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La película de Raúl Arévalo logra el premio a la mejor del año pero 'Un monstruo viene a verme' suma 9 estatuillas incluida mejor director

Los Goya 2017 no tienen un gran ganador sino tres: Un monstruo viene a verme se lleva 9 galardones incluido mejor dirección; Tarde para la ira es elegida mejor película; y Emma Suárez ha acumulado los premios de mejor actriz protagonista y de reparto.

Es la segunda vez en la historia de los premios de la Academia española en la que una actriz hace doblete después del que lograra Verónica Forqué en 1988 con La vida alegre y Moros cristianos.

La 31ª edición de los Premios Goya comenzaba con su anfitrión, Dani Rovira, intentando borrar el mal recuerdo de sus pasadas intervenciones con un primer enérgico monólogo que, desgraciadamente, se quedó sin energía demasiado pronto. Un humor demasiado básico, reivindicaciones pueriles y punch-lines sin vigor, abren una gala que comenzó sin grandes sorpresas.

El gran favorito de la noche, Raúl Arévalo, ha recogido un premio a la Mejor Dirección novel sin mucha emoción sabiéndose ganador. Un trámite que daba el pistoletazo de salida a la entrega de premios. Un primer conjunto de cabezones que, con el breve impás de la victoria del corto Timecode, recientemente nominado al Oscar y claro favorito para llevárselo, se convirtió en una retahíla de premios para Un monstruo viene a verme, con los galardones a la mejor fotografía, dirección artística y maquillaje y peluquería, en lo que se anticipaba una noche triunfante para la película de Bayona.

Mientras las intervenciones de Rovira rompían el buen ritmo de la gala, sketch vestido de superman al lado de la presidenta de la Academia, Yvonne Blake, incluido; los premios se sucedían entre la sorpresa de Psiconautas, los niños olvidados en la categoría de reina de animación o el premio al corto animado Decorado que precedía al premio al mejor actor revelación para Carlos Santos. El veterano actor que lograba la estatuílla gracias a El hombre de las mil caras recordaba en su discurso a su hermana fallecida a causa del cáncer.

La gala se sumía a partir de entonces ya en un cierto páramo donde el discurso de la presidenta Yvonne Blake y su vicepresidente, Mariano Barroso, no ayudaban a levantar el ánimo de la gala. Empezaba él señalando de forma acertada que “el cine va a devolver 28 millones de euros más al estado de lo que le va a dejar. No somos un sector que vive del estado. somos un sector que genera riqueza para el estado”, un mensaje que después sería reiterado hasta la saciedad pero que en boca de Mariano resultó especialmente efectivo. Un mensaje que se desinfló cuando la presidenta retomó la palabra y lanzar un mensaje conformista con la situación de la industria española.

Para este momento la gala ya carecía de un hilo conductor claro, a medio camino entre un humor ramplón y la reivindicación social, en la que el conductor no ayudaba a encontrar el tono adecuado. Mensajes importantes y necesarios como el hecho de que este año para los premios de la Academia se propusieron 78 directores frente a tan solo 18 directoras; se perdían entre los chascarrillos de Rovira y números musicales innecesarios.

Hablando de momentos musicales, la ganadora esta noche del premio a la mejor canción original por Cerca de tu casa, Silvia Pérez Cruz, ponía alma y corazón a su discurso y se arrancaba cantando con pasión “gente sin casa, casas sin gente’. Un momento mucho más orgánico y sentido que se vio reforzado con la sorpresa de Anna Castillo al llevarse el galardón a la mejor actriz revelación por El olivo.

Un primer tramo torpe, pero más o menos ligero, que encontró su bache definitivo con la entrega del Goya de honor a Ana Belén. Un video introductorio excesivamente largo para un formato de gala y un discurso de la galardonada demasiado interpretado y frío; que solo lograría emocionar en sus últimos minutos con una reivindicación feminista declarando que “si no necesitaran mujeres para interpretar estos papeles, no estaríamos ni las que estamos” y aludiendo a su compañero vital, Victor Manuel, declarando que “sin ti, la vida hubiese sido muy diferente y, seguro, infinitamente peor”.

Tras esta intervención, Un monstruo viene a verme seguiría sumando galardones, acaparando la mayoría de menciones como música, efectos especiales o sonido; solo con las interrupciones de Manolo solo que se llevaba el premio al mejor actor de reparto por Tarde para la ira o con el premio al mejor vestuario para la producción histórica 1898. Los últimos de Filipinas.

El último gran tramo de premios de la noche se ha visto copado por las cuatro candidatas en la categoría reina. La película de Bayona sumaría el montaje, la de Arévalo el guión original, la de Rodríguez el mejor guión adaptado y la de Sorogoyen el premio al mejor actor protagonista para Roberto Álamo, que cerraba así su temporada perfecta tras ganar el Forqué y el Feroz.

Un tramo bastante previsible que se rompía con el nombre propio de la noche, Emma Suárez. La actriz subiría por partida doble al escenario ante su propio estupor, primero como actriz secundaria por La propera pell, la gran olvidada de esta edición: y después por Julieta, la cinta de Almodóvar que sumaba así su único galardón y de manos del cual recogía el cabezudo.

Con un Dani Rovira perdido en la batalla, cerrando sus últimas intervenciones con monólogos extrañamente rancios sobre las nuevas tecnologías y las redes sociales; la gala llegaba a su fin dando paso a los dos grandes galardones de la noche. Siguiendo con el guión establecido, Bayona subió emocionado a recoger su tercer goya a la mejor dirección. Va a premio por película y en esta ocasión volvió a emocionar al recordar a su padre y su función fundamental a la hora de su desarrollo profesional: “Papá, gracias por enseñarme a dibujar”.

Pero la noche se cerraría coronando, sin embargo, a Raúl Arévalo y su Tarde para la ira, dejando una vez más a Bayona sin el gran premio y convirtiendo a Un monstruo viene a verme en la película más premiada de la historia de los Goya que no se lleva el máximo galardón. Frente al sentimiento agridulce de la cinta de Mediaset, Tarde para la ira cerraba una noche triunfal con 4 premios que, sin duda, son recompensa más que suficiente para esta gran ópera prima.

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