Hoy jueves era el día de las relaciones de pareja en el Festival de Málaga. Buscando a Eimish, primera película de la mañana es la fallida historia de la reestructuración de una pareja cuando Eimish desparece de casa y se va de viaje por europa para buscarse a sí misma. Por su parte, El sexo de los ángeles supone la enésima propuesta sobre triángulos amorosos que, como todas las anteriores, se pierde en una voluntad de normalización para contar una historia que no tiene muy clara la tesis a seguir.

La búsqueda de su lugar en el mundo es la principal idea que maneja la ópera prima de Ana Rodríguez Rosell, una ingenua, inocente y boba historia que se pierde en los terrenos de la forma estética descuidando un guión que, con un poco más de trabajo, podría haber supuesto una interesante historia de auto definición en el mundo.

El reparto, un discreto aunque contundente número de actores de primer orden, defiende la historia como puede, y, sobretodo, pone cara de la forma más digna posible a unos personajes que en su trazo en la trama, suponen bastante desconocidos, lejanos e insoportables para el espectador. Una verdadera lástima pues la historia tiene un potencial dramático equiparable al de la celebérrima 500 días juntos.

El sexo de los ángeles, segundo largometraje presentado hoy, dirigida por Xavier Villaverde, aborda el tema de los triángulos amorosos contando la historia de Bruno y Carla, una pareja muy definida y con las cosas claras que ve tambalear su mundo con la aparición de Rai, un misterioso y seductor personaje. Interpretados por Astrid Berges-Frisbey y Llorenç González, la pareja protagonista resulta de una ingenuidad irreconocible en gente de su edad e intenta enfrentarse, no sin dificultades a Álvaro Cervantes que, a pesar de contar con un personaje desdibujado y extremo, realiza una gran interpretación.

El resto de elementos de la película son correctos, pero el problema de base es no tener una meta fija en el horizonte, una idea que defender, algo que demostrar más que intentar salir airoso del embrollo sentimental en el que se han metido los personajes sin aportar nada nuevo, y para más inri jugando al despiste con una de las ideas que se venden de la peli y que es una de las grandes atracciones de la película: la tortuosa relación triangular entre los tres personajes. Sin duda una errada propuesta cuyo punto débil reside en la dispersión argumental de su historia y su incapacidad de aportar nada nuevo en el tema al que trata.