El 17º Festival de Cine de Málaga recibía a media mañana de su segundo día de competición la coproducción española e irlandesa Amor en su punto, una comedia romántica que fácil digestión protagonizada por Leonor Watling y Richard Coyle, y co-dirigida por la española Teresa Pelegri y el irlandés Dominic Harari.

La actriz española interpreta a Bibiana, la mujer que aparece por sorpresa en la vida de Oliver, un reputado chef que no tienen tanta suerte en el amor como en los fogones. “A mi me gustan mucho las comedias románticas”, confiesa Leonor Watling, “cuando se hace bien, ocurre como con la tortilla de patata. Nos comemos muchas tortillas de patata malas y no le damos mayor importancia, pero por una buena tortilla te haces 100 kilómetros si hace falta. Eso es lo que pasa con las comedias románticas. Parece una cosa muy sencilla y que está en todas partes, pero una buena no es tan fácil de encontrar”.

Si hay algo trabajado con absoluta corrección en Amor en su punto es la química que consiguen transmitir sus dos protagonistas. Watling y Coyle se complementan a la perfección y la pareja resulta creíble desde su primera escena juntos. “La química se puede potenciar en función de cómo coloques la cámara y se puede ayudar a través de diferentes recursos, pero hay actores que se odian y tienen una química espectacular en pantalla y otros que están súper enamorados en la vida real y en pantalla son dos besugos”, cuenta Watling.

leonor watling 2Amor en su punto habla de ese nexo de unión entre la comida y el amor, algo de lo que Leonor Watling confiesa haber aprendido mucho a lo largo de su vida: “Cuando tienes hijos, te pasa una cosa muy bestia. Si ellos comen, tú estás bien, ya estás saciado. Y si tú preparas algo y no se lo comen, te sientes muy rechazado. Uno se expone mucho cuando cocina”, comenta. Añadiendo que “en esta película, se cuentan muchas cosas a través de la comida. Por ejemplo, Bibiana no es una vegetariana normal, si no que lo utiliza con una restricción. Solamente hay que verla comiendo cuando está enamorada, que es otra cosa totalmente distinta. Esa unión de los sentimientos con la comida se encuentra en la vida real”.

Leonor Watling es madrileña, y cuenta con una gran ventaja para exportar su trabajo: habla un perfecto inglés. Como ya demostró en producciones como Los crímenes de Oxford (Álex de la Iglesia, 2008), Watling es capaz de sacar adelante una producción en inglés con total solvencia. “Lo de hacer las maletas e irse fuera es muy complicado, tiene mucho que ver con la vida. No tengo ni idea de dónde veo mi vida en el futuro, ahora mismo es un momento muy complicado para saberlo. Si la cosa sigue así, igual no tengo más remedio que irme”, comenta, y añade que “por supuesto, si vas a trabajar con Wes Anderson, te vas donde sea, pero coger las maletas e irte fuera no quiere decir que vayas a trabajar con Wes Anderson”.

Además de actriz, Leonor Watling compagina desde 2004 su trabajo tras las cámaras con el de ser la vocalista del grupo español Marlango, “no soy capaz de elegir profesión”, confiesa. Esto provoca que, al tener que compaginar, participe en menos producciones cinematográficas cuando termina el año que otras actrices de su perfil. “Tengo mucha suerte, porque al hacer muchas cosas a veces pierdes por alguno de los dos lados, pero te da la oportunidad de elegir mucho”, cuenta Watling. “Cuando te planteas elegir un proyecto, tiene mucho que ver la sensación que tienes en el cuerpo cuando lees un guión, cuando lo abres y cuenta algo que te llena. La decisión es totalmente física, lo notas en el estómago”, remata.