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Mike Leigh, primer favorito a la Palma de Oro

Woody Allen ha presentado fuera de concurso su nueva cinta, You Will Meet a Tall Dark Stranger, que ha sido recibida por la prensa de Cannes con la misma frialdad que la mayor parte de sus últimos trabajos. En cambio, parece que Mike Leigh ha logrado un equilibrio perfecto entre el drama y la comedia en Another Year, primera película a concurso que suena a premio. Ojo a una de sus actrices, Lesley Manville.

El País, Carlos Boyero
Woody Allen divierte, Mike Leigh conmueve

You Will Meet a Tall Dark Stranger
El mundo de este hombre, al que cuesta imaginarlo fuera de Nueva York, ha regresado a Inglaterra, donde por contratos de producción imagino que rodó tres de sus últimas películas, para ofrecer otro recital de inteligencia y lucidez en You will meet a tall dark stranger (…). Es fácil que sonrías permanentemente y que en varios momentos te asalte la carcajada ante un hombre viejo empeñado en parecer joven y dependiente de la Viagra que quiere legitimar mediante el matrimonio a su puta favorita; la antigua y desconsolada mujer de éste que encuentra refugio en una adivina, el espiritismo y el whisky mañanero; un escritor en crisis al que no le publican su segunda novela y decide robar la que ha dejado escrita un muerto y que también se fascina con la lencería de la vecina a la que espía desde la ventana de enfrente, o su esposa galerista maniobrando torpemente en la oscuridad para que el libertino de su jefe le proponga un adulterio estable. Las reacciones ante el desconcierto que atraviesan estos personajes son tan creíbles como tragicómicas. El cerebro de Woody Allen permanece sin sombra de esclerosis, tan afilado y potente como siempre. También su comprensión de todos los anhelos, miedos, miserias, engaños y grandezas de la condición humana.

Another Year
(Mike Leigh) es tan realista y se siente tan cómodo describiendo la infelicidad, que te distancia en vez de interesarte. Pero cuando encuentra el equilibrio entre alegrías y tristezas, cuando pilla el claroscuro sus historias resultan tan veraces como conmovedoras. Ocurría en la magistral Secretos y mentiras. Ha vuelto a encontrar ese aliento en la magnífica Another year (…). Leigh presenta a lo largo de las cuatro estaciones del año a un matrimonio duraderamente feliz que ofrece sus oídos, su calidez y su casa como consuelo provisional para amigos que están inmersos en el desastre afectivo, más solos que la una, portadores de una desesperación irremediable. A lo largo de estos encuentros también hay desencuentros, solidaridad y angustia, vida y muerte. Mike Leigh ha creado con recursos sobrios una película intensa y compleja, que habla con sensibilidad penetrante de la difícil convivencia entre los que han encontrado su lugar en la tierra y los que siempre están perdidos. Lo que ves y escuchas hace daño, logra que entiendas las razones y las circunstancias de toda esta gente para ser como son. Te emociona.

El Mundo, Luis Martínez
Europa confunde a Woody Allen

You Will Meet a Tall Dark Stranger
(…) se ofrece como una comedia triste. En todos los sentidos de la palabra. Sin alma, sin una historia que contar, sin aliento. Exhausta (…). Allen se limita a dejar que los personajes circulen por sus propias obsesiones como las fieras del zoo: dando vueltas hasta la hora de la comida. Se supone que el propósito es retratar un estado de ánimo: la sensación que provocan los precipicios. Vértigo, miedo y la tentación de saltar. Pero eso sólo se supone. Cuesta ponerse del lado de unos personajes que se niegan a presentar la mínima muestra de progreso. Ninguno de los actores está mal; ninguno termina de estar bien. Empate a cero. Y esto, tratándose de uno de los directores vivos de referencia, se antoja triste.

Another Year
La idea del director es la de siempre. De hecho, Leigh no se mueve un centímetro del presupuesto, turbio y frío como la panza de un pez, que anima toda su filmografía. Eso le capacita para arrancar a sus personajes unos momentos tragicómicos sencillamente delirantes, geniales. Si se asume el libro de estilo del realizador británico no queda otra que reconocer que estamos delante de una obra perfecta. Cada brizna de vida es mezclada con el disolvente de las ilusiones truncadas con una maestría que sólo él conoce. De nuevo, como en Allen, se trata de enfrentar a unos naúfragos ante las consecuencias de su mal tino como navengantes.

Abc, Oti R. Marchante
Gran mano a mano entre Allen y Leigh

You Will Meet a Tall Dark Stranger
(…) es una serie de reflexiones muy allenianas (de hecho, una voz en off aliña los pensamientos y los giros del guión) sobre algo que no es nuevo, sino eterno en él, como la pareja, el paso del tiempo, la impotencia artística, la frustración vital, sentimental, sexual, las ilusiones y la farmacopea…, en fin, su pequeño universo servido, una vez más, con un envoltorio de personajes y situaciones cómicas, pero dramáticas. La gracia de ver a Anthony Hopkins que abandona a su mujer de toda la vida (Gemma Jones) para casarse con Charmaine (Lucy Punch), que sólo le cobró trescientas libras cuando se conocieron; la gracia de ver cómo se escabulle Antonio Banderas, un galerista de éxito, de la encerrona sentimental que le prepara su ayudante, Naomi Watts, recién abandonada por su marido, mal escritor, que corre tras Freida Pinto… ¡Ay, el mundo y el mundillo de Allen! ¡Es para partirse! Y de hecho, uno se ríe mucho hasta quedarse muy serio.

Another Year
Mike Leigh nos presenta unos personajes encantadores e impregnados de comedia, aunque uno se vaya comiendo su propia sonrisa como si la deshojara (…). Todo es conmovedor y espumoso en la película, pero las interpretaciones son más aún, están entre lo emotivo, lo turbador y lo patético. Jim Broadbent y Ruth Sheen, el matrimonio, o Lesley Manville, la amiga, construyen momentos de una verosimilitud y de una carga afectiva y perturbadora insólita. Uno se remueve en su butaca en el intento, vano, de encontrar una postura cómoda ante el torrente de emociones que saltan de una pantalla con dos personajes en silencio, o en una mesa con comida y miradas, o de los propios balbuceos del corazón de los personajes. Y todo ello rodado desde dentro, con la cámara recogiendo como una jarra lo que de sí mismos exprimen los protagonistas.

El Periódico, Nando Salvá
Woody Allen desilusiona

You Will Meet a Tall Dark Stranger
(…) es su segunda película española, aunque no transcurre en España. Es la cuarta que rueda en Londres, aunque podría haber sido rodada en Cuenca –se desarrolla casi exclusivamente en interiores–. Y es una comedia, aunque no tiene mucha gracia. En realidad, no tiene mucho de nada: un poco de amor, algo de pulsión sexual, ciertos toques de traición, y, como queda claro desde el título –en castellano la traducción es «conocerás a un extraño alto y oscuro»–, algunas alusiones a la muerte (…) Se estructura como un catálogo de lecciones morales impuestas sobre personajes que tratan de conseguir la felicidad por la vía rápida (…). Como en muchas de las películas de Allen desde que dejó de hacer diana sistemáticamente, el director y, en consecuencia, también el espectador, permanecen a una distancia tremenda de todos ellos.