyan y, como saco buenas notas… Eso es lo único que me piden.

P: ¿Cuántas veces has visto el corto ya?
R:
Lo he visto tres veces. Me encanta.

P: ¿Y cómo te ves?
R:
Yo me veo bien, gracias a Javi, que es una maravilla lo que ha hecho. Siempre te quedas con las ganas de hacer alguna cosa mejor o repetir algo, pero estoy encantada con el resultado, con la música que le ha puesto, las escenas han quedado preciosas, unas imágenes impresionantes, mis compañeros están genial… La verdad que me ha encantado.

P: En el corto haces de una mujer de armas tomar… Cuando te enteras de qué iba la historia, ¿qué pensaste?
R:
Cuando leí el guión para el casting ya le vi un poco mujer fatal al personaje y se lo dije a Javi. Y luego cuando me cogieron me hizo muchísima ilusión porque siempre me ha encantado el cine negro y Javi me empezó a enseñar películas de cine negro y de mujeres fatales…

P: ¿Ya habías visto películas de cine negro antes?
R:
Sí, porque había ido a una escuela de interpretación de cine y había visto la de Perdición antes. Pero me encantó volverla a ver con Javi porque me enseñó muchísimas cosas que no me había dado cuenta. Y matices que quería en Lucía el personaje. Fue genial, he aprendido muchísimo con él.

 20140326amorgrande2P: ¿Cómo fue el proceso? Porque habéis ensayado mucho tiempo, ¿verdad?
R:
Sí, mucho, mucho. Además, como se tuvo que posponer el rodaje por las lluvias, pudimos ensayar mucho más. Primero leíamos el guión en blanco, sin intenciones. Y después de haberlo leído así varias veces para quitar intenciones que yo ya tenía, fuimos analizando las frases, viendo su significado, por qué las decía el personaje… Entonces ya, según eso, me iba ensañando a darles matices, a cerrarlas, a ir más lento porque yo siempre hablo muy rápido.

P: ¿Qué tal con tu galán, Izan Corchero?
R:
Genial, es un crack. Te transmite un montón con la mirada, que eso te ayuda muchísimo. Así que genial.

P: Cuando llegaste al rodaje y viste ese vestido tan estrambótico que te habían preparado, ¿qué pensaste?
R:
Lo primero, claro, dije: “¡Dios mío! Es totalmente de cine negro, de mujer fatal…”. Es genial para el personaje así que me encantó. Y luego con la capa que me hacía parecer una especie de bombón o de mariquita que parecía que estaba a punto de estirar las alas. Me encantaba.

P: ¿El rodaje cómo fue? Porque estar todo el día allí con tantas pausas… ¿no se te hizo pesado?
R:
No, no, me encantó. Fue un rodaje súper familiar. Estábamos todos súper a gusto, había un clima súper agradable de estar. En ningún momento me aburrí porque en los momentos libres, que puede ser lo más pesado, era divertidísimo porque estábamos repasando el guión o nos maquillaban… Y luego rodando me encantó. Con Javi dándome las pautas, aprendiendo cada vez más… Bueno y rodando cuando dicen “¡Acción!” y puedo ser Lucía, una mini mujer fatal, es el momento más divertido del mundo.

P: ¿Te sientes identificada con Lucía o sois muy distintas?
R: 
¡No nos parecemos en nada! Por eso me gusta tanto, porque es todo lo contrario. Sólo somos iguales en el nombre y ya está.

P: Qué casualidad que os llaméis igual, ¿eh?
R:
La verdad que sí… ¡el destino!