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Luis García Berlanga fallece a los 89 años

El director y guionista Luis García Berlanga falleció esta madrugada en Madrid a los 89 años. Su última aparición pública fue en el vídeo de la nueva campaña de Médicos Sin Fronteras que se presentó en la Academia de Cine esta misma semana.  De su filmografía, que se extiende a lo largo de cincuenta años, destacan las películas que realizó en los años 50 y 60, como Esa pareja feliz (1951), Bienvenido Mr Marshall (1952), Los jueves, milagro (1957), Plácido (1962) y El verdugo (1963).

Berlanga nació en Valencia el 12 de junio de 1921. Tras una breve experiencia en el periódico Las provincias, a mediados de los años 40 empezó sus estudios en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas, y rodó sus primeros cortos: Tres Cantos (1948), Paseo por una guerra antigua (1948) y El Circo (1949). Dos años después llegó su primer largometraje, Esa pareja feliz (1951), escrita y dirigida en colaboración con Juan Antonio Bardem y protagonizada por Fernando Fernán Gómez y Elvira Quintillá. La siguiente colaboración con Bardem, a la que se añadió la del dramaturgo Miguel Mihura, tuvo como fruto una de sus grandes películas y de las más recordadas por el público español, Bienvenido Mr Marshall (1952), protagonizada por José Isbert, Elvira Quintillá, Lolita Sevilla y Manolo Morán, una gran obra coral en la que se satirizaba sobre la España de entonces, repleta de humor negro y de situaciones delirantes, como en el resto de sus obras maestras.

20101113berintDespués vinieron Novio a la vista (1953), de nuevo con Bardem y con Edgar Neville, otro grande del cine español, al guión; la preciosa Calabuch (1956), premiada en el Festival de Venecia ese año; y la genial Los jueves, milagro (1957), en la que volvió a la sátira social, esta vez relacionada con la religión. Tras colaborar en algún guión, en 1961 volvió a regalarnos otra de sus magníficas películas, Plácido, protagonizada por Cassen y José Luis López Vázquez, que fue nominada al Oscar a la mejor película extranjera. Y tras ella, El verdugo (1963), comedia negra con guión de Rafael Azcona y protagonizada por Pepe Isbert, Nino Manfredi y Emma Penella, también premiada en el Festival de Venecia. Su siguiente colaboración con Azcona fue en el año 1968 con La Boutique, rodada en Argentina y protagonizada por Sonia Bruno. Después llegaron títulos menores pero muy interesantes como ¡Vivan los novios! (1970), con José Luis López Vázquez y Laly Soldevilla; Tamaño natural (1974), la historia de amor entre un hombre (Michel Piccoli) y una muñeca hinchable; y de nuevo la genial La escopeta nacional (1978), una coral y ácida diatriba sociopolítica con José Sazatornil, Luis Escobar, José Luis López Vázquez y Mónica Randall.

Sus obras de los años ochenta y noventa, como las secuelas de La escopeta nacional (Patrimonio nacional y Nacional III), la divertida La vaquilla (1985), Moros y cristianos, Todos a la cárcel y París Tombuctú, las últimas de su carrera intentan mantener el tono satírico, irreverente y crítico de sus grandes películas hechas durante la dictadura, aunque no están a la altura de las que lo convirtieron en un cineasta genial indispensable en la historia de nuestro cine y fundamental para comprender la sociedad española de nuestros padres y abuelos.