Boardwalk EmpireQueda menos de un mes para que se den a conocer las nominaciones a los Globos de Oro de este año y, mientras el año pasado la renovación en las categorías de televisión se dio en el terreno de la comedia con Modern Family y, la triunfadora, Glee, en esta ocasión las dos apuestas fuertes de la temporada son dos dramas que nos han brindado las cadenas de pago HBO y AMC y vienen avaladas por dos nombres como son Martin Scorsese y Frank Darabont. Efectivamente, estamos hablando de Boardwalk Empire y The Walking Dead.

Boardwalk Empire se estrenó en septiembre y nos deslumbró con uno de los pilotos más completos que jamás he visto. No sólo la recreación de los años 20 estaba cuidada al detalle, sino que la presentación de los personajes, metidos de lleno en la escalada de violencia que supuso el inicio de la Ley Seca y que dio lugar al crimen organizado en Estados Unidos, era sobresaliente. Si a eso le añadimos el estilo visual y el ritmo que Scorsese sabe imprimir a todas sus producciones, el resultado final rallaba en la perfección más absoluta.

Las categorías de televisión de los Globos de oro sólo premian los apartados más importantes, pero al menos su aparición en la categoría de Mejor Serie de Drama está garantizada. En cuanto a los intérpretes, Steve Buscemi, a pesar de su físico difícil, podría conseguir su segunda nominación tras ser candidato como secundario por Ghost World hace ya una década. Es muy difícil dotar de carisma a un personaje que no es un hombre de acción. Su Nucky Thompson es un personaje shakesperiano, con un trágico pasado que hasta ahora sólo hemos podido vislumbrar y que se mueve como pez en el agua en el terreno de las intrigas políticas.

Pero para mi son los secundarios de Boardwalk Empire los que terminan robando la función, sobre todo Michael Stuhlbarg que acojona con su judío Rothstein, nada que ver con el hombre gris de Un tipo serio, y la sorpresa de Shea Whigham, que dota de humanidad a un tío tan bruto como Eli y que sirve de complemento perfecto para el personaje de Buscemi. Sin olvidarnos de Michael Shannon, que pone su cara esculpida en piedra al servicio del único personaje al lado de la ley. Su labor es notable pero queda empañada por el resto de sus compañeros. Michael Pitt también está excelente y es casi tan protagonista como Buscemi, pero como los Globos de oro juntan en las categorías de secundarios a los actores de comedia, drama y miniseries/telefilms, creo que lo tiene muy difícil para entrar. Por esa misma razón creo que Kelly Macdonald podría entrar como principal, y si no es este año podría ser el siguiente, ya que Margaret Schroeder es de los personajes que con total certeza más va a evolucionar conforme avance la serie.

The Walking DeadY hace tan sólo dos semanas, la noche de Halloween, AMC presentó su cuarta serie de producción propia, tras los éxitos críticos de Mad Men, Breaking Bad y la tristemente cancelada Rubicon. En principio un proyecto como The Walking Dead, eminentemente de género y basado en un cómic, no parecía encajar en la filosofía de qualité de AMC, pero el hecho de contar con Frank Darabont como productor y director del piloto nos daba esperanzas de poder disfrutar de un producto diferente, quizá más centrado en los personajes.

Y así ha sido. El piloto de The Walking Dead son 66 minutos de maestría narrativa y atención al detalle. Es cierto que, temáticamente, no ofrece nada que no hayamos visto en títulos como 28 días después o, como se pudo ver en el segundo episodio, Amanecer de los muertos. Pero evita caer en los simples arquetipos del cine de terror dando dimensionalidad a sus personajes: como muestra tenemos la conversación que mantienen en el coche los dos policiás protagonistas, aparentemente banal, pero que los define a la perfección y es el germen del conflicto que se desarrollará posteriormente. Personalmente a mi me recordó al estilo sutil y en apariencia intrascendente pero lleno de contenido de algunos diálogos de Tarantino.

No debemos temer que por ser un producto de género no vaya a ser reconocido en las entregas de premios. Sin ir más lejos True Blood ya ha sido nominada dos veces en los Globos de Oro y bien podría The Walking Dead este año robarle la plaza, sobre todo sabiendo lo dados que son en la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood a apostar por productos nuevos, aún más si vienen tan avalados por la crítica como éste.

En cuanto a los premios de interpretación, el británico Andrew Lincoln merece ser reconocido con una nominación al menos por su labor en el piloto. Aparte de dotar de un gran físico y porte masculino a Rick Grimes, el tour de force que nos regala pasando de la confusión e inseguridad al dominio de la situación, hace totalmente creíble al personaje, facilitando que los espectadores nos identifiquemos rápidamente con él. Quizá aún es pronto, con tan sólo tres capítulos emitidos, para saber si el resto de actores son merecedores de candidatura, pero lo que para mi está claro es que Sarah Wayne Callies (Prison Break) no está a la altura de las circunstancias.

El único handicap que tienen estas dos grandes series es que muchos piensen que, tras dos arranques tan impresionantes, el resto de capítulos no están a la altura, dando una sensación de irregularidad. Pero no nos engañemos, ambos productos son excelentes y significarán un soplo de aire nuevo entre tanto Dexter, Breaking Bad y Mad Men. Además su factura técnica nos asegura que cuando lleguen los Emmy del año que viene también arrasarán en los apartados técnicos. O al menos deberían. ¿Será capaz alguna de acabar con la hegemonía de Don Draper y sus compañeros de Sterling Cooper?