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La mañana de Málaga comenzaba con el estreno de Anochece en la India, la película de Chema Rodriguez que ha tardado un largo tiempo en producirse con Juan Diego a la cabeza del reparto. La acogida en Málaga ha sido bastante discreta en favor de Todos están muertos, el debut en la dirección de largometrajes de Beatriz Sanchís protagonizado por Elena Anaya, una emocionante historia familiar que ha conmovido a parte de la prensa.

Anochece en la India parte de un interesante viaje físico y espiritual que el personaje encarnado por Juan Diego (estupendo en su papel, como era de esperar) emprende junto a dos cuidadores. Torpemente realizada y con resoluciones argumentales un tanto peregrinas y disparatadas, la historia empieza a meterse en harina para descubrir, detrás de todo el entramado, una historia mucho más profunda e interesante que tristemente no corresponde ni en forma ni en fondo con todo lo anterior. El misterio sabe a poco, y la tremebunda factura no ayuda, poniéndole las cosas difíciles al espectador para entender por qué el viento del desierto resuena mucho más que el motor de un coche en marcha, por poner un ejemplo que tiene su traslación en otros muchos pasajes.

Beatriz Sanchís ha llegado a Málaga con su ópera prima Todos están muertos, un drama familiar en el que Elena Anaya da vida a Lupe, una ex estrella del Rock durante los años 80 que actualmente vive encerrada en casa, presa de una brutal agorafobia. Lupe vive en casa con su hijo y su madre que, cansada de ver a su hija se convertida en una persona egoísta y conflictiva, la Noche de los Muertos decide traer de vuelta, en forma de fantásma, a su hijo Diego.

El debut en el largo de Beatriz Sanchís es una película tierna y conmovedora acerca de la dificultad de pasar página y la necesidad de hacerlo. Una propuesta interesantísima en la que destaca una notable Elena Anaya que hace de este drama familiar, con toques sobrenaturales, una digna y curiosa ópera prima. Desde un amor imposible hasta la necesidad de volver a encontrarse a uno mísmo, todo tiene cabida en la película rodada por Sanchís donde la familia es el núcleo central de una historia arriesgada pero muy atractiva.