Hemos enviado la contraseña a su correo electrónico.

El Festival de Málaga se adentra en la senectud en su cuarta jornada, con una representante de la desconocida cinematografía tica, Violeta al fin, y el largometraje de debut como director de Pau Durà, Formentera Lady.

Tras su ópera prima Del amor y otros demonios, Hilda Hidalgo retoma un proyecto anterior con Violeta al fin, una hermosa y poética película sobre una mujer de 72 años que en el divorcio de su marido se queda con la casa familiar y decide seguir viviendo en ella contra la opinión de sus hijos y amigos. Cuando el banco amenaza con quitársela, Violeta toma el mundo por montera y agudiza el ingenio para conservar su bien más preciado y, con ella, su independencia.

Interpretada por la veterana actriz costarricense Eugenia Chaverri, que construye su personaje con sensibilidad, cariño y simpatía, Violeta al fin es una película sencilla y reivindicativa de una edad en la que se supone que se goza de mayor libertad pero que en realidad se tienen más limitaciones, aparte de las físicas, impuestas por la sociedad. Con algunas concesiones al realismo mágico, en el que se sumergió para su debut de adaptación de García Márquez, Hidalgo hace una reflexión sobre la adaptación a la vejez y la situación de las mujeres que tienen que afrontarla en soledad y sin apoyos.

También se adentra en la difícil situación de las personas mayores el actor alicantino Pau Durà en su primer largometraje, con título de canción de King Crimson. Formentera Lady es una conmovedora película sobre Samuel, un viejo hippie que sobrevive en un bar de Formentera, antiguo paraíso de libertad, tocando el banjo para turistas y otros hippies trasnochados como él. La llegada de su hija, que le pide que se quede con su nieto durante un tiempo, mientras ella va a trabajar a Francia, y la venta del bar en el que toca le hace darse cuenta de que su vida en la isla ha llegado a un límite y que es el momento de admitir una responsabilidad a la que renunció hace décadas.

Con esta conmovedora historia Durà renuncia al melodrama y construye una inteligente película que ofrece el lado más oscuro de la vida en el Edén que en su momento adoptó parte de una generación. Un modo de vida sin responsabilidades que en los tiempos que corren ya solo puede sostenerse malviviendo o utilizando la picaresca y la canallesca. Un modo de vida al que quizá haya que renunciar cuando el karma se le presenta en la forma de un nieto de diez años al que sólo le queda él. Con momentos de comedia y una desmitificación total de la bohemia, Formentera Lady se coloca como una de las favoritas hasta el momento para entrar en el palmarés de este festival. Hasta se disculpa la torpeza del gran Pepe Sacristán con un banjo en las manos.