Hemos enviado la contraseña a su correo electrónico.

A estas alturas del partido, que Almodóvar es un genio es algo que pocos cuestionan. Podrá gustar o no, pero es todo un icono y símbolo de un país, el nuestro. Hablamos de un genio que a veces se vuelve egocéntrico y que consigue eclipsar en las ruedas de prensa hasta la mismísima Penélope Cruz. 

Está a punto de estrenar película, y eso se nota. Sus apariciones se multiplican por 100. Todos quieren tenerle en sus portadas, en sus emisiones radiofónicas e incluso en sus telediarios. Nuestro director vivo más internacional sabe hablar, saber dar titulares. Él lo sabe y lo aprovecha en pos de su promoción. Habla aunque a veces eso suponga restar protagonismo a sus propios actores, habla aunque a veces la pregunta no vaya dirigida a él.  

Así pasó hace unos días en el pase de prensa de Los abrazos rotos. Periodistas llegados de todo el mundo, con acentos variados, le formularon sus preguntas. A veces oportunas, a veces insidiosas, a veces incluso absurdas. Él, el manchego por antonomasia, supo capearlas, e incluso echar algún capote a ‘la Cruz’, cuando alguien le pregunto, muy ‘correcta e inocentemente’, por el Oscar y Javier Bardem. 

Durante la rueda de prensa, salieron los tópicos almodovarianos. Sus actrices fetiches, su colorismo, la movida madrileña: tópicos típicos… Quizás sea lo lógico, porque ¿qué se le puede preguntar, y que sea original  sin caer en la idiotez, a estas alturas del partido?  

Sobre la película poco se le preguntó. Poco que no hubiera contado ya. La acogida, bastante fría. Los aplausos no fueron tan sonados como hace unos años en la Gran Vía, donde presentó su Volver. Tan sólo uno, un ‘plumilla osado’ llegó a señalarle que la parte ‘noir’ de la película no le convencía. Para Almodóvar, es lo mejor del filme. Tema zanjado.  

De los 60 minutos que duró la rueda de prensa, el 95% los ocupó Pedro Almodóvar. Tan sólo una pregunta fue a parar al gran Lluis Homar, uno de los pilares más firmes de esta película, y su contestación estuvo trufada por ‘observaciones’ del director.  

Omnipresente y egocéntrico para unos, genio, gracioso y virtuoso para otros, sea como fuere, lo cierto es que, afortunadamente, nos queda Pedro para rato. Y los próximos meses, con permiso de la otra gran A de nuestro cine, Amenábar, serán para él. Si no, tengan por seguro que él mismo ya se encargará de darnos titulares (y quizás algún premio) para que así sea.

> GALERÍA: Las imágenes de la presentación de ‘Los abrazos rotos’