Se enviará la contraseña a tu correo electrónico.

Tras la escandalosa confusión de sobres que llevó a Warren Beatty y Fay Dunaway a anunciar La La Land como ganadora del Oscar a la mejor película en lugar de Moonlight, según una exclusiva de The Associated Press, este año PriceWaterhouse Coopers (PwC), que es la auditora encargada de llevar y controlar los sobres de los ganadores en la gala de los Oscar, con el acuerdo de la Academia de Hollywood, ha dado con un nuevo protocolo en la entrega de los sobres que evitará que este año suceda algo parecido. Este nuevo protocolo incluye un paso en el que cada presentador pueda confirmar que tiene en sus manos el sobre correcto y medidas de seguridad que corrijan cualquier error al instante.

En primer lugar, habrá tres socios de PwC en lugar de los dos que había hasta el año pasado. El tercero se sentará junto a los productores de los Oscar en la sala de control con un juego completo de sobres y además deberá saber los ganadores de memoria para detectar cualquier equivocación al momento. Los dos asociados que originaron el escándalo del año pasado han sido sustituidos, aunque siguen trabajando para la empresa auditora, por Rick Rosas, que se encargó de estas labores durante 14 años, y Kimberly Bourdon.

En segundo lugar, tanto el presentador de cada premio como un regidor de la gala confirmarán que el representante de PwC le ha entregado al primero el sobre correcto justo antes de salir a presentar la categoría.

Los tres representantes de PwC asistirán a los ensayos de la gala para detectar en qué momento puede producirse un error para tomar medidas que lo solucionen cuanto antes, ya que el año pasado tardaron demasiado tiempo en reaccionar a la garrafal confusión de sobres.

Para terminar, los socios de PwC encargados de vigilar y entregar los sobres tendrán terminantemente prohibido usar los teléfonos móviles durante la gala. Esta medida la introdujo la Academia inmediatamente después de la ceremonia del año pasado, ya que fue el origen del escándalo.

La relación entre PwC y la Academia de Hollywood no sólo se limita a controlar las votaciones de nominados y ganadores, sino que se extiende a la auditoria de cuentas y la gestión de impuestos de la organización cinematográfica. Tras revisar todo lo sucedido, dado que nunca estuvieron en peligro los pasos previos referentes al secreto de voto y que se debió a un error humano, la Academia decidió no tirar por la borda los 83 años de colaboración con la empresa auditoria, con la cual además se llegó al sistema de voto digital que se usa en los Oscar desde hace unos años. Además tanto los directivos de la Academia como los de PwC están seguros de que todo el mumdo estará pendiente de que no vuelva a suceder nada igual.