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Bernardo Bonezzi, músico y compositor de numerosas bandas sonoras de películas y series de televisión, ha sido encontrado muerto en su domicilio madrileño. Bonezzi tenía 48 años, y fue nominado en dos ocasiones, las dos por sendas películas de Agustín Díaz Yanes: Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto (1995, que ganó), y Sin noticias de Dios (2001). Deja para el recuerdo las composiciones para varias películas de Pedro Almodóvar, como Laberinto de pasiones (1982), ¿Qué he hecho yo para merecer esto? (1984), Matador (1986), La ley del deseo (1987) y sobre todo Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988).

Hijo de italiano y brasileña, Bonezzi fue músico precoz. A los seis años comenzó a tocar la guitarra y a los trece fundó Zombis, uno de los grupos más emblemáticos de la llamada Movida madrileña, con canciones como “Groenlandia”. Tras su separación en 1982, Bonezzi compuso canciones para Almodóvar y McNamara y acto seguido para las primeras películas del director manchego, desde Laberinto de pasiones (1982) hasta Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988).

Además de la música para estas películas, compuso las de Bâton Rouge (Rafael Monleón, 1988), Todo por la pasta (Enrique Urbizu, 1990), Morirás en Chafarinas (Pedro Olea, 1995), Todos los hombres sois iguales (Manuel Gómez Pereira, 1994), Boca a boca (Manuel Gómez Pereira, 1995), Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto (Agustín Díaz Yanes,1995, por la que ganó un Goya), El amor perjudica seriamente la salud (Manuel Gómez Pereira, 1996), Hola, ¿estás sola? (Icíar Bollaín, 1996), Entre las piernas (Manuel Gómez Pereira, 1999), Sin noticias de Dios (Agustín Díaz Yanes, 2001, que obtuvo una nominación en los Goya) y El amor imperfecto (Giovanni Davide Maderna, 2001), su último trabajo para el cine.

Suyas son también inconfundibles melodías de series de televisión, como las de Farmacia de guardia, Canguros o Gatos en el tejado. Otros trabajos para televisión fueron La mujer de tu vida, La huella del crimen, Queridos cómicos, Todos los hombres sois iguales, Hermanas y La tele de tu vida.

Tras dejar el mundo del cine, se dedicó, entre 2004 y 2007, a la música instrumental y a la experimentación con música de otras culturas. En 2010 volvió al pop con El viento sopla donde quiere, que queda como su última obra.