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En esta jornada hemos viajado desde la urbe cantábrica al entorno rural de EE UU gracias a dos películas bien distintas: la última ocurrencia de Nacho Vigalondo, Colossal, una interesante mezcla de géneros que peca de un desarrollo vago, y As you are, una intrascendente y anticuada película indie sobre el despertar de la sexualidad y la inadaptación social.

Una cosa que no se le puede negar a Vigalondo es la osadía de sus ideas. En el caso de Colossal, su cuarto largometraje como director y sin abandonar el territorio de la fantasía, esta osadía le lleva a mezclar géneros tan dispares como el kaiju japonés y la comedia costumbrista estadounidense, con la historia de una joven periodista en plena crisis personal que vuelve a la casa de sus padres, vacía y sin muebles, para recuperarse (o abandonarse definitivamente). Allí, nada más llegar, se encuentra con un antiguo compañero de colegio, y enseguida se ve que entre ellos hay un conflicto por resolver. Se nos hace pensar tramposamente que es amoroso, un antiguo novio o alguien que secretamente estuvo enamorado de ella y ve en su vuelta al pueblo una nueva posibilidad de conquistarla. Se suceden los días, ella se va sintiendo más a gusto, y ese compañero de colegio le ofrece ayudarle en el bar que heredó de su padre. Mientras tanto, en Seúl se están produciendo ataques de un monstruo similar a Godzilla, unos episodios de destrucción masiva que, curiosamente coinciden con las visitas que hacen estos antiguos compañeros a un parque infantil en plena borrachera. Junto a ese monstruo empieza a aparecer además un robot, que se añade al caos y a la fascinación que están produciendo esas imágenes en todo el mundo, y por sus movimientos y la relación entre ambos seres fantásticos, ambos llegan a la conclusión que son ellos mismos (una particular interpretación del efecto mariposa). Todo es un conflicto infantil que ambos dejaron sin solución en el pasado y que con el tiempo y la distancia (ella logró irse del pueblo, él lamenta no haber podido irse nunca) se enquistó y ha de solucionarse veinte años después, con consecuencias que pueden llegar a ser catastróficas. Cuando se juntan vuelven a comportarse como niños a la edad en la que surgió el conflicto, y sus peleas son las de dos niños en el patio del colegio. Sólo cuando ella toma una decisión madura y resuelve el conflicto en su verdadero terreno, que es la ciudad, puede acabar con todo.

Para ello, Vigalondo ha contado con un presupuesto elevado y dos actores estadounidenses muy populares, Anne Hathaway y Jason Sudeikis, ambos perfectos en sus papeles, y a Dan Stevens, al que siempre da gusto ver y oír aunque su papel tenga tan poco desarrollo como en esta película. Colossal se hace entretenida a ratos y técnicamente se le pueden reprochar pocas cosas, pero el desarrollo de la historia es un poco aburrido y repetitivo, y eso lastra el disfrute total que podría haber sido.

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Con As you are las cosas son bien distintas. El joven director Miles Joris-Peyrafitte cuenta la relación entre dos adolescentes inadaptados por diferentes razones, entre los que surge una amistad muy especial provocada por la relación sentimental de sus padres y cimentada en la música y los porros. A ellos se une una chica adoptada que no tiene ningún problema de adaptación social ni familiar, pero que conecta enseguida con ellos. Sin embargo, la atracción sexual que sienten entre sí y la reacción brutal del padre de uno de ellos les separa, y eso desencadena una serie de acontecimientos que desde el minuto uno sabemos que acaban en drama.

Aunque el desarrollo de los personajes, la ambientación y el uso de la música son buenos, hay imágenes evocadoras y bonitas, y construye planos bellos que exaltan la amistad y el amor que surge ente los tres adolescentes, el argumento no se sostiene en un mundo en el que el hecho de que dos chicos se den un beso, que se droguen y que hagan alguna gamberrada no solo ya no escandaliza a nadie sino que ni siquiera interesa.