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Sin anuncio oficial, con una escueta mención en un artículo de El País de hoy, se oficilizan las primeras modificaciones de los premios Goya llevadas a acabo por la nueva presidencia de la Academia de Cine española. La más importante: en retraso de la ceremonia de entrega de primeros a últimos de febrero, una semana antes de que se celebren los Oscar en Los Ángeles. Las nominaciones se anunciarán en la primera quincena de enero.

El nuevo equipo comandado por Álex de la Iglesia ya tenía en mente este cambio en la fecha de los Goya desde antes de desembarcar en la institución. Según fuentes del sector, la medida es resultado de una ronda de contactos entre De la Iglesia y su equipo con productores, distribuidores y exhibidores, que pidieron unas semanas más de plazo para rentabilizar las nominaciones a los Goya.

Además, la Academia ha aceptado el ofrecimiento lanzado hace ya mucho tiempo por la Entidad de Gestión de los Derechos Audiovisuales (Egeda) para que los votantes puedan ver en su portal Filmotech las películas candidatas a los Goya. El streaming puede facilitar y abaratar las camapañas de promoción al evitar el envío masivo de DVD a los académicos y abre nuevas posibilidades a las producciones más humildes.

La tercera y última novedad anunciada en El País se refiere al apartado de mejor cortometraje. A partir de ahora, la Academia española asume el modelo de la estadounidense: para competir por los Goya el primer paso será haber obtenido un premio en alguno de los festivales nacionales que figuran en una lista elaborada por la propia institución. Hasta ahora, cualquier corto podía inscribirse directamente en la carrera por los Goya. Los que reúnan este requisito, serán sometidos al juicio de la junta directiva de la Academia (formada por representantes de todas las ramas profesionales), que harán una preselección.

Además, se ha ampliado a 30 minutos el límite de tiempo que puede durar una cinta para que sea considerada cortometraje. Eso se traduce en que el trabajo más reciente de Eduardo Chapero Jackson, The End, podrá aspirar a los premios. El Goya y el Oscar son los únicos galardones importantes que por ahora se le resisten al joven realizador.