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Alberto Rodríguez, director de 7 vírgenes, After y Grupo 7, entre otras, recibió el pasado sábado una gran ovación en el Festival de San Sebastián dónde su nueva película, La Isla Mínima, compite por la Concha de Oro. Tanto prensa como público se rindió a los pies de la última cinta del que muchos ya consideran uno de los mejores directores españoles del momento. La película de Rodríguez nos traslada a las marismas del Guadalquivir para contarnos la historia de dos policías, ideológicamente opuestos, que son expedientados y cuya sanción consiste en ir a un remoto pueblo de las marismas a investigar la desaparición de dos adolescentes.

Cuando se le pregunta a Rodríguez por qué decidió ambientar este thriller en una época tan convulsa como el año 1980 el director sevillano lo dice claro: “Algo que nos llamó la atención fue que el año 80 tenía muchas cosas que ver con 2013: la crisis económica galopante, ese momento en el que incluso se estaba preguntando si el territorio tenía sentido así e incluso había problemas con la Ley del aborto. Pero sobre todo, lo que nos venía muy bien, era ese rechinar de dientes que había en la época, el conflicto que supuso ese año tan cruento y violento con enfrentamientos a todos los niveles.” Pero, ¿queda actualmente algo de esa Andalucía profunda de hace 30 años que Rodríguez retrata con una maestría y sutileza admirable? “Quedan algunas cosas y, afortunadamente, muchas han cambiado. Como director no planteo una repuesta, solo preguntas. ¿Cómo ciudadano? Creo que nos falta un largo camino por recorrer, hay cosas que no funcionan y hay que cambiar. Tanto en Andalucía como en el resto del país.”

Quizás, uno de los aspectos más interesantes de la cinta es ese enfrentamiento ideológico que encontramos en los dos protagonistas de la película: Pedro, interpretado por Raúl Arévalo, es un policía que representa esa nueva España democrática mientras que Juan, al que da vida Javier Gutiérrez, es la representación de la España franquista, anclada en el pasado. “Nos parecía que una fuerza subterránea dentro de la película nos vendría muy bien: por encima la trama de la investigación, y por debajo esa historia ambientada en el año 80 y que tiene a esos dos policías como representantes de cada una de las partes: lo nuevo frente a lo viejo.”

Rodríguez reconoce que “esta película no hubiese existido si no hubiésemos pasado por Grupo 7 , porque lo que aprendimos en ella es que mientras podíamos estar contando una historia sobre el ascenso y caída de una banda de gángsters, aunque estos tuviesen placa, podíamos estar hablando de otra cosa por debajo. Eso hizo que en La isla mínima confiáramos todavía más en el género para hablar de otra cosa como es la situación de un país enfrentado y confrontado que, quizás, a día de hoy se ha olvidado por completo.”

Los espectadores son hipnotizados desde el primer fotograma de la película de Alberto Rodríguez, y parte de esta hipnosis se debe a una atmósfera sutilmente construída, donde tanto Rodríguez como su co-guionista Rafael Cobos quisieron “respetar el tiempo que tienen las marismas, y reflejar, tanto la película como en la investigación que llevan a cabo los protagonistas, lo lento y farragoso que es moverse por allí.”

A pesar del IVA del 21 por ciento, de la deuda de gobierno con los productores y de los bajos incentivos el año 2014 ha sido el año en el que el cine español ha hecho la mejor taquilla de su historia, por eso cuando se le pregunta a Alberto Rodríguez sobre la “crisis del cine español” responde: “Hay una frase que dice que “el cine español está siempre en crisis”, creo que tenemos un nivel técnico y artístico  muy bueno, pero parte de las instituciones podría haber bastante más apoyo del que tenemos. Podrían retirar de una vez el 21% de IVA que lo único que está haciendo es perjudicándonos, no solo a nosotros, sino a toda la cultura.” Rodríguez no duda ni un segundo en decir que “en este país se hace un cine, como mínimo, aceptable, y la prueba de ello es cuando vas al extranjero y ves que en los Festivales de Cine Español hay cola. Van a ver cine español porque tiene una calidad X y lo saben.” Al preguntarle por el desprecio de ciertos sectores del Gobierno al cine español, Alberto Rodríguez responde con firmeza: “En este país se están haciendo oídos sordos por otros motivos que no tienen nada que ver con la calidad del cine.”

La isla mínima se estrena el 26 de octubre.