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El pasado 5 de diciembre falleció en su casa de Johannesburgo, a los 95 años, Nelson Mandela. Con su muerte se fue uno de los mayores defensores de los derechos humanos y el mayor luchador contra el apartheid que ha habido en la historia, durante los días posteriores a su muerte fueron muchos los homenajes que se le realizaron por todo el planeta. Sin embargo, desde meses antes de su fallecimiento sabíamos de un proyecto que le quería rendir su personal homenaje, la película dirigida por Justin Chadwick y protagonizada por Idris elba basada en la autobiografía del líder sudafricano: Mandela, del mito al hombre.

La autobiografía de Nelson Mandela (El largo camino hacia la libertad) es uno de esos libros que, una vez leído, marcan un antes y un después para la  persona que lo lee. A través de las vivencias de Mandela se aprenden lecciones de educación, cultura y, sobre todo, de libertad. Y eso, es un material que Hollywood no podía desaprovechar. No es la primera vez que el cine decide explorar la figura de alguien tan importante como Nelson Mandela, son muchos los documentales (Plot for peace hace unos meses, por ejemplo) y peliculas (Mandela and De Klerk (1997), Adiós Bafana (2007) o Invictus (2009), son algunos ejemplo) que han indagado en la vida del popular líder sudáfricano desde muchas perspectivas. No obstante, es la primera vez que se hace una película basada en su autobiografía

Hay tantos aspectos interesantes en la vida de Madiba que intentar abarcarlos todos en una película de 140 minutos es practicamente imposible. Ese es el principal problema de Mandela, del mito al hombre, Justin Chadwick intenta abarcar (casi) todos los temas importantes de la vida de Nelson Mandela y eso hace que a los temas más interesantes de su vida les falta la profundidad necesaria para comprender a una de las figuras más importantes del Siglo XX. Chadwick toca por encima temas como la infancia de Mandela o sus inicios como abogado y se deja en el tintero temas tan importantes como el comienzo de Mandela en la política, su progreso hasta convertirse en la cabeza visible del CNA, las disputas internas dentro del mismo o las alianzas que estableció con otras formaciones políticas para lograr hacer presión al gobierno del apartheid.

La falta de profundidad de la película hace que se convierta en un viaje superficial en el que se echan de menos muchas cosas, pero en el que también se agradecen otras como, por ejemplo, que se muestre la buena relación que Mandela estableció con uno de sus carceleros, James Gregory (precisamente de esto trata Adiós Bafana (2007)), o las campañas de desobediencia civil llevadas a cabo por Mandela y sus colaboradores. Una de las mejores cosas que podemos encontrar en Mandela, del mito al hombre es la relación entre Winnie Madikizela, su segunda esposa, y Nelson Mandela. Así como su posterior distanciamiento al optar por vías políticas completamente diferentes. Este atractivo viene dado, en gran parte, por los actores que dan vida a estos personajes: Idris Elba y Naomie Harris. Ambos crecen y maduran con sus personajes durante todo el metraje e Idris Elba ofrece una de las interpretaciones más convincentes, cuidadas y perspicaces del año. Es una lástima que Chadwick no profundice en las partes más interesantes de esta imprescinbile autobiografía y el trabajo de Elba no se vea recompensado con una película a la altura de su interpretación. No hay duda de que su trabajo lo merecía. Y Nelson Mandela también.