‘Tangles’: una dramedia animada y punk sobre el alzheimer sacude Perlak

TANGLES
Cruzada animada contra los prejuicios
Nada parece en el arranque, tan punki, que estamos ante una tragedia sobre la demencia

No debes sacar el pañuelo cuando arranca la proyección de ‘Tangles’, aunque se debe tener prevenido para el tercio final. Aunque vayas mentalizado para ver un drama de animación sobre el alzheimer, la propuesta se aleja del arranque lacrimógeno. Más bien es una llamada a las barricadas en versión “si hay revolución, será queer y especialmente lésbica”. Algo que no abunda en las pantallas y mucho menos en los en los de encuadres dibujados. En este caso, compuestos completamente a mano, para honrar la novela gráfica de Sarah Leavitt en la que está basada, que también participa en el guion junto a Trev Renney y la directora, que atravesaba una situación de demencia en su propia familia cuando le llegó el material.

Estrenada en el pasado festival de Cannes, dentro de proyecciones especiales, sacudió la sección Perlak de San Sebastián en la primera jornada. Para empezar porque, por una (o escasa) vez la homosexualidad de la protagonista no es el núcleo central de la trama. Conocemos a una activista lésbica en el San Francisco de mediados de los 90, que lo mismo pega carteles que se adentra en las fiestas más tórridas la escena queer californiana.

Cuando creemos que nos hemos equivocado de película, empiezan a asomar los primeros síntomas de demencia en la madre de la protagonista, una progenitora tan poco convencional como su hija, y aquí arranca el catálogo de impactos en el entorno del enfermo de alzheimer, especialmente el miedo a los cambios de humor de la paciente, primero, y, después, a perderse la última vez de todo lo que vive la enferma.

La animación independiente, siempre dispuesta a sacudirse los prejuicios, alcanza con este título uno de las mejores cuotas del año, pues no solamente es capaz de darle una utilidad narrativa a la simbología tradicional mexicana, sino que logra servirse de la libertad total que permite el formato para mostrarnos los fantasmas interiores que asedian a la protagonista en semejante trance.

Pocas veces una adaptación nos aportan la necesidad inmediata de acudir al original y, aún mejor, en menos ocasiones uno puede tomar una distancia tan satírica de una situación personal dramática como el guion y la dirección de este peliculón.