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James Franco ha logrado la Concha de Oro a la mejor película con The Disaster Artist, una comedia en la que reconstruye el rodaje de una obra cumbre del despropósito, The Room. El cine español ha encontrado su hueco en el Premio Especial del Jurado, que ha correspondido a la producción vasca Handia, dirigida por Aitor Arregi y Jon Garaño.

La producción argentina Alanis acumula dos Conchas de Plata: mejor dirección para Anahí Berneri y mejor actriz Sofia Gala Castiglione. También es argentino el premio al mejor guión: Diego Lerman y María Meira por Una especie de familia. El rumano Bogdan Dumitrache se lleva el premio al mejor actor por Pororoca.

El jurado presidido por John Malkovich ha coincidido en su máximo veredicto con el Premio Feroz Zinemaldia, coronando The Disaster Artist. Y en efecto, la cinta de James Franco posiblemente sea la más equilibrada de toda la sección oficial. Franco se asoma sin tapujos ni pudor a un personaje estrafalario e inocente al que cual nunca juzga ni parodia. Un premio irreprochable, que por la mañana ya había pronosticado el Feroz Zinemaldia.

También se comprende el Premio Especial para Handia, una cinta de la troupe que nos regaló hace un par de años la inolvidable Loreak. Esta nueva película sobre un chico con gigantismo y su hermano manco en la época de las guerras carlistas es hermosa y sensible. Su principal defecto es que resulta algo dispersa en los temas que aborda pero se ve con gusto y confirma que hay una nueva voz en el cine nacional.

Merece también la pena aplaudir la Mención Especial para la cinta belga Ni juge, ni soumise, un divertido documental que sigue a una peculiar jueza de primera instancia por Bruselas. Es un película verdaderamente peculiar que hace dudar de los límites entre la realidad y la ficción y ofrece una mirada a nuestra sociedad cargada de ironía.

El doble premio para la argentina Alanis nos deja en zona de ni frío ni calor, aunque merece aplauso que Anahí Berneri sea la segunda mujer en la historia del certamen distinguida con la Concha de Plata a la mejor dirección. Pororoca de Constantin Popescu, ha recibido el premio inevitable: el de mejor actor para Bogdan Dumitrache, que nos desmonta con su personaje de ese padre que cae por el terraplén después de que su hija pequeña desaparezca del parque en el que jugaban.

El premio que definitivamente no es fácil compartir es el de mejor guión para Una especie de familia, un largometraje fallido y poco armado sobre una mujer que acude a un vientre de alquiler y se enfrenta a todo tipo de adversidades para llevarse al bebé una vez que ha nacido.

Por suerte para todos una de las últimas películas en proyectarse, Der Hauptmann, un escalofriante retrato de los estertores del nazismo, sí ha encontrado hueco con el premio a la mejor fotografía. Desde luego, su blanco y negro es sensacional, como también el plano en color que guiña a La lista de Schindler. La cinta de Robert Schwnethke merecía más atención: ojalá tenga estreno en España porque su proyección a la actualidad es escalofriante.

Lástima que el jurado no haya encontrado en el palmarés hueco para la espléndida La vida y nada más, de Antonio Méndez Esparza, un seco retrato de una familia afroamericana en un suburbio de Estados Unidos. Para su consuelo ha logrado el Premio Fipresci de la crítica internacional.

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