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El retrato social de la crisis regresa al Festival de Málaga un año más con Zoe, la primera obra de ficción de Ander Duque que cuenta las miserias de la sociedad actual desde los ojos de una niña de cinco años. El proyecto, abordado de forma casi documental y con los mimbres imprescindibles para considerarse de ficción, es un relato que recuerda mucho y aspira a ser como Techo y comida, pero con un talento más limitado. Situaciones forzadas, alargadas y un cast sin experiencia en trabajos interpretativos de ficción, hasta el punto de mirar directamente a cámara, hacen de la película un experimento desastroso que, además, pretende mucho más de lo que llega a alcanzar.

Esperemos que la otra gran propuesta social del festival, el musical Cerca de tu casa, que llega mañana, nos deje alguna opción mejor para el palmarés o incluso la cosecha española del año.

En el segundo pase de la mañana regresaba a Málaga Carles Torras, viejo conocido de este festival donde ya presentó sus dos trabajos anteriores: Trash y Open 24h. Callback es un paso más allá en su filmografía de personajes encerrados en sí mismos, rodeados de atmósferas malsanas, desagradables en el tratar y en el parecer que buscan su camino, su guía y su sentido de existir por encima de cualquier otra persona del entorno. En esta historia, Larry es un operario de mudanza que vive con la ilusión de llegar a ser parte del mundo del espectáculo algún día y que recibe a una chica en su casa para alojarse en sus primeros días en Nueva York… la desdichada y rutinaria vida del protagonista, repleta de detalles incómodos y desagradables, perfectamente evitables para el espectador, se verá alterada de varias formas.

En su defensa, cabe destacar que es el proyecto menos áspero de los tres que presentó en el festival, y su contenido metraje la salva de algún desbarre, pero aún así, el director sigue empeñado en hacer películas antipáticas, desagradables y poco atractivas para el público.