Pese a ello, el compositor define algunos temas realmente bellos aunque muy cortos y bastante poco explotados en el conjunto. Los agrupamos en tres géneros: comedia, nostalgia y suspense. La primera melodía la encontramos en los Títulos de crédito en los que a piano nos versiona la zambra no original A ciegas que más tarde detonará a mitad de compacto en un hermosa canción interpretada por la voz de Miguel Poveda. Esta pieza sirve para poner música con cuentagotas y con un tono muy parecido a su anterior Volver, a las escenas de comedia que corresponden a Chicas y maletas, el filme que rueda el director enamorado que interpreta Lluis Homar.
Para la nostalgia, también con cuentagotas, compone tres temas. El Tema de amor ciego es una excelente y desgarradora melodía que se va automutilando para evocar el dolor y la tristeza más dura. Según ciertas fuentes, esta melodía fue extraída de la composición rechazada de Alberto Iglesias para The reader, que finalmente compuso (yo diría que magistralmente) Nico Muhly. El segundo tema de la nostalgia es el que aparece en El sabor de tu boca, una lírica interpretada con kora, un instrumento africano acústicamente parecido al arpa que funciona a las mil maravillas en las pocas escenas de máxima emoción sentimental como en la de la reconstrucción de las fotos rotas. Ésta quizás es la mejor pieza de todo el álbum. El último tema melancólico nos traslada a Lanzarote y se puede escuchar en Famara, cuando Judith se emociona al ver a Harry Caine en la playa. Un buen tema con un toque exótico de esos que le salen tan bien a Iglesias.
Sin embargo, cuando se enfrenta al material intrínsecamente oscuro que exige contención musical, Iglesias opta por la imprecisión melódica para crear una sensación de desasosiego. Ésta es la que predomina absolutamente en la partitura. Es cierto que sus influencias marcadamente hermanianas le ayudan a enfocar acertadamente ciertos pasajes. Dona Sangre es un ejercicio estupendo de palpitación instrumental o el mismo Final es maravilloso. Sin embargo, existen varias piezas (no escasas en número) que se definen por su imprecisión y por sus anarquismos sonoros de sintetizadores y cuerdas abandonadas. El gran número de texturas etéreas no acaba de cuajar tanta disparidad. Tanto director como compositor afirman sentir que la perspectiva musical, la del de las texturas del sigilo, es finalmente la acertada pero cuando la música apenas se aprecia en el metraje es que algo no va del todo bien.
En realidad, estas acaban por contaminar más que por solidificar una partitura bastante fragmentada genéricamente (por culpa del guión, todo hay que decirlo). Iglesias se siente incapaz de crear una columna vertebral musical definida que sea capaz de identificarse con los géneros yuxtapuestos de Los abrazos rotos: la comedia, el noir, el thriller y se inclina por concebir temas muy distintos y diferenciados aportando bastante confusión al resultado. A ello contribuye negativamente los caprichos musicales de Almodóvar cuyas tres canciones que se meten con calzador en la partitura quedan horrendas y suponen una falta de respeto en toda regla al trabajo de Iglesias. Volviendo a la partitura, el buen hacer del compositor hace que aún enfrentándose a un material difícil y una estrategia cuestionable salga bastante airoso. El talento del músico donostiarra no conoce límites y aún bajo un planteamiento increíblemente forzado es capaz de contar esta historia a través de la música. Sin embargo, nos queda una amarga sensación de haber podido experimentar mayores emociones musicales con los suelos armónicos compuestos por Iglesias. No obstante, y fijaos si es un excelente compositor, que esta sensación no deja de ser más que la misma que deja precisamente el visionado de la película. Hasta en eso la clava.

Compositor: Alberto Iglesias
Sello: Emi Music
Año: 2009
> Escucha aquí cinco cortes de la música de 'Los abrazos rotos'
Sin embargo, cuando se enfrenta al material intrínsecamente oscuro que exige contención musical, Iglesias opta por la imprecisión melódica para crear una sensación de desasosiego. Ésta es la que predomina absolutamente en la partitura. Es cierto que sus influencias marcadamente hermanianas le ayudan a enfocar acertadamente ciertos pasajes. Dona Sangre es un ejercicio estupendo de palpitación instrumental o el mismo Final es maravilloso. Sin embargo, existen varias piezas (no escasas en número) que se definen por su imprecisión y por sus anarquismos sonoros de sintetizadores y cuerdas abandonadas. El gran número de texturas etéreas no acaba de cuajar tanta disparidad. Tanto director como compositor afirman sentir que la perspectiva musical, la del de las texturas del sigilo, es finalmente la acertada pero cuando la música apenas se aprecia en el metraje es que algo no va del todo bien.
En realidad, estas acaban por contaminar más que por solidificar una partitura bastante fragmentada genéricamente (por culpa del guión, todo hay que decirlo). Iglesias se siente incapaz de crear una columna vertebral musical definida que sea capaz de identificarse con los géneros yuxtapuestos de Los abrazos rotos: la comedia, el noir, el thriller y se inclina por concebir temas muy distintos y diferenciados aportando bastante confusión al resultado. A ello contribuye negativamente los caprichos musicales de Almodóvar cuyas tres canciones que se meten con calzador en la partitura quedan horrendas y suponen una falta de respeto en toda regla al trabajo de Iglesias. Volviendo a la partitura, el buen hacer del compositor hace que aún enfrentándose a un material difícil y una estrategia cuestionable salga bastante airoso. El talento del músico donostiarra no conoce límites y aún bajo un planteamiento increíblemente forzado es capaz de contar esta historia a través de la música. Sin embargo, nos queda una amarga sensación de haber podido experimentar mayores emociones musicales con los suelos armónicos compuestos por Iglesias. No obstante, y fijaos si es un excelente compositor, que esta sensación no deja de ser más que la misma que deja precisamente el visionado de la película. Hasta en eso la clava.
Compositor: Alberto Iglesias
Sello: Emi Music
Año: 2009
> Escucha aquí cinco cortes de la música de 'Los abrazos rotos'
Comentarios (2)

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escrito por lucho, marzo 22, 2009
escrito por lucho, marzo 22, 2009
A mi me parece sin embargo, la mejor banda sonora que ha creado Alberto Iglesias y que la canción de Cat Power "Werewolf" y la copla "A ciegas" reinventada por el propio Iglesias y maravillosamente interpretada por Miguel Poveda se adecúan más que perfectamente al resto de temas de la banda sonora y a la pelÃcula de Almodóvar. El tema que más me gusta es en efecto, "Amor ciego" profundamente desgarrador y que acompaña de forma bellÃsima las poderosas imágenes de la pelÃcula. Y "El sabor de tu boca" en la que el instrumento que se utiliza (como bien dices) suena muy bien en la canción y da emoción a la secuencia más intensa y emocional de Los abrazos rotos: en la que SPOILER Lluis Homar-Mateo toca la pantalla el último beso de su Lena-Penélope Cruz (agrandada de tal forma que los pÃxeles otorgan una sensación de imagen rota, como los abrazos que ya, nunca más se dieron)
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