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Los nombres se repiten año tras año en las categorías de drama y comedia, y sólo algún rostro joven de vez en cuando anima un poco el asunto. Echando de menos algunos como el de Elisabeth Moss, esperemos que este sea el año de hacer justicia con alguna de las actrices que llevan más veces nominadas, como Julianna Margulies.

Mejor actriz principal en serie dramática

RobinWright

Por Bernardo Pajares. ¿Dónde está Elizabeth Moss? Después de leer y releer los seis nombres de las nominadas a mejor actriz dramática, todavía seguimos preguntándonos cómo hay sitio para Scandal y no para la mujer que tiene más peso en las tramas de Mad Men. A lo que vamos: será Julianna Margulies o Robin Wright. Una de las dos evitará que se cumpla el dicho de que no hay dos sin tres para Claire Danes, que se ha llevado el gato al agua las dos últimas noches de los Emmy por su gran trabajo en Homeland. La protagonista de The Good Wife, ausente en las nominaciones del año pasado, sí ha entrado con fuerza en esta ocasión, gracias a una quinta temporada en la que la serie de la CBS ha demostrado estar más en forma que nunca. La abogada Alicia Florrick le ha valido ya un Globo de Oro y un Emmy (en 2010 y 2011) a la actriz, que compite -como su compañera de reparto Christine Baranski- con el episodio “The last call” (no vamos a repetir el ‘spoiler’, clave para entender la elección). Una secuencia de triunfos, la de Margulies, que completaría Robin Wright de salir vencedora este año. Esta es su rival más fuerte, aunque ni siquiera ella esperaba subir a recoger el Globo de Oro por interpretar a Claire Underwood en House of Cards a principios de año. Ahora, casi 30 años después de que su carrera en el cine comenzase con La princesa prometida, Wright se postula como merecedora de la estatuilla. Cada una de sus escenas en la serie de intrigas políticas de Netlix son auténticas lecciones de interpretación. Como ocurría cuando veíamos a la Patty Hewes de Daños y perjuicios, la esposa de Frank Underwood controla las situaciones con una economía de gestos y una absoluta elegancia que no pierde ni cuando la ponen en un aprieto inesperado durante una entrevista televisiva. Claro que no debemos confundir sutileza con limitación. Aceptamos que los guiones de Scandal (por no hablar de su montaje) son inverosímiles, rocambolescos y, paradójicamente, repetitivos, un hecho que no rema a favor de Kerry Washington. Pero no es menos cierto que, después de tres temporadas, los espectadores pueden prever y hasta adelantar cada gesto, cada mirada y cada entonación de la omnipresente Olivia Pope. Por eso es un soplo de aire fresco ver en esta lista a Lizzy Caplan, que compite con el piloto de Masters of Sex. ¿Quién se lo iba a decir cuando hizo Chicas malas? La original serie de Showtime es impensable sin las salidas de Ginny. Después de ver cómo Allison Janney se alzaba con el premio de actriz invitada el pasado sábado, las posibilidades de la contendiente más joven parecen haber aumentado. Como mínimo la sitúan por delante de la tres veces candidata al Emmy Michelle Dockery, que volvería a dejar la categoría sin premio para Downton Abbey si no hay un vuelco sorpresa en los votos. Está por ver si dos horas de capítulo (el primero de la temporada) en las que vemos a Lady Mary sufrir por la pérdida de su marido son suficientes para desbancar a las favoritas.

Ganará: Robin Wright por House of Cards
Debería ganar: Robin Wright por House of Cards

Mejor actriz principal en serie de comedia

Taylor

Por Pedro Moral. Está más o menos claro después de una primera temporada de Orange is the New Black que la serie revelación del año, la que ha entrado en las candidaturas de los Emmy avasallando como un huracán, es una serie coral. Pero también está muy claro que esta primera temporada ha girado en torno al personaje de Taylor Schilling, Piper Chapman. Esta comedia con tintes dramáticos o viceversa ha estado dando vueltas sobre esa recién entrada en prisión que busca su posición dentro mientras quiere y no quiere reencontrarse con el amor de su ex novia Alex. La tragicomedia suena fuerte en cada candidatura para la que está nominada y ésta, en concreto, es una de sus mejores bazas. Pero el rival más fuerte es en este caso demasiado fuerte. Julia Louis-Dreyfus lleva dos años consecutivos ganando el premio por su papel en Veep. La vicepresidenta Selina Meyer, esa inteligente y ambiciosa ex senadora ha conectado con el público y con los académicos, no sería raro que se alzara con el Emmy por tercera vez teniendo en cuenta que esta tercera temporada ha sido la mejor. Quien probablemente no olerá el Emmy es Lena Dunham; la protagonista de Girls sigue siendo uno de los bastiones que resisten de una burbuja que hace dos años era inmensa. Cada año tiene menos nominaciones, sin embargo no es porque la serie haya bajado su calidad, sigue siendo brillante y moderna. Y justo ahí está la clave, esa modernez de la que presume es la que no casa con los gustos de los tipos que se dedican a votar estos premios.  Amy Poehler ha sido nominada por quinta vez y a pesar de que ganó el último Globo de Oro por su papel de Leslie Knope en Parks and Recreation, este reconocimiento mayúsculo parece que queda ya muy lejos. Melissa McCarthy, que también está nominada a mejor actriz invitada por su paso en Saturday Night Live, defiende a esa maestra de cuarto grado y comedora compulsiva de Mike & Molly que ya ganó un Emmy en el 2011. Es complicado que repita este año. Igual que es complicado que repita la maravillosa Edie Falco, cuyo papel en Nurse Jackie dejó de tener gracia hace tiempo. Una de las cosas que más le cuesta asimilar a estos premios es la transformación de una comedia negra en un drama con tintes de humor. Algo que ocurre con cierta normalidad. Que ganara la ex de Tony Soprano sería una broma macabra del destino.

Ganará: Taylor Schilling por Orange is the new black
Debería ganar: Taylor Schilling por Orange is the new black

Mejor actriz principal en miniserie o telefilme

CicelyTyson

Por María Pérez. Como hemos dicho en anteriores piezas de estos Emmy, dos de las principales bazas de American Horror Story es que las mujeres son las grandes protagonistas (por desquiciadas que estén) y que todas las que participan en ella se lanzan de cabeza a lo que les propongan Ryan Murphy y Brad Falchuk (por desquiciado que parezca). Y eso se nota sobre todo en las dos magníficas actrices que protagonizan este año la tercera entrega, Coven. Sarah Paulson recibe su segunda nominación por la serie, la primera como protagonista, por interpretar a Cordelia Goode Fox, hija de la Fiona Goode que interpreta Jessica Lange. Y es una pena que tenga que competir con ella en la categoría, porque la verdad es que Paulson está muy bien, con una interpretación muy física debido a que durante muchos episodios su personaje es ciego. Su madre de ficción lleva tres nominaciones seguidas y un Emmy por su participación en AHS. Y lo que es más importante, tiene el favor de los fans de la serie, muchos de los cuales siguen viéndola por ella. Y no hay nada que se pueda decir en contra de su bruja Fiona; está impecable con sus momentos de control y sus momentos fuera de control, incluso algunos de ternura y de derrota ante algo más terrible que la muerte: las arrugas. Una de las características de estos premios es que sienten auténtica predilección por los intérpretes que se meten en la piel de algún personaje relevante del pasado. En esta edición le toca a la británica Helena Bonham-Carter, que ha tenido la fortuna de que a alguien se le ocurriera pensar en ella para interpretar a Elizabeth Taylor en la época de su tormentosa relación con Richard Burton en Burton & Taylor. Si alguien entiende por qué le dieron el papel, que me lo explique. Por lo demás, la interpretación es floja en un telefilme que tampoco tiene mucha entidad. Minnie Driver tiene una carrera más que irregular. Nunca ha terminado por despuntar, pero su trabajo es más que digno en muchas películas. Su segunda nominación al Emmy después de la conseguida en 2007 por The Riches le llega por un papel de esos que se consideran un caramelo para el actor. En el dramón Return to Zero interpreta a una madre que pierde un bebé y cuyo matrimonio va a pique por eso; tiene buenos momentos de lucimiento que aprovecha y disfruta aunque la película no tenga mucho contenido. La quinta nominada entra en liza con un producto algo inusual, una miniserie de comedia, The Spoils of Babylon. Kristen Wiig prolonga sus intervenciones en Saturday Night Live con un personaje pasadísimo y descacharrante y como protagonista los seis episodios de la serie. Pero sus cinco nominaciones sin premio hacen pensar que es el típico papel que a los académicos gusta nominar pero no premiar. Sin embargo, por las encuestas parece que ninguna de ellas tiene demasiado que hacer frente a la más veterana del grupo, Cicely Tyson, que a sus 81 años recibe su novena nominación en los Emmy, un premio que ganó por primera vez en 1974 y por duplicado, y que se llevó de nuevo en 1994. En esta ocasión lo hace por The Trip to Bountiful, en un papel que le valió un Tony el año pasado junto a otros premios teatrales, y que además le hizo ganar su único Oscar a Geraldine Page en 1986. Aparte de premios y de que Cicely Tyson es una leyenda y un icono para los actores afroamericanos, la actriz, junto a Vanessa Williams, es el alma y la energía de la película, que resultaría algo tediosa si no las tuviese a ellas. Su personaje, reflexivo a ratos pero con una vividez envidiable en la mirada a pesar de los años, es memorable, entrañable e impresionante, y Tyson merece desde luego ser la que levante la estatuilla la noche del 25.

Ganará: Cicely Tyson por The Trip to Bountiful
Debería ganar: Cicely Tyson por The Trip to Bountiful