OSCATLÓN 2010: Actor protagonista

La carrera por el Oscar al mejor actor ha pasado por tres etapas, una por cada favorito. La primera, la de Colin Firth, ganador de la Copa Volpi de Venecia con Un hombre soltero; le sucedió George Clooney, capitaneando la extraodinaria acogida de Up in the Air en su periplo previo al estreno; por último, el fervor ante el regreso de Jeff Bridges a bordo de Corazón rebelde. Los tres son finalistas y el oro será para uno de ellos. Les acompañan Morgan Freeman con su inevitable Mandela de Invictus y Jeremy Renner, protagonista de la favorita de los críticos, En tierra hostil.

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Colin Firth por
Un hombre soltero

María Pérez
El relato de un día en la vida en un hombre que acaba de recibir la noticia de la muerte en accidente de su pareja, un día que él decide que será el último, es el hilo argumental de la primera película del diseñador Tom Ford. Sólo un actor con el bagaje y la maestría de Colin Firth (Hampshire, Gran Bretaña, 1960) hace que la cinta no se quede en un mero ejercicio esteticista y la dota de alma. Su interpretación es como un Nocturno de Chopin: transcurre tranquila y lentamente, dosifica la intensidad dramática y, con un simple sostenido, añade matices insospechados e inesperados, incluso terroríficos, te coge el corazón y te lo exprime para después soltarlo y dejar que se relaje un poco, incluso que sonría ante el descubrimento repentino de un momento cotidiano de belleza. Firth sujeta al profesor inglés con sumo cuidado y hace que se desmorone con el mismo cuidado, se expresa con la contención justa, matizada, y llena los diálogos de inteligencia y verdad; su George es retraído, afligido, pero también sensual, con chispas de ingenio y humor. Los que le conocemos y amamos desde sus primeras películas, los que hemos seguido su carrera y hemos agradecido su presencia en pantalla en miles de ocasiones, nos alegramos de que por fin se le reconozca como merece, aunque el reconocimiento se quede en esta nominación.

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George Clooney por
Up in the Air

Fernando de Luis-Orueta
La carrera de George Clooney (Lexington, Kentucky, 1961) quizá sea la más impredecible de las últimas décadas. Muy pocos podrían haber vaticinado que aquel médico de Urgencias, que parecía encerrado en la pequeña pantalla con colaboraciones aquí y allá (desde Las chicas de oro a Se ha escrito un crimen pasando por Hotel) no sólo iba a labrarse una sólida carrera en el cine, sino que se convertiría en uno de los actores con más poder en Hollywood. Todo sin perjucio de ocupar año tras año los puestos en toda suerte de ranking de guapos, deseables y solteros de oro. A ello ha contribuido, definitivamente, su extraordinario olfato para involucrarse en proyectos arriesgados y su red de amigos y compañeros que se reúnen frecuentemente para trabajar (Steven Soderbergh,  los hermanos Coen, Tony Gilroy…). Ya lleva cinco nominaciones a los Oscar: una como director, otra como guionista (ambas por Buenas noches y buena suerte), una más como actor de reparto (Syriana), que terminó convertida en inesperada estatuilla, y dos como protagonista (la que nos ocupa y la de hace dos años con Michael Clayton). En Up in the Air, Clooney se reafirma como el más digno heredero de Cary Grant, un hombre encantador, que no necesita de alharacas interpretativas (seguramente porque no tiene los recursos) para componer personajes inolvidables. Su Ryan Bingham lo es. Por su aspecto de triunfador y su alma derrotada; por su voz y su compostura; por su capacidad para enamorar a todas y su incapacidad para retener a ninguna. Pese a haber ganado varios premios importantes este año, su candidatura parece ser una segunda opción. Ya dio la sopresa una vez, ¿por qué no dos?

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Jeff Bridges por Corazón rebelde

Pablo López
Jeff Bridges (Los Ángeles, 1949) es uno de esos actores capaces de desaparecer del imaginario colectivo en cuanto pasa cierto tiempo sin aparecer en pantalla, pero cuyo trabajo nos hace encapricharnos perdidamente de todos y cada uno de los personajes que compone. Y eso es exactamente lo que ha ocurrido en esta carrera hacia los Oscar. Quizá este Bad Blake de Corazón rebelde, estrella del country venida a menos, no sea su mejor personaje, pero muy probablemente sea el que lo haga ganador de este preciado Oscar al que ya ha optado otras cuatro veces (La última película, Un botín de 500.000 dólares, Starman y Candidta al poder). Hijo y hermano de actores, Jeff Bridges ha conocido personalmente los claroscuros por los que transita su personaje. Después de ser ídolo de jovencitas y modelo de adolescentes, fue galán de manual para terminar protagonizando páginas y páginas en el papel cuché con fotografías que ilustraban su propio infierno. Aunque nunca abandonó las pantallas, este Corazón rebelde tiene mucho de regreso. Y ya sabemos lo que gusta en Hollywood un buen retorno de hijo pródigo.

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Jeremy Renner por En tierra hostil

Samuel Pérez
Jeremy Renner (Modesto, California, 1971) comenzó su carrera en los noventa en subproductos cómicos (Desmadre sobre ruedas) y televisión (Angel, CSI) y empezó a despuntar tras aparecer en S.W.A.T. y, sobre todo, En tierra de hombres, junto a Charlize Theron, y en 28 semanas después. A Renner le sientan bien los papeles de tipo duro, pero hasta ahora no se le había dado la oportunidad más que de encarnar roles unidimensionales. Con su soldado William James de En tierra hostil nos sorprende dando vida a un artificiero aparentemente sonado en la Guerra de Irak, un ser a primera vista sin miedos, sin limitaciones, sin barreras. Carismático, con muchas aristas, logra hacer creíble al típico americano medio embarcado en una cruzada sin sentido, pero que se da cuenta tras un tiempo de que eso es lo único que sabe hacer. Este año se enfrenta a intérpretes de gran altura, por lo que sus posibilidades son escasas, pero su futuro como actor a sus casi 40 años no puede ser más prometedor.

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Morgan Freeman por Invictus

David Vega de Navacerrada
La convicción de la mirada de Morgan Freeman (Memphis, 1937) es una de las dotes que este magnífico actor despliega en cada uno de sus papeles, imponiendo una presencia incuestionable en cada papel que interpreta. Sin llegar a diluirse por completo en las personas que interpreta, en Invictus, su gran amigo Clint Eastwood le regala un difícil reto que a sus 72 años ha superado con facilidad: encarnar al líder sudafricano Nelson Mandela con absoluta convicción y sin ningún tipo de maquillaje aplicado. La rectitud y la bondad de un hombre desolado emocionalmente por el ostracismo es uno de los mayores logros en su carrera de actor, que ha revalidado el significado de estrella afroamericana en el cine, como en su día Sidney Poitier. Después de tres nominaciones (El reportero de la calle 42, Paseando a Miss Daisy y Cadena perpetua), el Oscar le llegó con Million Dollar Baby. Esta vez la nominación huele a premio honorífico.
Ganará: Jeff Bridges por Corazón rebeldeDebería ganar: George Clooney por Up in the Air

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