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La noche de los Oscar ha culminado con el momento más bochornoso de la historia de los premios: tras haber anunciado que la mejor película del año era La La Land, y con los productores a mitad de su discurso de agradecimiento, se ha corregido el título del ganador y se ha anunciado que la ganadora es Moonlight.

Todo soplaba a favor del musical de Damien Chazelle: La ciudad de las estrellas llevaba seis estatuillas (mejor director, actriz -Emma Stone-, partitura, canción, fotografía y diseño de producción) a pesar de que en el primer tramo de la ceremonia no había subido a recoger ningún premio. Por eso, cuando Warren Beatty y Faye Dunaway han anunciado que suyo era también el Oscar a la mejor película sólo era la constatación de una victoria anunciada.

Pero no. Cuando los productores de La La Land estaban agradeciendo el gran premio, un barullo ha detenido el momento. Jordan Horowitz, uno de ellos, se ha acercado al micrófono y ha anunciado: “Hay un error. Moonlight, chicos, habéis ganado mejor película”. A continuación, Warren Beatty ha explicado que el sobre que han leído era en realidad el de mejor actriz y, ante la confusión de encontrarse con el nombre de Emma Stone, han dudado unos momentos y finalmente han leído La La Land.

Así pues, Moonlight es la triunfadora de la noche con tres oscar: mejor película, guión original y actor reparto (Mahershala Ali). Es la mayor sorpresa de la historia de los Oscar, más incluso que la victoria de Crash sobre Brokeback Mountain porque la cinta de Paul Haggis al menos había ganado el premio del sindicato de actores (SAG).

Lo cierto es que tan funesto desenlace eclipsa una gala que, hasta ese momento, había sido notable, con un Jimmy Kimmel omnipresente pero también muy divertido, con comentarios mordaces y una línea editorial anti Trump muy clara: “Nos ven 295 países que ahora nos odian”, ha dicho Kimmel en el discurso de apertura. Todo el guión de la ceremonia reclamaba el papel del arte como auténtico motor de integración y de unión. “Solo hay un Braveheart en la sala y el tampoco nos va a unir tampoco”, advertía el presentador en alusión al muy conservador Mel Gibson.

La fiebre tuitera de Donald Trump ha sido objeto de varios gags, como el momento en el que ha escrito en directo un tuit interesándose por su salud porque llevaba varias horas sin publicar nada o la irónica reivindicación de la “mediocre” Meryl Streep que ha terminado con el teatro Kodak puesto en pie reivindicando a la gran dama de Hollywood.

En lo que se refiere al reparto de premios, si es que el susto permite repasar lo que ha ocurrido en el resto de categorías, queda un palmarés muy repartido, con dos galardones para Manchester frente al mar (mejor actor -Casey Affleck- y guión original) y dos para Hasta el último hombre (montaje y mezcla de sonido -primera estatuilla para Kevin O’Connell tras 21 nominaciones-).

Tras ellas, un buen puñado de títulos se llevan una estatuilla a casa: Fences (actriz de reparto –Viola Davis-), Zootrópolis (animada), La llegada (montaje de sonido), Animales fantásticos (y dónde encontrarlos) (vestuario), Escuadrón suicida (maquillaje y peluquería), El libro de la selva (efectos visuales), El viajante (película extranjera) y OJ: Made in America (documental).

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