Se enviará la contraseña a tu correo electrónico.

Es una lástima que la competición por el Oscar al mejor actor esté desvirtuada por un favorito tan claro como Daniel Day Lewis y su fascinante recreación del personaje de Lincoln. Porque sus compañeros de categoría han realizado trabajos verdaderamente sobresalientes como el titánico esfuerzo de Hugh Jackman por renovar el Jean Valjean de Los miserables, la abisal ruina personal de Joaquin Phoenix en The Master, la delicada composición de Bradley Cooper en El lado bueno de las cosas y el contenido y controvertido Denzel Washington de El vuelo.

{flv width=»600″ height=»369″ img=»oscatlon/2012/actorprotagonista1.jpg»}oscatlon2012/actorprotagonista1{/flv}

Daniel Day-Lewis por Lincoln

María Pérez
Daniel Day-Lewis juega en una división superior. Recibe su quinta nominación al Oscar (y su más que probable tercera estatuilla, tras Mi pie izquierdo y Pozos de ambición) por interpretar casi un imposible: el presidente Lincoln no sólo es un personaje carismático y admirado, sino que también es un icono tan monumental, ejemplo de tantas cosas para la cultura estadounidense que parecía una tarea titánica dotarle de profundidad, de humanidad, traspasar cuadros y estatuas para darle vida y dobleces características de un ser humano. Y al igual que la fotografía y el guión juegan a las luces y las sombras, a los datos históricos y las zonas misteriosas del mandatario, la interpretación de Day-Lewis maneja a sus anchas la brillantez y el embrujo del discurso político de Lincoln y lo combina con indicios de su verdadera personalidad, que relega a las escenas más íntimas, leves momentos de enfado o de dolor que podrían revelar su auténtico ser, pero que prefiere dejar en penumbra. Su impresionante trabajo vocal se hace eco de las crónicas de la época que definían la voz del presidente como clara y ligera, resonando como la de un clarín, y también el agotamiento de un hombre que ha ejercido el poder, haciendo posibles algunos de sus deseos, pero que ha sufrido además guerras y otras catástrofes personales como la muerte de su hijo. Un hombre capaz de contar las anécdotas más mundanas con una ingenuidad casi infantil, pero también de perder la paciencia y pegar un golpe en la mesa para demostrar su autoridad. El Lincoln de Day-Lewis se erige como un árbol centenario, consciente de su grandeza, a punto de convertirse en leyenda, con andares y pose casi militares en unos momentos, y torturados y envejecidos en otros, y eleva al personaje cinematográfico a la altura de la leyenda.

{flv width=»600″ height=»369″ img=»oscatlon/2012/actorprotagonista2.jpg»}oscatlon2012/actorprotagonista2{/flv}

Hugh Jackman por Los miserables

Fernando de Luis-Orueta
El nuevo intento de adaptar a la gran pantalla del fenómeno teatral Los miserables hubiera quedado una vez más en saco roto de no haber existido Hugh Jackman. Estrella de Hollywood de la mano de Lobezno, la carrera del australiano está en realidad ligada al musical: fue este género el que le dio sus primeras alegrías en sus país natal (La bella y la bestia, Sunset Blvd.) y fue el que le ofreció el pasaporte para debutar en Europa (Oklahoma!, en el Royal National Theatre de Londres). Así, Jackman era el único actor que reunía las condiciones que requería Jean Valjean: experiencia muscial para un papel cantado en su totalidad y calidad de estrella para vender la película en el mundo entero. Pero ya mentido en faena, Jackman hizo mucho más: cogió un personaje que siempre se había abordado de la misma forma y lo hizo suyo, lo redujo en su histrionismo, decidió primar el drama –intensificado por los primerísimos planos- sobre la fría belleza musical. Hay que tener mucho talento y mucha valentía para arrojar luz nueva sobre un personaje tan esterotipado. Es una lástima que el rival sea tan duro porque se le están escapando los premios a una de las interpretaciones más arriesgadas y profundas de los últimos tiempos.

{flv width=»600″ height=»369″ img=»oscatlon/2012/actorprotagonista3.jpg»}oscatlon2012/actorprotagonista3{/flv}

Bradley Cooper por El lado bueno de las cosas

Roberto Bra
Si hay algo en la película de David O. Russell que ha destacado en esta temporada de premios, sin duda han sido sus interpretaciones.  Ha sido sobre todo el nombre de Jennifer Lawrence el que más hemos escuchado cuando se hablaba de las interpretaciones de El lado bueno de las cosas, relegando a un segundo plano a Bradley Cooper. Y eso a pesar de su esfuerzo por aprovechar la oportunidad de oro que le ofrecía esta cinta de demostrar que es más que una cara bonita: un actor con talento cómoco y dramático, capaz de recorrer el fino alambre entre lo patético y lo gracioso si perder nunca el equilibro. Su interpretación del excéntrico y bipolar personaje nos ha regalado algunos de los mejores momentos cómicos del año. Juntos, Jennifer Lawrence y Bradley Cooper elevan la última película a un nivel que pocas comedias consiguen alcanzar. 

{flv width=»600″ height=»369″ img=»oscatlon/2012/actorprotagonista4.jpg»}oscatlon2012/actorprotagonista4{/flv}

Joaquin Phoenix por The Master

Pablo López
Todo sobresale de manera salvaje (en el mejor sentido del adjetivo) en el último trabajo de Paul Thomas Anderson tras la cámara. Pero si hubiera que elegir solo una cosa de The Master, sin duda debería ser a Joaquin Phoenix y su monstruosa (de nuevo en el mejor de los significados) interpretación de Freddie Quell, un complejísimo personaje, motor de la historia de la película y que posee una estructura de arco emocional tradicional dentro de de un personaje imposible, lleno de claroscuros, de aristas y con una psique enigmática como pocas se han visto en una pantalla de cine, que además habita una historia críptica, enigmática y un universo enrarecido. El total siempre es la suma de sus partes, pero sin duda a Joaquin Phoenix en The Master le corresponde una de las partes más importantes. ¿Serán los académicos capaces de dejar de lado los delicados temas que toca la historia y aventurarse a premiar la mejor interpretación del año? Esperemos que sí.

{flv width=»600″ height=»369″ img=»oscatlon/2012/actorprotagonista5.jpg»}oscatlon2012/actorprotagonista5{/flv}

Denzel Washington por El vuelo (Flight)

Rubén Miguélez
Séptima nominación al Oscar para Denzel Washington, estatuilla que ya ha ganado en dos ocasiones por Tiempos de Gloria (1989) y Training Day (Día de entrenamiento) (2001). Esta candidatura le llega de la mano de Whip Whitaker, el piloto alcohólico y drogadicto en torno al que gira El vuelo (Flight), cinta de Robert Zemeckis que cuenta con esta nominación y la de mejor guión original. Washington demuestra por qué se ha convertido en uno de los actores más reconocidos de la industria norteamericana dotando de veracidad a un personaje que, cargando con un perfil muy negativo (adicto y mentiroso compulsivo), consigue no generar desprecio en el espectador. Sin embargo, a pesar de estas virtudes y de que El vuelo se sostiene en gran parte sobre la imponente presencia de Washington, parece partir como el rival más débil y todo indica que sus posibilidades de entrar en el selecto grupo de actores con tres estaquillas están a años luz de las de Daniel Day-Lewis.
Ganará: Daniel Day Lewis por Lincoln

Debería ganar: Hugh Jackman por Los miserables