Dos de las mejores interpretaciones del año no podrán optar al Oscar. Las sobresalientes interpretaciones de Michael Douglas y Matt Damon en el biopic de Liberace dirigido por Steven Soderbergh finalmente tuvieron que conformarse por competir en los premios Emmy, un campo que, salvo imprevisto de última hora, parece ser que tendrá más que dominado en la gala que se celebrará el próximo 21 de Septiembre.

La principal excusa para que Behind the Candelabra, que estrena Canal+ el próximo 26 de Agosto en exclusiva, no tuviera estreno en cines era que las distribuidoras consideraban la película “demasiado gay” (sic). Más tarde se supo que al parecer Soderbergh y la HBO tampoco tocaron todas las puertas que podrían haber tocado, cuando un ejecutivo de una importante distribuidora aseguró que a él nunca le habían ofrecido la cinta para su distribución; pero más allá de encontrar culpables, lo importante es que finalmente HBO se hizo cargo de su propia producción y la programó para el prime time del pasado domingo 26 de Mayo. Sentenciándola.

Entonces llegó la noticia: Cannes quería que Behind the Candelabra formara parte de su sección oficial a concurso. El festival internacional de cine más prestigioso del mundo quería en competición una película que su país de origen había relegado a la televisión. Sin desmerecer a ésta, reconozcamos que es, cuanto menos, desconcertante, aunque perfectamente válido. El tema volvía al candelero (o al candelabro), y algunos países como Reino Unido, Australia, Francia, Alemania o Italia se hacían con los derechos para estrenar en sus territorios el último trabajo de Soderbergh, ésta vez si, en cine.

Sea como fuere, y con el estreno ya programado, ya era tarde para volver atrás. Behind the Candelabra tendrá que conformarse con los premios Emmy, que no son poco, pero podría haberse colado en los Oscar, que son un poco más. Conjeturas aparte, ¿a qué nos enfrentamos cuando nos sentamos (en el sofá, no lo olvidemos) a ver Behind the Candelabra?

Partimos de la base de que el guión está basado en la biografía de Scott Thorson, lo cual nos da, como poco, dos conclusiones: será una historia de primera mano, y será una historia sesgada. Pero para bien o para mal, la historia no es lo más importante del último trabajo de Soderbergh. Cuenta con la suerte de ser una historia bien armada, con estructura de película de lucha de poderes dentro de una relación en un mundo de lujos superficiales, nihilismo y caprichos caros. Una historia de ambiciones, aspiraciones, ilusiones y desilusiones pero si bien no aporta nada más allá de lo clásico en historia de este tipo (que tampoco tiene por qué hacerlo), si que cuenta con interpretaciones fuera de lo común.

Con una dirección artística y un trabajo de caracterización digno de premio, todo el elenco brilla con luz propia en cada una de sus escenas tras los prostéticos y las pelucas, donde sobresalen por encima de la media un excepcional Michael Douglas que pone toda la carne en el asador haciendo uso y sobreexposición de su forma física que viene como anillo al dedo al personaje. Un personaje, este Liberace que no ocupa, del que, quién más quién menos puede hacerse una idea de su forma de ser, su manera de vivir y su universos de excesos y frivolidad. Por eso quizá, porque ya sabemos de qué pie cojeaba Liberace, no nos sorprende tanto lo que Douglas encarna a la perfección.

Por eso mismo, quizá, sea por lo que el personaje y la interpretación de Matt Damon sean lo mejor de la película: Scott Thorson, otrora amante, pareja, compañero, ayudante y mil cosas más de Liberace, es un personaje totalmente desconocido para el gran público, un mundo interior por explorar del que no sabemos nada, y que Matt Damon, implicándose físicamente también en la interpretación, nos revela en un personaje interesantísimo, con una motivaciones interiores con las que todos podemos sentirnos identificados y que implica al espectador.

Para saber más, y sacar opinión propia, solo hay que sentarse delante del televisor esta noche a las 22 horas en Canal + 1, una experiencia que no dejará indiferente. Y mientras el affaire Behind the Candelabra llega a su fin con el estreno de la película en los diferentes territorios, surge la duda sobre los proyectos de biopic que hay encima de la mesa que podrían seguir sus pasos, como por ejemplo el de Freddie Mercury, del que Sacha Baron Cohen se desentendió hace unas semanas; o el de Elton John, para el que suena Tom Hardy en el papel protagonista: ¿seguirán el mismo camino? ¿Les afectará para algo? Solo el tiempo lo dirá. Por ahora, toca esperar para saber si finalmente, el último trabajo de Soderbergh (que podría tener también su premio), se hace con los premios Emmy el próximo mes de Septiembre.