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Por la puerta de atrás y sin avisar. Una política de hechos consumados.
Así ha sido la decisión tomada por la Academia de Cine de España para
anular la presencia en la gala de los Goya de los cortometrajistas, con
la excusa de acortar y agilizar la ceremonia. […] La indignación que ha provocado esta nueva
política crece minuto a minuto. El fin de semana pasado se abrió una
página web, indignados.org, con una carta dirigida a la
Academia en la que consideran que se ha situado a los cortometrajistas
en "un nivel inferior al resto de profesionales del cine español", y le
exige la revisión inmediata de la medida.

Algunos cortometrajistas ya han decidido boicotear la gala de
candidatos que les ha ofrecido la Academia en sustitución de la
ceremonia oficial de los Goya. Una cena -supuestamente de etiqueta- en
la que no habrá lugar para las sorpresas, ya que los premiados en las
tres categorías de los cortos -ficción, animación y documental- se
conocerán días antes y no en el día elegido para la ceremonia, como se
hace con los Goya. "Si me eligen a mí no pienso ir a recoger el
premio", advirtió ayer a este periódico Arturo Ruiz, realizador de Paseo,
uno de los cinco cortos de ficción candidatos. "No queremos canapés en
ninguna cena", añade Ruiz. "Nos han robado el poco protagonismo del que
podemos gozar. El único momento que teníamos era en la gala televisada
de los Goya. Que la Academia nos explique las razones de tan injusta
medida".

De la misma opinión es Lucina Gil, directora de El hombre feliz,
nominada por primera vez en la categoría de mejor corto documental.
"Soy partidaria de cualquier boicoteo. Es una falta de respeto hacia la
gente que está empezando, que entiende además que el corto es un género
más y no únicamente una forma de aprendizaje. Ahí están los ejemplos de
cineastas de la talla de Víctor Erice y Abbas Kiarostami, que siguen
realizando cortos".

Según fuentes de la Academia, es muy difícil
dar marcha atrás en esta decisión, porque las bases anuales ya están
aprobadas por la junta directiva, pero "nada es imposible". Más fácil
sería cambiar esta medida con vistas al año próximo.

En El País