OSCATLÓN 2010: Película de animación

Por segunda vez en la historia de los Oscar, cinco películas compiten por la estatuilla a la mejor cinta de animación. Las seleccionadas son bien dispares entre sí: la obra maestra anual de Pixar, el regreso de la Disney a la animación tradicional, un nuevo ejercicio tenebroso en stop-motion, la obra de un cineasta indie y una rareza europea en dos dimensiones.

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Los mundos de Coraline, de Henry Selick

DAVID VEGA DE NAVACERRADA
Los mundos de Coraline ha supuesto el reconocimiento público de Henry Selick, autor de Pesadilla antes de Navidad y James y el melocotón gigante, dos grandes referentes del cine de animación stop motion. Tras su paso por la Disney, el director fundó su propio estudio, Laika, que ha estado trabajando siete años en la realización de esta película. Basada en el relato de Neil Gaiman, al empezar el visionado se puede pensar que estamos inequívocamente ante un producto infantil. Una niña se aburre en un hogar que siente ajeno y de cuyos padres sólo recibe indiferencia. Un fascinante descubrimiento le adentra en un mundo aparentemente colorista pero que encierra una sórdida percepción de las cosas. Escenas de onírico horror y mensajes sutiles construyen una trampa para aquellos padres que crean llevar a sus hijos hacia un divertimento animado sin más. Coraline es la transición de la infancia a la adolescencia, de la amistad al amor, de la terca obstinación hacia la madurez. Un logrado equilibrio entre mensajes, la naturalidad de sus protagonistas, la belleza de los escenarios, un argumento que fluye a ritmo perfecto: todo en Los mundos de Coraline está medido para cerrar una absoluta obra maestra. Una joya que la Academia debió también haber reconocido también entre las mejores música, de Bruno Coulais, y dirección artística, obra del propio Selick.

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Fantastic Mr. Fox, de Wes Anderson

MARÍA PÉREZ
A primera vista, llama la atención el hecho de que se haya incluido entre las cinco nominadas una película de animación como Fantastic Mr Fox, de Wes Anderson, basada en El superzorro de Roald Dahl, con una técnica stop motion algo torpe, cacharril, que nada tiene que ver con la perfección de sus rivales en la categoría. La película está ahí por todo lo demás. La perplejidad que producen las primeras imágenes, los movimientos robóticos, el aspecto de peluche animado que tienen los protagonistas, que se mueven por dibujos e incluso esquemas, da paso enseguida a un disfrute total, a una delicia con un imaginativo diseño de escenarios, un guión ingenioso y a ratos descacharrante y unos personajes que se ajustan a la perfección a lo visto en otras películas del director: en ellos hay mucho de los miembros de la familia disfuncional de The Royal Tenenbaums o Life Aquatic, o del trío de hermanos de viaje por la India en Viaje a Darjeeling Ltd. Y a ese disfrute colabora en gran medida el fantástico trabajo de voz que han hecho George Clooney (que convierte al zorro protagonista en un galán clásico y le transmite todo su estilo e inteligencia), Meryl Streep, Willem Dafoe, Jason Schwartzmann y Bill Murray, entre otros.

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Tiana y el sapo, de John Musker y Ron Clements

FERNANDO DE LUIS-ORUETA
El regreso de Walt Disney a la animación tradicional ha sido recibida con más desinterés del que cabía prever. Y es una pena porque Tiana y el sapo (espantosa traducción del original The Princess and the Frog, o sea, La princesa y la rana -que es un animal diferente del sapo-) es una película menor comparada con las maravillas que han salido de esa casa, pero no por ello escasa de talento ni creatividad. En un intento de hacer viable un cuento de hadas por primera vez para los niños del siglo XXI, la trama original se retuerce haciendo que no sólo el príncipe se convierta en anfibio, sino también la heroína, que no es princesa sino camarera. Si el niño de Up es oriental, aquí la chica es negra: la primera princesa negra, d.O. (Después de Obama). Pero lo mejor de la revisión son los guiños culturales: desde la peculiar idiosincrasia de Nueva Orleans (jazz, Mardi Gras, pantanos, brujería y herencia francesa) hasta las constantes autoreferencias a otros clásicos de la compañía. Así, Tiana y el sapo toma prestadas secuencias de La cenicienta, Peter Pan, La bella y la bestia (muchas) o Aladdin, la paleta de colores de La dama y el vagabundo, el retrato de la naturaleza de Bambi, la estrella de Pinocho, o el ritmo de Los Aristogatos. El resultado final, pese a no ser brillante, es emotivo y encantador y tiene un maravilloso aroma a primer acto, a un nuevo kilómetro cero para la animación en 2D dentro de Disney que esperemos no trunquen los débiles resultados en taquilla. El Oscar lo tiene muy complicado, pero sería el mejor impulso para este arte imperfecto pero inimitable.

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The Secret of Kells, de Tomm Moore

SAMUEL PÉREZ
La gran sorpresa en esta categoría es la inclusión de esta producción realizada entre Irlanda, Francia y Bélgica. Ambientada en una abadía medieval, en el siglo IX, se trata de un apasionante y duro canto a la palabra escrita en una época muy anterior a la imprenta. Sorprende su apuesta por una animación bidimensional que bebe mucho del estilo de algunos videojuegos japoneses como Okami o The Legend of Zelda: Wind Waker. Se trata de la ópera prima del realizador Tomm Moore, que ha sabido dotar de magia, oscuridad y diversión a un relato arrebatador, acompañado por una excepcional banda sonora del francés Bruno Coulais. Una pequeña joya que ya tiene suficiente recompensa con estar nominada.

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Up, de Pete Docter

PABLO LÓPEZ
Más allá de la convención (no totalmente exacta) de que Pixar siempre gana el Oscar a mejor película animada, Up, de Peter Docter, merece ser destacada como un ejemplo firme y formal de película adulta adaptada a la infancia. Exactamente lo opuesto a lo que conseguía, de forma igualmente magistral, la oscarizada Ratatouille. Mientras la historia de Remy y Linguini partía de bases tradicionalmente aplicadas a la infancia, como la importancia de la amistad, la cooperación y la confianza en uno mismo y en los demás, para armar sobre ellas una sólida y adulta historia de compañerismo, la historia de Carl Fredricksen y Russell parte de unos principios más trágicos y maduros de lo que estamos acostumbrados en una película infantil para, con un dominio envidiable, llevar la historia a su terreno y acabar firmando una de las mejores películas del estudio que, no es para menos, está nominada, además, como mejor película del año.

 

Ganará: UpDebería ganar: Up

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