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La de ayer fue una jornada realmente floja para la Sección Oficial. Ni Zhang Yimou ni la gran esperanza blanca indie Rubber nos proporcionaron cine digno para el recuerdo. Las dos películas más destacadas fueron la alemana Die Tur y, sobre todo, el...

CatfishLa de ayer fue una jornada realmente floja para la Sección Oficial. Ni Zhang Yimou ni la gran esperanza blanca indie Rubber nos proporcionaron cine digno para el recuerdo. Las dos películas más destacadas fueron la alemana Die Tur y, sobre todo, el espléndido documental Catfish, que aborda las mentiras que se puede construir la sociedad en la era de las redes sociales.

Catfish, que se proyectó en la sección Noves Visions, se pudo ver hace unos meses en el Festival de Sundance. Dirigida por los jóvenes Henry Joost y Ariel Schulman, se centra en el hermano del segundo, Yaniv, fotógrafo, y su relación a través de Facebook con la familia de una niña de 8 años, Abby, que pinta cuadros basados en sus fotos. Con el tiempo los dos directores y su protagonista se darán cuenta de que nada es lo que parece.

Lo que empieza como una simpática crítica a las mentiras que contamos todos a través de las redes sociales, se desvela como un duro y magnético drama acerca de los sacrificios y las frustraciones de algunos sectores de la sociedad. Desoladora y brutal en su tercio final, este cronista se quedó boquiabierto y no puede hacer más que recomendarla.

Volviendo a la Sección Oficial, A woman, a gun and a noodle shop, el remake de Zhang Yimou de la ópera prima de los Coen, Sangre fácil, es una cinta bonita de ver, pero aburrida a pesar de sus escasos 90 minutos de metraje. Simple, hay seis personajes y dos decorados, pero Yimou no se molesta en hacernos coger cariño a los personajes, por lo que nada de lo que les pasa nos importa. Además la tensión que había en Sangre fácil aquí desaparece. Una lástima.

Rubber, probablemente la mejor premisa y la más esperada del festival: el neumático asesino; pretende ser inteligente y en realidad es boba y aburrida. Verdaderamente se trata de un corto hinchado y el metalenguaje de cine dentro del cine y su diálogo con el espectador es de lo más pueril. También a concurso pudimos ver Somos lo que hay, cinta mexicana de Jorge Michel Grau acerca de una familia de caníbales, que empieza como drama social pero acaba como un sinsentido de escenas que ni son violentas en exceso ni crean la tensión suficiente. Las preguntas planteadas no se responden y el espectador se queda con cara de póker, sintiéndose estafado.

Fuera de concurso se presentó uno de los títulos más esperados: Agnosia, segunda película de Eugeni Mira (The birthday), ambientaba en la Barcelona de la transición del siglo XIX al XX y centrada en una joven que padece una enfermedad que le trastorna la percepción de los sentidos. Más drama romántico que cinta de género, la película hace aguas por todas partes debido a un guión sin interés y a un reparto poco inspirado. Félix Gómez y Bárbara Goenaga hacen lo que pueden y Eduardo Noriega está fatal.

Por último, en la sección Panorama pudimos ver la muy interesante Die Tur (La puerta), del alemán Anno Saul, protagonizada por Mads Mikkensen (el malo de Casino Royale). Se trata de una cinta que nos habla de las segundas oportunidades, cómo se le ofrece a un hombre la oportunidad de volver al pasado y enmendar un grave error que le marcó de por vida. Aunque todo tiene un precio. Cruce entre la serie Fringe y La invasión de los ultracuerpos, es un thriller de lo más eficaz y estimulante.