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El Premio Donostia del Festival de San Sebastián reconocerá la contribución al mundo del cine del director japonés Hirokazu Kore-eda (Tokio, 1962). Kore-eda es el primer realizador asiático que recibe el galardón honorífico más importante del Festival. La ceremonia de entrega del premio, que tendrá lugar en el Teatro Victoria Eugenia, se completará con la proyección de Un asunto de familia, que fue reconocida con la Palma de Oro en el pasado Festival de Cannes.

La programación de Un asunto de familia, como Proyección Especial Premio Donostia, supondrá la décima participación de Kore-eda en San Sebastián tras competir en la Sección Oficial con After Life (1998),  Hana (2006), Still Walking (2008) y Milagro (2011), que obtuvo el premio al mejor guion, la selección en la sección Zabaltegi Especiales de The Days After (2011) y en Perlas de De tal padre, tal hijo (2013), Nuestra hermana pequeña (2015), Después de la tormenta), 2016 y El tercer asesinato (2017).

Nacido en 1962 en Tokio, Hirokazu Kore-eda se graduó en la Universidad de Waseda en 1987 e inició su carrera en el seno de la compañía de producción televisiva TV Man Union, para la que dirigió varios documentales. Debutó en el cine en 1995 con Maborosi, una ópera prima que adaptaba una novela de Teru Miyamoto y en la que ya afirmaba el estilo y temas que han sido recurrentes en su obra, como las relaciones familiares y el vacío provocado por la desaparición de los seres queridos. La película obtuvo la Osella de Oro en la 52 edición del Festival de Venecia y Kore-eda fue reconocido rápidamente como uno de los más prometedores cineastas que, en la década de los 90, estaban llevando a cabo una importante renovación creativa del cine japonés.

Su segunda película, After Life (1998), una original fusión de cine fantástico con técnicas documentales, no hizo sino confirmar su talento tras su estreno en el Festival de San Sebastián. El Festival de Cannes acogió sus siguientes trabajos: Distance (2001), una poética indagación acerca del atentado perpetrado en 1995 por la secta Aum Shinrikyo, fue seleccionada para competir en la Sección Oficial, mientras que su primera y bella incursión en el mundo de la infancia, Nadie sabe (2004), le valió a uno de sus protagonistas, Yagira Yuya, el Premio al Mejor Actor.

Aunque Kore-eda es uno de los grandes cronistas de la vida en el Japón contemporáneo, con Hana (2006) realizó una incursión en el cine histórico y las películas de samuráis, aunque siempre desde una óptica muy personal que rompía las convenciones del género con su mensaje humanista. Esta película compitió en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián, al igual que su emotivo retrato de las relaciones familiares Still Walking (2008). Air Doll (2009), que tuvo su premiere en la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes, supuso otro sorprendente giro en su carrera al narrar una historia de ciencia-ficción que nunca perdía de vista la eterna preocupación del director por los sentimientos humanos.

En los últimos años, Kore-eda ha seguido privilegiando su interés por la familia y la infancia, a través de una serie de sensibles dramas acerca de la memoria, la pérdida y la agridulce experiencia que supone el simple hecho de vivir, todos ellos estrenados en festivales internacionales: Milagro (2011), por la que obtuvo el Premio al Mejor Guión en el Festival de San Sebastián; De tal padre, tal hijo (2013) y Nuestra hermana pequeña (2015)¸ que tuvieron ambas su premiere en la Sección Oficial del Festival de Cannes; Después de la tormenta (2016), presentado en la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes; y el drama judicial El tercer asesinato (2017), que compitió en el Festival de Venecia.

A lo largo de su trayectoria Kore-eda también ha ejercido la función de productor, apoyando los trabajos de nuevos talentos del cine japonés: Wild Berries (2003) de Miwa Nishikawa, Kakuto de Yusuke Iseya (presentada en el Festival de Rotterdam), Beautiful Islands (2009) de Tomoko Kana, Ending Note: Death Of A Japanese Salesman (2011) de Mami Sunada (que fue seleccionada para la sección New Directors del Festival de San Sebastián), That Day – Living Fukushima (2012) de Kohei Imanaka y el film colectivo Ten Years Japan (2018).

Hirokazu Kore-eda siempre ha sido uno de los cineastas más queridos por los espectadores del Festival de San Sebastián, quienes han sabido apreciar la sensibilidad de unos relatos capaces de trascender fronteras geográficas y culturales para hablarnos de valores universales. Es por ello que tanto De tal padre, tal hijo como Nuestra hermana pequeña recibieron el Premio del Público en San Sebastián.

El reconocimiento a Kore-eda continúa la línea de los premios del Festival de San Sebastián a grandes artistas del mundo cinematográfico cuya obra, como el caso el año pasado de Agnès Varda, merece ser remarcada.